lunes, 27 de abril de 2009

IMPRESIONES DE BARCELONA

La nueva prolongación de la avenida Diagonal de Barcelona hacia el Sureste. Más imágenes en Flickr

La semana pasada he estado en Barcelona con motivo de la feria Construmat, dedicada a la edificación. Ha sido una visita relámpago de dos días que me ha servido para tomarle el pulso a la ciudad.

Una impresión tan superficial de Barcelona no sirve para percibir realmente los efectos de la crisis recesiva en que estamos inmersos pero dan una idea de cómo se va desplegando un fenómeno que nos va a afectar indefectiblemente en los próximos años. Los lugares emblemáticos de la ciudad siguen manteniendo su alta concentración de visitantes y, al mismo tiempo, el consumo desenfrenado sigue su curso en los espacios comerciales más característicos. Creo que es un semblante superficial que solamente presenta el área central de la metrópoli catalana.

<---En lo profundo sin embargo, se palpa allí una sensación relacionada con el fin de una época de crecimiento económico excesivamente exuberante. Mucha gente está asustada ante la expectativa de un cambio de ciclo en el modelo de desarrollo en el que se ha basado la espectacular transformación urbana experimentada. Sondeando a los taxistas –unos magníficos termómetros del estado de las ciudades- se extrae una impresión de desconcierto ante un futuro diferente. Un ejemplo palpable de este estado de cosas puede ser la actual edición del evento que motivó mi visita, Construmat. La feria ha sufrido un descenso considerable en su tamaño junto con una notable merma en la calidad de las actividades y actos que se solían realizar en la ciudad coincidiendo con el certamen. En relación a la anterior edición de 2007, el recinto se ha concentrado en un solo punto y ha visto reducirse el número de expositores en más de un millar. Algo parecido ocurre con las numerosas conferencias y exposiciones paralelas que acompañan al evento, cuyo interés ha decrecido.
<--- El vestíbulo de acceso a los pabellones de Construmat. El nuevo recinto ferial de Barcelona, realizado a partir de una idea del arquitecto japonés Toyo Ito

La apuesta urbana de Barcelona ha estado orientada en los últimos años hacia su conversión en ciudad en competencia dentro del marco europeo para la atracción de una parte sustancial de los flujos globales de personas y mercancías. Como consecuencia se ha producido una radical polarización de la región catalán hacia su centro urbano principal. Ha sido una mutación espacial conscientemente asumida, que ha sido planificada exhaustivamente, tanto en sus aspectos territoriales como en los arquitectónicos y de diseño urbano; una estrategia de desarrollo que ha tomado estos mismos elementos como su enseña de marca.
De hecho, muchos consideran la urbe catalana como una especie de parque temático especializado en la actividad cultural y la sofisticación vanguardista en torno a la arquitectura, el arte, el diseño, etc. Es curioso a este respecto, el anclaje casi exclusivo a la figura de Gaudi en el urban branding diseñado, cuando la ciudad cuenta con muchísimas obras representativas, como es el caso de la magnífica casa de les Punxes de Puig y Cadafalch que, entre otros arquitectos, también participó de aquella fructuosa experiencia cultural conocida como Noucentisme.

Casa de les Punxes. Avinguda Diagonal. Puig i Cadafalch, arquitecte

El resultado de esa apuesta política y económica ha sido su conversión en el espacio turístico de mayor éxito dentro de España y, seguramente también, uno de los lugares más visitados de Europa. Como contrapartida al potente atractivo generado, se ha producido una inmigración masiva que ha transformado a Cataluña en un territorio muy cosmopolita habitado hoy por gentes llegadas de todas las partes del mundo.
Ambas cuestiones, el posicionamiento urbano internacional y la inmigración acelerada, son la cara y la cruz de los espacios metropolitanos que han apostado fuertemente por su implantación en el espacio mediático de las marcas urbanas globales. Por un lado, un crecimiento económico potente, inducido a partir de una imagen concreta y por otro, la intensificación de unos problemas sociales derivados de la dificultad para integrar un flujo muy acelerado de nuevos residentes.
El modelo de desarrollo territorial de Cataluña debe estar resintiéndose a raíz de los graves problemas financieros que se sufren en estos momentos. El proceso de acumulación de capital simbólico se ha visto frenado ante la incapacidad para obtener más recursos con los que desarrollar nuevas infraestructuras culturales y territorios productivos más allá de la primera corona metropolitana. Una estrategia dedicada a optimizar el uso del suelo a partir de la descentralización para contrarrestar la fuerte presión poblacional, junto al despliegue de actividad económica más allá de la planicie que se extiende desde la sierra de Collserola hasta el mar.
Visto desde la perspectiva del visitante, el éxito relativo del modelo Barcelona ha estado en una buena armazón territorial representada por el Plan General Metropolitano, aprobado en 1976, junto con una continua apuesta por una inteligente planificación de piezas de ciudad, que han ido incorporándose y remozándose sucesivamente. Primero, la reparación y cosido de la ciudad con las superficies vacantes y espacios de oportunidad interiores, luego los ámbitos olímpicos de 1992, las áreas de centralidad de Sants, Glorias y Sagrera. Finalmente, el esfuerzo colectivo orientado al cuadrante este del municipio, alrededor de la avenida Diagonal y la franja costera en el que se ha desarrollado el llamado Forum de las Culturas de 2004 y la operación de Barcelona 22@, etc.

