lunes, 24 de mayo de 2010

CONCURSOS ADMINISTRATIVOS DE PROYECTOS

Imagen de la propuesta no ganadora presentada al concurso administrativo para un centro de enseñanza en Haría, Lanzarote. Jorge Mosquera y Ralf Veyrat, CPPA Arquitectos, 2008

La actual fase recesiva de la crisis económica que padece España ha tenido una repercusión muy grande en la actividad de los arquitectos. La caída de la contratación de trabajo profesional, tanto pública como privada, supera ampliamente el 70% en muchas regiones del estado. Si el proceso inmobiliario se encuentra atascado, es esencial que el reparto de la escasa tarea de proyectos y obras que promocionan las distintas administraciones públicas se haga de la manera más justa y equitativa posible.
<---

Llevamos ya tres años de reducción de la aportación del sector de la construcción al conjunto de la economía. Y, además, la puesta en marcha de políticas anticíclicas con las que atenuar los efectos de la crisis ha conducido a una posterior e imperiosa necesidad de atajar el déficit creciente de las administraciones públicas. Es la situación en la que nos encontramos actualmente: un punto temporal que puede dar comienzo a una gran depresión al estilo de lo que ocurrió en los años 30 del siglo XX.


<--- Por lo menos, esa es la percepción que se tiene en regiones periféricas como las islas Canarias donde el peso de la construcción era enorme y la caída reciente, inmensa. Posteriormente, no se han podido desarrollar muchas inversiones en obras públicas más allá del conocido como Plan Zapatero impulsado por la administración central y el paro está a punto de alcanzar nominalmente el 30% de la población activa.
En este contexto, los arquitectos hemos sido abandonados a nuestra propia suerte. Y, además, una percepción social de unos supuestos privilegios profesionales nos aboca a buscar solos soluciones que nos permitan posibles formas de supervivencia.
Una de los asuntos que más malestar ha estado generando en los últimos años es la forma en la que se promueven y se adjudican los trabajos de consultoría de proyecto y dirección de obras relacionados con la arquitectura y el urbanismo. La situación de despiadada competencia entre profesionales ha llevado a que traten de optar a los trabajos decenas de técnicos y empresas con unos esfuerzos descomunales que ponen en cuestión incluso la rentabilidad de los encargos resultantes.
Propuesta de Estación en Candelaria. Concurso de intercambiadores del Tren del Sur. Metropolitano de Tenerife, Jorge Mosquera, Ralf Veyrat y José Aguilar, CPPA Arquitectos, Febrero de 2010

Optar a una consultoría administrativa de proyectos y dirección de obras conlleva indefectiblemente la movilización de grandes recursos económicos, humanos y de gestión. La actual legislación exige una aportación de gran cantidad de documentación administrativa que acredite todo tipo de cuestiones: capacidad profesional (evidentemente), cumplimiento de requisitos frente al fisco y la seguridad social, solvencia y avales económicos, ratificación externa de datos, etc. Una presentación documental que conlleva un esfuerzo bastante importante y que hace que muchos profesionales desistan de entrada y a la que se agregan unos costes de gestión ya relevantes. Otro problema se ha añadido cuando se exige sin contrapartida la presentación de planteamientos técnicos complejos, referidos a temas metodológicos, de planificación de la forma de ejecución y coordinación y, de una manera más relevante, también propuestas específicas que anticipen la solución técnica que se requiere. Incluso, se está llegando a exigir la preparación de todo tipo de documentación complementaria que facilite el marketing político de la futura propuesta ya desde el inicio, en un esfuerzo muy considerable de proyecto.
Si consideramos que todo lo anterior supone un trabajo de gestión y diseño importante -solo para poder optar a la adjudicación de un contrato de consultoría- lo cierto es que se está avanzando gratuitamente una parte muy importante del valor añadido que va a significar ese encargo. En una estimación muy simplificada podríamos considerar que la presentación a cualquier concurso administrativo de consultoría de arquitectura significa la aportación de un mínimo de 12.000 a 15.000 € a cada equipo que opta, incluyendo costos de trabajo, de materiales y de gestión. Si observamos que a este tipo de encargos optan normalmente varias decenas de equipos profesionales en estos tiempos de escasez, los recursos económicos movilizados onerosamente son bastante excesivos y avalarían la hipótesis del enriquecimiento injusto de la administración junto a un despilfarro descomunal de esfuerzos.
Pero es que la cuestión del sistema de adjudicación de consultorías para las administraciones públicas tiene otros matices negativos. Si se consigue la adjudicación de trabajo ya se parte de una inversión negativa que habrá que imputar al propio coste de ese compromiso adquirido. Y es que incluso las bajas temerarias que se han acabado imponiendo sin mayor rigor están conduciendo a una situación de inviabilidad económica global, de la que muchos arquitectos no quieren ser conscientes en una especie de ignorancia autoestimulada.
Según he podido corroborar personalmente, algunos profesionales adjudicatarios de consultorías administrativas de arquitectura están llegando a poner dinero de su propio bolsillo para sufragar las colaboraciones que son necesarias para la redacción y ejecución de los trabajos. Encargar un proyecto de arquitectura no es solo realizar unos dibujos que encajen unos programas y unos espacios demandados sino también, como sabe cualquier profesional con experiencia, la realización de estudios técnicos muy complejos que conllevan cálculos estructurales y de instalaciones, diseños constructivos adecuados a una legislación excesivamente prolija como la que ha establecido el nefando Código Técnico de la Edificación vigente, cumplir unas condiciones de habitabilidad disparatadas, realizar unos presupuestos precisos y especificados para que impidan el despilfarro económico en la ejecución de las obras, etc., etc. Muchas de estas tareas requieren de la colaboración de especialistas que también tienen sus costes y suponen un esfuerzo de coordinación cada vez más importante para el que estaba entre medias.
Organización espacial de la propuesta de colegio para Haría, Lanzarote. CPPA Arquitectos, 2008

Adjudicar los concursos de consultoría de proyecto bajo el criterio exclusivo del menor costo y
del menor tiempo está llevando a una degradación del trabajo profesional sin parangón y, como consecuencia, a un deterioro de la imprescindible capacidad técnica que sería necesaria para evitar el constante y creciente despilfarro de los escasos recursos públicos. Un mal proyecto técnico implica casi siempre la automática aparición de modificaciones y desvíos en los presupuestos iniciales previstos y adjuntados a esos proyectos de calidad decreciente.
Pero es que es, además y claramente, un escenario de enriquecimiento injusto de las distintas administraciones implicadas. Y, por ello, las razones para esta lamentable situación deberían analizarse y valorarse, proponiendo soluciones para que los criterios simplistas que se aplican y pueden suponer un ahorro en primera instancia, conducen indefectiblemente a largo plazo, a un derroche inasumible de los recursos colectivos escasos en una mala coyuntura de decrecimiento económico.
A todo lo anterior, deberíamos añadir la picaresca y las prácticas alegales que se derivan de algunas preferencias políticas directas que suelen influir en los procesos administrativos de adjudicación de trabajos. Es lógico que determinados dirigentes y responsables quieran tener a su lado a los técnicos de su confianza pero ello no es argumento para subvertir y manipular descaradamente las formas legalmente establecidas en las que se deben convocar los concursos administrativos. En cualquiera de los casos, se debe siempre garantizar la concurrencia de todos en igualdad de oportunidades





Esquema de organización espacial y constructiva de la propuesta de concurso para la Estación de Candelaria. CPPA Arquitectos ,2010. 