El más reciente debate en curso es el que está suponiendo la planificación y ejecución de algunas relevantes infraestructuras de transporte, como son el despliegue del tren de alta velocidad a su paso por la zona central de la ciudad y la ampliación del aeropuerto asociado a la necesidad de disponer de líneas aéreas gestionadas desde y para Cataluña como herramienta económica. Un pulso entre las instituciones catalanas, el gobierno central y las estrategias empresariales locales, lastrado por un victimismo nacionalista que renuncia a la mayoría de edad económica que debería haber asumido ya una pujante región como ésta.
En todo este cambio experimentado ha tenido una responsabilidad notable el magisterio y la capacidad intelectual de toda una serie de personajes ligados a la arquitectura y la docencia universitaria que representan lo mejor de la cultura catalana de la segunda mitad del siglo XX. La nómina de los que han contribuido a este desarrollo urbano espectacular es innumerable. Gente más célebre como Manuel de Solá Morales, Oriol Bohigas, Joan Busquets o Enric Miralles por ejemplo. Arquitectos a los que se ha seguido desde muchos puntos de Europa y América como un patrón de referencia para lograr la transformación de las ciudades desde el urbanismo y la arquitectura. Junto a ellos, en la salas de maquinas, toda una innumerable pléyade de técnicos y gestores altamente competentes y menos reconocidos. El sustrato necesario que hace posible todos estos procesos y que casi nunca se hace visible. Vaya desde aquí mi reconocimiento a tantos y tantos amigos que, probablemente, leerán estos comentarios.
El inteligente pragmatismo de los barceloneses se refleja en su significativa renuncia a un continuo reajuste de aquella planificación de las bases territoriales, vigente desde 1976. Con ello, han esquivado en gran medida el patético carnaval de despropósitos que ha significado el tejer y destejer experimentado por la legislación urbanística nacional desde finales de los años 80. Al contrario, en Cataluña se ha actuado en base a una estrategia sectorial definida a muy diversos niveles y con aproximaciones conceptuales en la que los instrumentos más usados han sido planes maestros orientados a espacios concretos con el complemento de una arquitectura con una alta calidad técnica y un competente diseño paisajístico del espacio urbano colectivo.

Proyecto de Ensanche para la ciudad de Barcelona. Ildefons Cerdá, 1859

En los últimos años, la transformación de Barcelona se ha centrado en la prolongación de la avenida Diagonal hacia el mar. Una operación de gran calado que ha necesitado de la preparación de instrumentos urbanísticos de gestión y ejecución bastante complejos e innovadores. La impresionante transformación de esta importante superficie de la ciudad remata una de las directrices viarias que ya Ildefons Cerdá había proyectado en 1859 en su conocido proyecto de ensanche de la ciudad.
La prolongación del eje principal de Barcelona se ha diseñado con una sección que recoge un esquema viario muy en boga actualmente, el bulevar mixto que acoge en una misma sección tráficos peatonales, ciclistas, tranviarios y de vehículos individuales. Es un esquema ya planteado por Arturo Soria en su proyecto de 1890 para la Ciudad Lineal de Madrid y que recientemente ha sido vuelto a poner en circulación en los ámbitos profesionales por el californiano Peter Calthorpe, en sus propuestas para los Transit Oriented Developments (Desarrollos orientados al transporte público). No obstante, no cabe duda que el resultado urbano es muy interesante, en el que el esfuerzo por lograr un espacio altamente amable y pensado para el peatón está muy logrado. Ello a partir del empleo de unos pocos criterios y materiales muy seleccionados.
Este elemento estructurante ha servido como eficiente soporte a una serie de transformaciones urbanas de gran calado que han cambiado radicalmente la faz de la ciudad en este cuadrante inconcluso hasta ahora del Plan de Cerdá. En los últimos años se han desplegado aquí numerosas aportaciones arquitectónicas adjetivadas casi siempre, para bien o para mal, por el esfuerzo en obtener una espectacularidad y repercusión mediática potente. El encargo masivo de obra a arquitectos con marca internacional se ha saldado con algunos aciertos y también con graves fallos que lastraran al devenir de esta parte de la ciudad. El caso del recinto del Forum 2004 es ejemplar, una colección de edificios monumentales dispersos que no logran consolidar una centralidad que se deteriora por momentos. El recurso a los arquitectos estrella no siempre es atinado en sí mismo como demuestra el propio edificio central del Forum, de los reconocidos arquitectos Herzog y deMeuron o el más reciente parque proyectado por Jean Nouvel en Pere IV, un autentico despropósito de una oficina que no tiene conocimientos sobre diseño urbano y paisajístico. Sorprende que a todos ellos les hayan concedido recientemente el premio Pritzker y sean capaces al mismo tiempo de producir altibajos tan sonados.