Buena parte de la argumentación sobre la inevitabilidad de los sistemas administrativos actuales para la adjudicación de consultorías técnicas se apoya en la Ley 30/2007 de Contratos del Sector Público y su reglamentación complementaria. Esta estricta ley surge para atajar los desmanes y corruptelas sin cuento que se produjeron en las adjudicaciones de obra pública, realizadas en etapas anteriores. Sin embargo, esa cautela administrativista ha arrastrado también la exigencia de unos mayores niveles de control y transparencia en los procedimientos para la adjudicación de las concesiones, los suministros los servicios.
En lo referente a los concursos se da una paradoja que proviene de una aplicación simplista del artículo 134 de la Ley de Contratos, relativo a los criterios de valoración de las ofertas. Una lectura básica indicaría que las propuestas deben valorarse siempre teniendo como preferencia el precio más bajo o cualquier otro tipo de criterios numéricos mensurables. Con ello, se hace tabla rasa administrativa de todo un capítulo posterior que se refiere expresamente a los trabajos de arquitectura (sección 6ª del Capítulo I del Título I del Libro III). Allí se hace referencia a que las ofertas de concurso de arquitectura deben plantearse con primas de participación o pago a los participantes.
Y es que aun así las ofertas de consultoría y concursos de arquitectura son extremadamente costosos y las posibles compensaciones que se están dando a los participantes solo están cubriendo una parte pequeña del costo global del esfuerzo realizado. En otros países europeos, el esfuerzo de diseño para el concurso, en el que se expone la forma que puede tener el edificio, se remunera a todos los participantes de una manera razonable. Y, además, se estimula la presentación de ofertas cubriendo los costes de la aportación documental para la tramitación administrativa previa.
Lo que está cada vez más claro es que el trabajo específico orientado a la arquitectura pública está en un proceso de deterioro progresivo en este país. Y es que la estimación de los costes y la superación del sistema de subasta imperante, -que imponen los funcionarios de las distintas administraciones como una solución fácil- están conduciendo a un despilfarro cada vez mayor de los recursos públicos y a la explotación injusta de los profesionales también.


Propuesta ganadora para la estación de San Isidro. Concurso de intercambiadores del Tren del Sur. Metropolitano de Tenerife, Correa y Estevez, Arquitectos. Febrero de 2010. --->

viernes, 14 de mayo de 2010

EL ACCESO AL TRABAJO DE ARQUITECTURA

Godfather1. Boo Ritson, 2006. Saatchi Colection

En dos años el trabajo profesional de los arquitectos en España se ha encogido en más de un 80%. Toda aquella forma tradicional de acometer las tareas de la construcción, a la que estábamos acostumbrados en este país, está en un proceso de transformación acelerada.

Ello ha ocurrido y sigue todavía ocurriendo en un momento en el que las Escuelas de Arquitectura se han multiplicado exponencialmente a lo largo y a lo ancho de la geografía española. En consecuencia, las cifras de profesionales jóvenes que se incorporan cada año al mundo profesional son cada vez más abultadas y el conjunto de la profesión tiene que acostumbrarse a una situación de enorme escasez de trabajo.

<---Tomando como referencia lo que existe en la periferia remota de este archipiélago, el espectro sociológico de la profesión en España se podría caracterizar por una presencia todavía masiva de equipos pequeños, aquellos formados por menos de 5 personas, en los que uno o varios arquitectos se apoyan en algunos otros técnicos, ayudantes y colaboradores en una especie de diminutos talleres artesanos.
Muchos de estos equipos han sido los cómplices técnicos necesarios para llevar a cabo el negativo proceso inmobiliario ocurrido. Ese que ha significado la dañina transformación de nuestros cascos tradicionales, la ocupación salvaje de los espacios costeros y la privatización masiva de los paisajes más representativos de muchos territorios. Aquellos valores que constituían una parte intangible de nuestro patrimonio colectivo han desaparecido con la ayuda de muchos arquitectos.
Junto a este conjunto más extenso de profesionales de la construcción, en años más recientes, se ha iniciado también una práctica más compleja, caracterizada por el liderazgo de figuras prominentes a nivel de este país concreto: arquitectos multipremiados y con encargos cada vez más suculentos que han sido catapultados por los medios profesionales en una suerte de retroalimentación constante. Esta especie de las estrellas de la arquitectura local, ligadas a veces a la docencia y a veces a las instituciones públicas, ha estado apoyada por numerosos estudiantes y titulados jóvenes que han aportado una gran ilusión, a los que se les ha exigido una dedicación de alta intensidad y a los que se les ha solido retribuir paupérrimamente, cuando se les pagaba. Las marcas de arquitectura reconocidas se han caracterizado una intensa dedicación a la forma espectacular y una escasa disposición ética, junto con una baja habilidad empresarial más allá del acceso al reconocimiento mediático local; algo que, en su conjunto, les ha impedido consolidarse realmente.
Transparent house, Crescent Tower. Concurso Thyessen-Krupp. Dubai, 2008 
Al mismo tiempo y también en España, numerosas obras de nueva planta se han realizado por arquitectos de la elite más reconocida a nivel mundial. Un reguero de edificios estéticamente discutibles que han consumido recursos ingentes en una suerte de despilfarro colectivo y que han generado una imagen profesional que nos presentan globalmente como técnicos poco fiables. Esta inconsciencia elitista, junto a la falta de generalizada de escrúpulos y códigos éticos respetables, ha dejado una imagen muy deteriorada de la profesión, tal como la ha presentado Llatzer Moix en su último libro Arquitectura Milagrosa.
Un fenómeno que afecta a la posición genérica de la profesión, que ha adquirido con ello un sello espurio de artistas del manejo del espacio, expertos que no tienen en cuenta los problemas reales de la gente, y que promueven un proceso de estetización del espacio que conduce en muchos casos al nihilismo colectivo. La devaluación del papel social de los arquitectos se ha visto secundada por la continua erosión sobre sus responsabilidades técnicas incentivada por otras profesiones vecinas como las que han ido asumiendo los promotores, gestores de obras y todo tipo de ingenierías. Además, muchos arquitectos españoles suelen regalar previamente sus conocimientos y servicios más esenciales, en una suerte de ceguera colectiva que apuesta por la obtención de unos encargos públicos y privados crecientemente elusivos. Una práctica suicida que está contribuyendo a la acelerada canibalización del conjunto de los arquitectos
Sin embargo, en las grandes ciudades se están imponiendo ya la estrategia de la empresa consultora de proyectos formada por grupos de técnicos, extensos y multidisciplinares, tan característica de los países anglosajones. Son mastodontes de eficiencia consultora que pueden acceder a encargos profesionales más complejos y extensos bajo una aureola de capacidad técnica y músculo financiero. Su mayor visibilidad junto a una oferta de servicios más especializados y sofisticados es una baza potente que incide en la consolidación paulatina de las consultorías técnicas lideradas por la ingeniería en la gestión, promoción y construcción de edificios y todo tipo de infraestructuras.
Mientras ha habido una efervescencia de trabajo muy considerable, el mundillo profesional de los arquitectos ha estado distraído –lo que podríamos encuadrar en las dos décadas más recientes- con las actividades de las estrellas de la profesión en una suerte de juego de los famosos y el cotilleo sobre sus peripecias. Al mismo tiempo, la formación recibida en las universidades se ha ido orientando paulatinamente hacia un conjunto de habilidades que se relacionan casi más con la creación de imágenes publicitarias que con los conocimientos ligados a la edificación real. Las capacidades técnicas del arquitecto, constructivas, de instalaciones y sobre el manejo presupuestario se han ido deteriorando de una manera progresiva.