La nueva biblioteca de Lesseps. Pep Llinás y Joan Vera, 2005

Una estrategia más interesante es la que se ha desarrollado para dotar a algunos barrios con infraestructuras culturales adecuadas a las necesidades de sus vecinos. Las nuevas bibliotecas de barrio que se están desplegando en la ciudad se basan en una inteligente comprensión de las necesidades actuales de los vecindarios implicados. Unos recintos que, aparte de libros, disponen de surtidas hemerotecas de diarios y revistas, junto con una oferta aceptable de música y video. Además, la disposición de espacios para el trabajo y acceso gratuito a la información telemática convierten a estos nuevos equipamientos en una suerte de oficinas alternativas en las que los que no poseen recursos ni espacio en sus casas, pueden acceder a la vasta información que otorga la red de Internet.
Un ejemplo señero de este esfuerzo es la biblioteca Jaume Fuster, situada en la plaza de Lesseps. Una obra magníficamente construida en 2005 bajo la dirección de Pep Llinás y Joan Vera en la estela de lo realizado por Hans Scharoum en Berlín. Con sus volúmenes intersectados, el edificio se implanta muy bien en un espacio urbano altamente desestructurado. Al mismo tiempo, la proyectación del espacio interior ha explotado la gran variedad resultante de enfiladas, vistas y extracciones que permitía esta estrategia compositiva del espacio. En sus interiores, se ha contemplado además del habitual almacenaje de libros, espacio para albergar archivos, una biblioteca infantil, sala de lectura de periódicos, espacio para visualización de videos y audición de grabaciones, auditorio y, finalmente, un pequeño espacio expositivo.
El resultado es una dotación de barrio altamente eficiente y ampliamente utilizada por los vecinos, que constituye además un elemento de desarrollo extraordinario en esta época en la que el acceso a la información es una ventaja competitiva de primer orden.
Visitar Barcelona para aquellos que hemos tenido en el pasado algún tipo de relación con la ciudad, constituye siempre un acontecimiento a partir del cual aprender, reflexionar y tomar nuevas referencias de un territorio altamente innovador y en renovación constante.--->


sábado, 18 de abril de 2009

MIS PRIMERAS LECTURAS ARTÍSTICAS


Playa de las Canteras en la ciudad de las Palmas de Gran Canaria. Circa de 1970. Fondo fotográfico de FEDAC


En 1970 empecé a estudiar la carrera de arquitectura en la ciudad de Las Palmas en la isla de Gran Canaria. Cuando se es adolescente, se toman inconscientemente algunas decisiones que van a definir tu trayectoria para el resto de tu existencia. Visto desde mi perspectiva actual, creo que algunas anécdotas triviales relacionadas con los libros -que relato a continuación- han tenido una cierta influencia en el resto de mi vida.

El azar es siempre una componente esencial de los acontecimientos que influyen en las contingencias personales. La elección de los estudios de arquitectura no tuvo para mí un soporte racional, como supongo que les ha ocurrido, ocurre y ocurrirá a muchos jóvenes en ese momento trascendental en que se abandona por primera vez el hogar familiar. Rememorado ahora ese episodio, a través de las brumas del tiempo y cuando han transcurrido varias decenas de años, está claro que ya es algo confuso en mi memoria y que lógicamente idealizo.

<---En mi caso, algunas experiencias infantiles en el juego junto con una visión romántica sobre el papel social que representaban los arquitectos fueron probablemente, los argumentos que me indujeron a intentar ejercer esta actividad. Una razón de mayor peso fue también un factor colateral: que fuera inevitable desplazarse a otros lugares para estudiar esta disciplina saliendo necesariamente con ello del entorno más próximo. Un contexto que puede resultar opresivo cuando se tienen diecisiete años.
En el último curso del bachillerato, se hizo en mi colegio de Santa Cruz de Tenerife, un análisis psicológico para determinar las mejores aptitudes de los alumnos para afrontar una carrera profesional. Curiosamente, mis capacidades se orientaban por igual hacia la expresión verbal y la concepción del espacio y, en consecuencia, algún profesor aconsejó que optara a estudios de letras, historia, literatura, etc. Cosa que no hice. Al contrario, decidí estudiar arquitectura en la vecina isla de Gran Canaria.
A comienzos de la década de los 70 del siglo XX, la ciudad de Las Palmas era una urbe vibrante y cosmopolita que experimentaba un fuerte desarrollo ligado a la llegada de numerosos visitantes europeos a la búsqueda del sol. Las Palmas contaba con magníficas playas de arena rubia -las Alcaravaneras y las Canteras- permanentemente repletas de bañistas, junto con un espacio costero desértico al sur de la isla en el que en ese momento, estaba ocurriendo la aparición casi instantánea de un destino turístico de nueva creación, en lugares conocidos como San Agustín, Playa del Inglés y Maspalomas.
La ciudad, capital de la provincia de las islas Canarias orientales, no contaba entonces con una tradición cultural y universitaria asentada y la cotidianeidad transcurría influenciada por la presencia de un musculoso puerto, así como por el comercio asociado y el nacimiento de una incipiente actividad turística de masas. Se acostumbraba a ir a la playa a pasear, bañarse y pasar el tiempo admirando a aquellas míticas suecas que venían de un frío norte aderezado por una mitología de mayor desarrollo y libertad. Recuerdo en plena zona turística el nombre de algunas discotecas que forman parte indeleble de nuestro imaginario formativo de aquellos años, el Saxo, el Tamtam, la Cacatúa... También existían edificios de una gran factura constructiva y formal como el Hotel Concorde o la torre de Los Bardinos, junto al puerto de la ciudad y que, curiosamente, habían sido realizados por arquitectos que no eran nuestros profesores, nombres que nos empezaron a sonar entonces como Salvador Fabregas o Pedro Massieu.

Hotel Concorde. Salvador Fábregas. 1968

En esos años, se impartían por primera vez las enseñanzas universitarias de arquitectura en la ciudad. Era en un centro que funcionaba como filial de la Escuela de Arquitectura de Madrid con un director, el señor López Durán, catedrático de dibujo, al que prácticamente no conocíamos pues se decía que vivía en Marruecos dedicado a satisfacer sus placeres y necesidades artísticas. Alguna vez aparecía y se corría el rumor de que el director iba a pasar por las aulas para corregir. Lo que no solía suceder.
Las materias del primer año de carrera se dividían entre asignaturas dedicadas al aprendizaje del dibujo y otras orientadas a un conocimiento más científico. Recuerdo la enseñanza del Álgebra como una disciplina abstrusa, explicada por un voluntarioso ingeniero que pretendía orientarnos en un universo incomprensible de vectores, anillos y homotecias. Algo similar nos ocurría con la práctica del dibujo, dedicada principalmente a la copia al carboncillo de estatuas clásicas. Unas tareas sobre la que los alumnos no llegábamos a entender el propósito ni cuales eran las claves para su mejor ejecución; algo que los profesores nos explicaban vagamente. Se comentaba que, al final del curso escolar, vendrían unos profesores titulares de Madrid a examinarnos y así ratificar lo aprendido. Un suceso azaroso aquél, casi una lotería, que ocurrió reiteradamente durante mis primeros años de carrera que realicé allí.
Nuestras actividades habituales consistían en asistir a las clases que se impartían en la prestada sede universitaria de la calle de Tomás Morales, que compartíamos con los ingenieros industriales, e intentar asimilar unas enseñanzas sobre las cuales todavía no comprendíamos cabalmente cual era su relación con la arquitectura ni cual sería el método para aprender las técnicas necesarias que nos permitieran hacer edificios. Algo que se suponía se impartiría en cursos más avanzados. Inexplicablemente, no existía tampoco biblioteca ni nada parecido para poder informarse.
En ese contexto de compañeros bañistas y juerguistas, casi todas las semanas dábamos un paseo por el espacio turístico de la ciudad, localizado alrededor de la maravillosa playa de las Canteras, en aquella época en plena efervescencia constructiva. Fue así como un día en un kiosco de prensa del próximo parque de Santa Catalina, repleto de periódicos y revistas alemanes, ingleses y españoles, descubrí una enigmática revista en la que se presentaba la foto solarizada de una cara sobre un fondo verde.

Revista Nueva Forma, nº 56 dedicado a Antonio Fernández Alba. Septiembre de 1970

Hojeando el interior de ese ejemplar comprendí que debía contener información relevante sobre el objetivo de nuestros afanes. Se denominaba Nueva Forma y estaba dedicada a un señor de Madrid llamado Antonio Fernández Alba. En ella se presentaban una serie de brillantes dibujos de edificios, con plantas, alzados y perspectivas de sus proyectos, junto a comentarios explicativos. Este fue mi primer contacto con la arquitectura como expresión artística, una publicación que analicé con detenimiento intentando comprender lo que se allí masivamente se recogía, consistente en unos dibujos y fotografías de una alta abstracción
Recuerdo la lectura de un texto de Santiago Amón incluido en ese número y titulado La arquitectura de Fernandez Alba y el estructuralismo. Un denso artículo repleto de términos difíciles, como las referencias al empirismo nórdico que se suponía caracterizaban a la arquitectura madrileña de aquellos años. Allí se soltaban frases misteriosas como aquellas preguntas retóricas que enunciaba Amón ¿Es, quizá, paradójica la renuncia al formalismo en pro de la sustantividad formal? ¿Parecerá, acaso, redundante hablar de una arquitectura de edificios?

Propuesta de edificio administrativo en el paseo de la Castellana. Madrid, 1970. Antonio Fernández Alba, arquitecto

Lo cierto es que a partir de entonces acudía con asiduidad a aquel kiosco del parque, ansiando la llegada de algún nuevo número de aquella revista que escrutaba voluntariosamente y que, con el tiempo, se fue haciendo más y más familiar. Allí, vi por primera vez reproducciones de la obra de Mondriaan, leí textos de Joyce, y referencias a tantos y tantos artistas y arquitectos españoles y europeos. También presencié la puesta de nuevo en valor de la arquitectura europea de la primera mitad del siglo XX, junto con innumerables referencias literarias, musicales y de otras artes.
Había en Nueva Forma un poso de conocimiento esotérico, un camino que había que recorrer necesariamente guiados por chamanes como el propio Amón o el inefable Juan Daniel Fullaondo y que me sirvió como primera vía para comprender de qué iba aquello de la arquitectura.
En Las Palmas existían unas pocas bibliotecas públicas que apenas contaban con libros de arquitectura, algo que era habitual en una ciudad de provincias que estaba saliendo de los años de la posguerra española. Las librerías eran muy escasas y las artes no eran una de las especialidades de referencia para nada. Sobre ellas, sobresalían Larra y Quesada, en el casco antiguo de Triana, pequeños espacios comerciales que tenían una escogida y primorosa selección de ediciones de arquitectura. Allí adquirí algunos libros que me abrieron la mente a la comprensión de las razones tras el arte contemporáneo y al entendimiento de los objetivos de la arquitectura del momento.
Señalaría expresamente tres: Últimas tendencias del arte de hoy y Arquitectura moderna, ambos de Gillo Dorfles, escritor y crítico y Saber ver la arquitectura del también italiano, arquitecto e historiador, Bruno Zevi.