Hace unos años descubría en el blog austriaco Anarchitecture un gráfico inspirador que relacionaba el número de personas con el número de arquitectos en varios países de la Unión Europea. Ese gráfico reflejaba claramente aquellos lugares en los que el exceso de profesionales se correspondía con un claro deterioro de la arquitectura. Italia y Grecia encabezaban la lista de países con mayor proporción de arquitectos y la Republica Checa y Polonia, el extremo opuesto.
Número de arquitectos por 1000 habitantes en cada comunidad autónoma española
En base a esa prefiguración casi se podría establecer que el punto de equilibrio podría estar en 0,8 arquitectos por habitante, como cifra optima de profesionales en un país con la estructura y condiciones de los europeos. He querido hacer un ejercicio parecido en lo que se refiere a las distintas comunidades autónomas del estado español, relacionando población y número de arquitectos junto a la relación entre arquitectos y millones de €uros de PIB regional disponibles, tomando como referencia el año 2007. Un análisis de los resultados no deja de ser sorprendente de los lugares más favorables al desarrollo de esta profesión y, al mismo tiempo, concluyente sobre las razones del fuerte deterioro que existe en las grandes ciudades en las que la posición de los arquitectos se enfrenta a una competitividad autodestructiva.
Madrid, Navarra y Cataluña serían los lugares más problemáticos para establecer una práctica razonable de la arquitectura, mientras que Murcia y Extremadura podrían ser los más benignos. Algo similar podría ocurrir en Castilla La Mancha sobre la que se podría presumir que es, no obstante, una región técnicamente dependiente de la capital. Otras zonas privilegiadas serían Cantabria, Aragón y Asturias mientras que el resto formaría un grupo compacto de comunidades en las que se podría haber percibido atenuadamente el deterioro en la rentabilidad de la arquitectura mucho antes de que llegara la actual crisis.
Sobrevivir en Madrid y Barcelona como arquitecto debe ser una tarea muy ardua. A estos efectos es sintomático también que allí haya sido el lugar donde recientemente se ha constituido el primer sindicato profesional al objeto de reivindicar unas condiciones laborales más justas para los arquitectos asalariados. La competitividad en esas ciudades debe ser extrema y explicarían la predisposición de sus figuras más destacadas a competir fuera del país. La arquitectura española se habría orientado con fuerza hacia el exterior, antes del advenimiento de la actual crisis el sector de la construcción residencial, que se ha llevado ya más del 80 % de su aportación económica a la producción conjunta nacional.
Número de viviendas iniciadas anualmente en España. 1980-2008
Este panorama previo de la profesión nos lleva al contexto actual de la arquitectura española que es un reflejo del fuerte deterioro de la situación económica que vive el país en su conjunto. El fulgurante crecimiento del Producto Interior Bruto español en la última etapa de la democracia ha estado muy ligado al desarrollo masivo del sector inmobiliario, apoyado en una financiación barata otorgada por el sector bancario. Ello ha dado lugar a unas periferias urbanas que han adquirido una extensión descomunal y unos territorios costeros devastados por masivas actuaciones especulativas. Es, por ejemplo, el caso del arco de la ribera del mediterráneo, una auténtica megalópolis conformada por una estrecha y continua banda urbanizada de cientos de kilómetros.
Todo un excedente especulativo que se va a tardar en liquidar bastantes años haciendo con ello redundante la enorme capacidad productiva del sector de la construcción, la industria auxiliar y los servicios técnicos asociados. Ello agravado con el problema financiero que sufren las entidades bancarias, que tienen que cubrir como sea las mermas patrimoniales que ha supuesto la increíble disminución del valor de sus activos. Todo un efecto consecuente con la reducción real sufrida en los precios de los productos inmobiliarios avalados. Hasta el momento, las entidades bancarias han sido incapaces de trasladar esta perdida a sus cuentas manteniendo unos valores contables ficticios, año tras año en sus balances patrimoniales. La consecuencia más evidente de este grave problema financiero es la fuerte restricción del crédito inmobiliario y con ello la práctica detención de la producción de viviendas.
La realidad es que, en el conjunto de las principales regiones españolas, las necesidades sociales de arquitectura han variado radicalmente en un periodo temporal muy corto, de escasos tres años. Hoy en día existe un excesivo número de profesionales en oferta y una demanda reducida a una mísera parte de la que existía hace poco tiempo. Una crisis colectiva que permanece invisible para una sociedad insensible a los problemas de este gremio de profesionales, a los que estigmatiza como responsables de muchos desaguisados y a los que identifica como personajes siempre relacionados con múltiples casos de corrupción colectiva.
Lo cierto es que hoy los arquitectos españoles pertenecemos a un gremio extremadamente depauperado, con escasos visos de volver a acceder a un mercado de trabajo intenso en recursos humanos. Es necesario pasar urgentemente a transmitir esta realidad profesional y contribuir a establecer los mecanismos para recuperar unas mínimas perspectivas de supervivencia, igual que les debe estar ocurriendo a otros también ligados al sector de la construcción. En esta situación, la deteriorada forma en que se accede al escaso trabajo profesional se convierte en un elemento crucial sobre la que se debe reflexionar y debatir colectivamente.
Oldman13. Sun Yuan y Peng Yu, 2007. Saatchi Collection
--->