Los libros de Dorfles fueron una primera guía para mí, por su impulso didáctico y su claridad expositiva. En el primero, se explicaban las varias estrategias estéticas de tantos y tantos artistas europeos y americanos. La gestualidad impulsiva de los expresionistas abstractos y la materialidad implícita en la obra de Burri, Tapies y el canario Millares. También el espacialismo zen de Lucio Fontana y el esencialismo trascendente de mi admirado Mark Rothko. El énfasis estaba puesto en los autores italianos, como es lógico dada la nacionalidad del autor.
En su Arquitectura moderna, Gillo Dorfles hacia un somero repaso preliminar por los orígenes del Movimiento Moderno en arquitectura para luego introducir a los grandes maestros de la primera mitad del siglo XX. Muchos hoy terriblemente olvidados como los alemanes Erich Mendelsohn y Walter Gropius. Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe y Alvar Aalto ocupaban por supuesto, capítulos preeminentes, en los que se explicaba el carácter distintivo de sus propuestas, ilustradas con algunas de las fotografías que luego se han convertido en canónicas de la obra de estos arquitectos. Finalmente, Dorfles aludía a los nuevos regionalismos y, especialmente, a la experiencia italiana de los neorrealistas y la arquitectura española de aquellos años.

El otro libro relevante para mí fue Saber ver la arquitectura, donde Bruno Zevi explicaba también con pasión y claridad, los fundamentos y relaciones entre los edificios canónicos de la historia y la arquitectura del siglo XX. En ese texto seminal se relacionaba la arquitectura con su entorno social, económico, cultural y político. Se señalaban las dos corrientes principales de la arquitectura del siglo XX, el racionalismo y el organicismo, proponiendo diferencias y motivaciones. Decía el autor, la arquitectura racionalista se dirigió principalmente hacia los valores volumétricos mientras que el movimiento orgánico apuntó a los espaciales.
De acuerdo a Zevi comprendí que realmente no se puede opinar verdaderamente de un edificio sin haberlo visitado. Que las imágenes son un sucedáneo que no nos permiten percibir las profundas cualidades de la arquitectura y llevan siempre implícito un falseamiento de la realidad, un enmascaramiento estético que dificulta su aprehensión real.
La percepción del espacio es algo fundamental para la comprensión de la arquitectura de acuerdo a las formulaciones valorativas de Zevi. Un edificio no puede percibirse en su integridad sin comprender la cultura que lo acompaña, el territorio que lo rodea, sus olores, el movimiento personal en relación al espacio, la relación entre el interior y el exterior, etc.
Transcurridos tantos años, es difícil entender los azarosos sucesos e intrincados caminos que llevan a la formación intelectual de las personas. Probablemente, en mi caso ha sido una cuestión de contexto, voluntad y suerte. Como le puede ocurrir a cualquiera.--->

lunes, 13 de abril de 2009

Casa de las Artes. Bregenz 1997

El silencio de la verdad
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Una obra de Peter Zumthor. Premio Pritzker de Arquitectura 2009

Más fotos en Flickr
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domingo, 12 de abril de 2009

INTERVENCIONES EN LA COSTA

Charco volcánico en la costa norte de Tenerife. Mas imágenes en Flickr

A veces nos encontramos pequeños paraísos anónimos que nos muestran una nueva forma de comprender el mundo que habitamos. En algunos casos, son el resultado del esfuerzo colectivo y, en otros, casualidades que no dejan de sorprendernos.

Algo de esto me ha ocurrido esta semana durante una pequeña excursión que he realizado por la costa de mi isla. He descubierto un espacio costero con un tratamiento paisajístico exquisito que se ha producido como resultado de la acumulación de varias intervenciones afortunadas por su extrema humildad.