sábado, 1 de mayo de 2010

LOS MÁGICOS ÁRBOLES DE SOCOTORA

Dragos de Socotora. Imagen: Soqotra, Flickr

Hay sitios de los que uno ha oído hablar que tienen un halo mágico y que representan algo así como el último reducto encantado. Uno de estos lugares es el archipiélago de Socotora, compuesto por cuatro islas, situado en el océano Índico a 300 kilómetros de la costa africana de Somalia y junto al indómito país de Yemen.

Socotora me ha llamado la atención en alguna ocasión porque es una isla del tamaño de Mallorca que padece uno de los climas más extremos del planeta y, sin embargo, contiene riquezas naturales indescriptibles. Un espacio azotado por calurosos vientos y limitado por extensas playas de dunas altísimas. En esa tierra florecen los dragos, esos árboles ancestrales, que crecen en mi archipiélago canario y que también tienen su cuna allí.
<---
Localización del archipiélago de Socotora en relación a África y Oriente Medio. Fuente: EduTexas maps

La isla mayor del archipiélago tiene un tamaño similar al de Mallorca o a la de la Long Island neoyorkina (3.800 km2 apróx.). Es la única realmente habitada en aquel archipiélago, contando con algunos pequeños enclaves poblados como Hadibo y Qalansiyya. Un lugar alejado y tranquilo, que alberga una escasísima población de 50.000 personas aproximadamente, que hablan 4 dialectos distintos de una lengua sibilante, incomprensible para el resto del mundo árabe. El clima, extremadamente caluroso, hace de Socotora un lugar intenso donde se concentran curiosidades extremas relacionadas con la biología y el paisaje. Algunos consideran a este archipiélago algo así como las Galápagos del océano Índico.
Playa cercana al enclave de Qalansiyya en la isla mayor del archipiélago

En su interior existen también otros microclimas relativamente húmedos por los que corren arroyos permanentes de cierta intensidad. Es un lugar en el que se han detectado más de 800 especies de plantas, de las que más de un tercio son únicas de allí. La fauna también es muy peculiar caracterizada por una gran variedad de pájaros e insectos. Según dicen los científicos que han visitado este archipiélago yemení señalan que ha sufrido un aislamiento radical desde tiempos muy antiguos, incluso anteriores al comienzo de la evolución de los mamíferos. El mar siempre presente es abundante en todo tipo de especies marinas como delfines, tortugas, langostas y peces.
Bosque de la especie de Dragos de Socotora, Dracaena cinnabari

Según el informe sobre el archipiélago de Socotora, realizado por el Centro de Seguimiento de la Conservación Mundial de las Naciones Unidas, este lugar cuenta con el mayor número de especies biológicas endémicas, después de Madeira y el archipiélago de las Canarias.
Lo más sorprendente son los bosques de dragos que al cortarse ofrecen su abundante savia rojiza, la sangre del dragón. Es una especie única, la Dracaena cinnabari que es un pariente lejana de nuestro drago canario. En Canarias hay pocos lugares en los que convivan naturalmente varios especímenes juntos mientras que allí las agrupaciones alcanzan los centenares de individuos y, en muchos casos, su forma es la de un perfecto casquete esférico sobre un intrincado laberinto de gruesas ramas apoyado en su característico tronco. El Drago de Socotora tiene un porte menor que el canario, alcanzando en el mejor de los casos, los quince metros de altura y como el de aquí vive varias centenas de años.
Árbol florido de Socotora o Rosa del desierto