<---El municipio de Buenavista es un territorio alejado que se localiza al noroeste de la isla y en él sitúa uno de los espacios naturales mejor conservados del archipiélago, el macizo de Teno. Algunos lo consideran el secreto mejor guardado de Tenerife, un lugar al que llegan algunos escasos visitantes que han hecho el esfuerzo de desplazarse por largas y antiguas carreteras. Allí, en ese espacio agreste, paisajistas relativamente desconocidos han hecho un esfuerzo extraordinario para poner en valor su fantástica costa. Probablemente, no sean conscientes de la naturaleza de su trabajo ni cuenten siquiera con un título profesional habilitante para el desempeño de esa especialidad técnica, pero su amor hacia el lugar y los discretos elementos que lo componen han constituido una guía inmejorable para extraer un resultado magnífico. Dos objetivos fundamentales se pueden reconocer en lo allí realizado, el respeto hacia lo preexistente y la humildad expresiva. Unos valores de los que estamos tan ayunos hoy en día en todo aquello que se refiere a la arquitectura y el tratamiento paisajístico del territorio. La costa de Buenavista se caracteriza por las extensiones de la piedra volcánica que se despliegan desde lo alto hasta introducirse en el mar. Un soporte poco apropiado para el desarrollo de actividades recreativas pero que constituye un recurso extremadamente pintoresco para disfrutar del paisaje marino. En Canarias, el panorama costero del norte de las islas suele presentar esta imagen de dureza pétrea, azotada por los vientos alisios y punteada por una vegetación fuerte y austera.
Inserción del paseo marítimo en la playa de Buenavista. Rufino García, ingeniero de caminos. Mas imágenes en Flickr
<---En este espacio, se ha realizado un pequeño acceso al mar constituido por una avenida muy integrada en el lugar y que se escamotea paisajísticamente mediante el uso masivo de vegetación adaptada al ambiente cargado de sal. A partir de ese punto del litoral, el equipo del ingeniero de caminos, Rufino García Fernández ha implantado un paseo peatonal que serpentea por la topografía haciendo accesibles los distintos episodios que marcan la costa, la pequeña playa pedregosa, calas y rompientes batidos por las olas, charcos y piscinas naturales. El uso de un único material constructivo, la piedra basáltica junto con la diseminación de una vegetación exógena que interactúa adecuadamente con la preexistente logra una correcta integración de la nueva obra de urbanización en el paisaje. La presencia de innumerables ejemplares de vegetación crasa, como las típicas tabaibas de las costas canarias (euphorbia canariensis), junto a cardones y tapizantes de increíbles colores, otorgan un gran encanto a esta agreste costa El tratamiento de la ribera se complementa con otras intervenciones puntuales de arquitectura y adecuación paisajística. Destacan un acceso al mar con mini bar, un pequeño restaurante y una piscina deportiva colindante con un pequeño campo de golf junto al oceáno. En el ámbito del acceso al mar se ha diseñado una pequeña plataforma de madera que enmarca una piscina natural encajada en los bajíos volcánicos, permitiendo su disfrute con el complemento de una pequeña cantina. Una intervención mínima proyectada con extremo cariño por los arquitectos Maribel Correa y Diego Estévez y cuya obra fue dirigida por Ruben Henríquez. El restaurante, una obra del arquitecto Abel Herrera, se ha situado en uno de los extremos del paseo de la playa aprovechando con ello las magníficas vistas hacia el oeste del macizo de Teno y los atardeceres en el horizonte sobre el mar. Se ha configurado como una concha que se agarra a las rocas como los pequeños moluscos que conviven con los mares azotados. Su espacio interior se prolonga con una terraza cubierta con redes extendidas sobre soportes de madera que establecen una sombra protectora frente al inclemente sol.

Vista de la cubierta del restaurante playero. Abel Herrera, arquitecto. Mas imágenes en Flickr


Este edificio ofrece un interesante contrapunto con el desolado paisaje de esta costa necesitada de un punto que focalizara los recorridos.
El tercer elemento destacable lo forma el espacio de una piscina deportiva semidescubierta que se inserta con modestia en el perfil de la plataforma costera. Es el resultado del delicado trabajo del arquitecto Fernando Bercedo y resulta sorprendente que un edificio tan bien diseñado y tan respetuoso con el entorno paisajístico no figure en la guía oficial de la arquitectura contemporánea de Tenerife.
La obra se plantea desde la transparencia de unos espacios interiores que rodean y protegen una piscina abierta al cielo. Este planteamiento viene motivado por los molestos vientos que existen en el lugar y que obligan a la arquitectura a plantearse desde una estrategia defensiva. Dentro del complejo y en su fachada hacia el mar se sitúa un gimnasio acristalado que permite el entrenamiento mientras se contempla la omnipresente línea del horizonte.

Piscina costera de Buenavista. Fernando Bercedo, arquitecto. Mas imágenes en Flickr


El edificio se construye con planos de piedra basáltica que se alternan con cubiertas inclinadas de cerámica y terraplenes rematados con tapizantes vegetales. La sabia disposición de los espacios auxiliares requeridos por el programa dotacional permite enmarcar la piscina para la práctica deportiva y terapéutica. Esta instalación se sitúa en el centro del edificio, abierta al exterior y al cielo, con lo cual se puede disfrutar también de un buen soleamiento sin el inconveniente de la acción del viento.
Este equipamiento deportivo público constituye todo un lujo arquitectónico al alcance de los habitantes de ese pequeño pueblo costero.
El campo de golf colindante, recuerda por su posición a otras instalaciones similares situadas junto a la costa, como por ejemplo el seminal de Saint Andrews en Escocia. En este caso, complementado visualmente con el paisaje montañoso de las estribaciones de Teno. Un diseño topográfico bastante respetuoso con las preexistencias ambientales ha permitido ir configurando un equipamiento deportivo de mucha calidad paisajística.
Es interesante reflexionar sobre este espacio de esparcimiento que se ha ido definiendo en la costa de este pequeño municipio de Buenavista porque se ha logrado un entorno de alta calidad, conocido por unos pocos en una isla devastada paisajísticamente por el turismo de masas.
Este paraíso desconocido es obra de técnicos y artistas voluntariamente anónimos que no se preocupan por la difusión espectacular de su trabajo y que presenta en su conjunto unas cualidades que merecerían una valoración social mayor. En un tiempo profesional caracterizado por la espectacularización es reconfortante el descubrimiento en tu propio entorno de otras actitudes que nada tienen que ver con la creciente manipulación de la arquitectura.

Vegetación natural de la costa de Buenavista en el norte de la isla de Tenerife. Mas imágenes en Flickr

Actualmente y en contraste, se están llevando a cabo las actividades propagandísticas de la II Bienal de Arquitectura Arte y Paisaje de Canarias, un evento que ignora radicalmente ejemplos como éste. Mientras se presentan trabajos de arquitectura y paisajismo de distintos lugares del mundo, no se hace una reflexión seria sobre lo que realmente ocurre en el propio lugar.
Esta segunda edición, de un acontecimiento supuestamente cultural como éste, se ha planteado bajo el lema del Silencio y, sin embargo, esta presidida por un parloteo infinito que esconde en su logorrea una ausencia de contenidos que vayan más allá de la mera publicidad institucional. Es sintomático que, en un espacio archipiélagico que se ha transformado traumáticamente en las últimas décadas, se dediquen presupuestos públicos multimillonarios a una burda manipulación de la opinión colectiva para ocultar la inexistencia de una correcta política territorial, aquella que promueva verdaderas acciones para la restauración de un territorio golpeado y destruido innecesariamente.
En sí misma, la reiteración publicitaria no conduce a la solución de los problemas reales. Solo produce el adormecimiento social y la tergiversación de la realidad. Un despilfarro colectivo al que desgraciadamente nos hemos acostumbrado. --->


domingo, 5 de abril de 2009

Suiza. Un destino turístico de excelencia

Esta semana que comienza, mucha gente piensa en tomarse un respiro y hacer turismo. Esto sobre los suizos y sus visitantes es extraordinario por lo sutil.
Para que aprendamos en otros sitios a hacer publicidad. He aquí una de las razones porque Suiza es uno de los primeros destinos turísticos de Europa. ¡Un magnífico spot!

sábado, 4 de abril de 2009

MURALLAS CONTEMPORÁNEAS

Un condomínio fechado junto a la favela de Paraisopolis en la ciudad de SaoPaulo, Brasil

A medida que transcurre este joven siglo XXI que nos ha tocado vivir, asistimos al levantamiento paulatino de más y mayores murallas. Murallas que nos separan, murallas dentro de nuestras ciudades, murallas que dividen países, murallas que pretenden dejar fuera a los bárbaros…

Abrimos el periódico cotidiano y leemos una noticia sobre la construcción de una nueva barrera para enclaustrar una favela en Río de Janeiro, en lugares como
Rocinha o el Morro de Dona Marta. Ha dejado de asombrarnos algo que en épocas remotas era habitual pero que a partir de la Revolución Francesa, se convirtió en un hecho extraordinario: el esfuerzo por enclaustrar, separar, a unos seres humanos de otros. Hoy algunos batallan denodadamente por recuperar unas prácticas egoístas que considerabamos superadas; tratan de enterrar aquellos conceptos tan citados por los revolucionarios, la igualdad, la fraternidad y la libertad.

<---La propia Muralla China, una de las asombrosas construcciones del mundo en la antigüedad, es una minucia comparada con la que se construye en este momento en la frontera de Israel para dejar fuera a un supuesto enemigo peligroso, el pueblo palestino. La construcción de cercas, tapias y otros artilugios excluyentes es una estrategia irracional que no ha podido contener nunca el avance de aquellos que necesitan acceder a un futuro mejor. Esa estratagema territorial no retuvo a <---los pictos en Escocia a pesar de la ingente obra del emperador Adriano realizada en el norte de Britania. El limes fue siempre una frágil frontera mantenida con dificultad gracias al ingente esfuerzo de los mejores hombres del pueblo romano.
La Muralla China, una de las maravillas constructivas de la humanidad

En Canarias, el mar es también esa muralla infranqueable para nuestros vecinos africanos que mueren a cientos en el mar. En este caso, la miseria inherente a interminables guerras injustas y la necesidad de procurar sustento a los queremos y lo necesitan puede más que el mantenimiento de la propia vida.
En nuestros días crece un sentimiento contra la concordia entre las personas, el individualismo por encima de todo; un ideario irracional de segregación insensata que establece -por ejemplo- reales campos de concentración por doquier en la periferia de las ciudades europeas. Es una realidad que se expande y a la que no quieren atender los que viven en esos lugares. Aquí en mi isla se ha construido con una celeridad pasmosa, un eufemísticamente llamado
Centro de Internamiento de Hoya Fría, atestado de lo que algunos medios catalogan como delincuentes peligrosos. Frente a esta realidad que se esconde bajo las alfombras, Guantánamo es una débil excusa que pretende distraernos de lo que está ocurriendo masivamente a nuestro alrededor.
Centro de Internamiento Especial de Hoya Fría en Santa Cruz de Tenerife. Islas Canarias. Foto: Quilombo Samuel, Flickr