Entre las maravillosas especies existentes en la isla destaca también el llamado Árbol de las Botellas o de los Pepinos, Dendrosicyos socotranum. Con un tronco suave y obeso se abre en una explosión de ramas como manos que contienen ramilletes de flores rosadas es increíble el Adenium obesum, junto a otras múltiples maravillas botánicas.
Según la Wikipedia, el griego Dioscórides hizo la primera referencia histórica a este lugar remoto, reconvirtiendo al griego el nombre sánscrito de Sukhadara que la definió como la Isla de la Felicidad. Otra curiosidad que se señala en ese artículo es que en el siglo X el geógrafo árabe Abu Zaid Hassan comentaría que la mayoría de sus habitantes eran de religión cristiana de la facción nestoriana. Marco Polo la cita como la mítica Skara en el relato de sus viajes a China. En 1507, una flota portuguesa capitaneada por Tristao da Cunha desembarcó allí con una fuerza ocupante que tenía el objetivo de liberar a los cristianos del yugo islámico, empezando a construir un pequeño fortín. Sin embargo, se encontraron con una oposición hostil que les obligó a abandonar posteriormente el archipiélago.
Tradicionalmente, sus habitantes se han dedicado a la cría de ganado caprino y a la pesca tradicional en su riquísimo entorno costero. Otra curiosidad cultural del lugar es la utilización de un calendario peculiar definido por meses de trece días con el cual los socotris han contabilizado tradicionalmente el paso del tiempo. El consumo masivo de esa yerba estimulante llamada Qat es otra de las costumbres locales, al igual que hacen sus vecinos cercanos.
Actualmente Socotora, que ha sido declarada como patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2008, debido a sus peculiaridades naturales, comienza a desarrollar una incipiente economía turística. Para ello, aprovecha desde el año 2000 la pista de una antigua base británica para atraer pequeños grupos de turistas. En 2007 los visitantes alcanzarían la extraordinaria cifra de 2.500 personas. Hoy en día existe ya una carretera pavimentada que une los dos núcleos habitados e, incluso, las viviendas troglodíticas que existen en el interior de la isla disponen de antenas de televisión por satélite.

Plano de la localización de los asentamientos existentes en la isla de Socotora. Fuente: Master Plan de HCL

Sin embargo, el riesgo de una sobre explotación de ese territorio maravilloso es algo ya evidente y han empezado a aparecer basura y vandalismo. La consultora de planificación HCL, radicada en Chipre, ha realizado un Master Plan que pretende encauzar estos flujos de visitantes hacia el ecoturismo y estimular la preservación de las riquezas naturales mediante su inventario y puesta en valor. Ya existe una empresa dedicada a ello, la Socotra Ecotourism Society que ofrece la organización de estancias y visitas guiadas a este lugar en el que se han organizado dos campamentos y centros de información.
Las disponibilidades actuales de información a través de Internet me han permitido realizar este artículo sobre un lugar del que tenía noticia a través de referencias de especialistas en biología y botánicos locales. Es increíble lo que significa para el acceso al conocimiento esa ventana de la que ya muchos disponemos y que ha cambiado radicalmente nuestra manera de relacionarnos con la ciencia y la erudición. La cultura de las muchedumbres, como ciertos comentaristas califican a este fenómeno, ha venido para erradicar el monopolio de los expertos muy a su pesar.
Algunos se podrán preguntar porque hablo de estas cosas en un espacio dedicado normalmente a reflexionar sobre los problemas de la arquitectura y de la planificación del territorio. Y es que algunas veces también a mi me gustaría recluirme en un paraíso soñado como el que imaginamos que existe en un archipiélago tan desconocido como Socotora. --->