El problema es que para los elegidos en la abundancia, ciudadanos del mundo injustamente desarrollado, nos es más fácil cerrar los ojos e ignorar esta situación indigna que nos ha tocado vivir. La adormidera está servida por todos los canales que nos tientan a nuestro alrededor con su ración diaria de unos escenarios falseados y convenientemente filtrados.
El mecanismo básico para esta polarización que experimenta la población de forma acelerada es el intercambio desigual, un sistema por el cual el valor del trabajo en los países desarrollados tiende a aumentar a costa de disminuir el precio del esfuerzo de lo que realizan aquellos que viven en la periferia del mundo, un espacio de exclusión que va integrando a una parte cada vez mayor de la humanidad. Este mismo proceso se experimenta con matices diferenciados también en el corazón del sistema económico, en las ciudades supuestamente más favorecidas; allí la segregación se produce entre unas elites que reducen constantemente su número de componentes y una creciente masa de personas desfavorecidas que se ven abocadas a una precarización de la vida en situaciones de subsistencia.
Este sistema de polarización económica y social, inherente al capitalismo, ha sido estudiado y diseccionado desde hace ya más de 30 años, una época en la que algunos teóricos vaticinaron la gradual dualización de la humanidad entre unos ricos cada vez más acaudalados y escasos y una masa de pobreza que aumenta paulatinamente. Es el caso del ignorado economista neomarxista egipcio Samir Amin que explicó ya entonces la inevitable deriva mundial del sistema capitalista en libros como La acumulación a escala mundial de 1970 y El desarrollo desigual, ensayos sobre las formaciones sociales del capitalismo periférico de 1973. Recientemente, se ha publicado su autobiografía, en la que recoge su trayectoria como consejero de distintos gobiernos del África Occidental como Malí, Ghana o Senegal.

Plano de la ciudad de Río de Janeiro. Situación de las decenas de favelas en las que viven un millón y medio de personas en la pobreza extrema. El punto rojo señala la favela de Dona Marta. Ilustración del artículo Dirty work de J. Beardsley y Christian Werthmann aparecido en la revista TOPOS 64

Una de las expresiones más execrables de este paulatino proceso de dualización que está experimentando la humanidad es la proliferación de lo que en Estados Unidos se conocen como gated comunities y en Brasil como condomínio fechado, unas agrupaciones de viviendas autoorganizadas para restringir el acceso solo a los residentes y a aquellos que se relacionan con ellos y que proliferan en las ciudades del mundo.
Este tipo de urbanización, en la que se ha privatizado con radicalidad el espacio, se caracteriza por estar rodeada por vallas que impiden la libre circulación de las personas, video vigilancia exhaustiva y el control del acceso y seguridad mediante el empleo de personal propio. Una suerte de utopía regresiva en la que deciden encerrarse un tipo de personas con una concepción insolidaria de la existencia. Es el extremismo final al que se ha orientado la desigualdad ocurrida en el último siglo. Las clases más beneficiadas de la distribución injusta de la riqueza han considerado así lograr una vía a sus aspiraciones, en la pretensión de lograr excluirse de los problemas cotidianos existentes en lo que consideran las ciudades más inseguras del planeta.
Una visión que ignora las raíces primarias de la violencia, un efecto implícito en el empobrecimiento de grandes masas de la población urbana que se han visto abocadas a unos niveles de subsistencia y precariedad inconcebibles en el pasado. En Estado Unidos, han llegado a la conclusión, después de una experiencia que se extiende ya a más de dos décadas, que este tipo de soluciones conduce también a un empobrecimiento social y cultural de los que se separan. Entre las razones que se esgrimen se encuentran la ausencia de actividades comunes o el déficit de lugares para el esparcimiento y encuentro colectivo. La interacción social siempre ha constituido un factor esencial para el crecimiento de la riqueza.

Vía de acceso a la tumba de Raquel. Una tramo del muro de la vergüenza israelí en las cercanías de la ciudad cisjordana de Belén. Foto: Randy, Picasa

En un artículo del periódico británico The Guardian sobre estas cuestiones, se señalaba que en 2004 un 15% de la población de los Estados Unidos vivía en enclaves protegidos mientras que una proporción similar vivía en lugares arrasados por la pobreza como las zonas centrales y los característicos ghettos. Otro problema menor asociado a la seguridad de estos enclaves ultraprotegidos es el que supone señalar claramente donde se concentra la riqueza y su corolario de atracción para aquellos que la ambicionan de una manera delictiva.
Así mismo, este tipo de utopías negativas plantean el problema del control colectivo de aspectos íntimos que acaban convirtiendo la convivencia en una especie de represión interiorizada que impide en última instancia la libertad de las personas que aceptaron este modo de convivencia fallida. Todo ello en aras de disponer de algunas ventajas irrisorias como algún campo de golf, centro comunitario o marina privilegiada.
La cuestión que plantean estas tendencias autoexcluyentes de los más adinerados se relaciona con una clara amenaza a la democracia representativa, tal como es practicada en los países occidentales. La permisibilidad de servicios privados de seguridad así como reglas diferenciadas para aquellos que residen tras las rejas, reflejan una cultura del miedo que genera fortificaciones innecesarias y el nacimiento de poderes incontrolados. En los Estados Unidos existen ya varias de estas comunidades amuralladas que son completamente independientes del control público del estado. Una anomalía que de extenderse, nos podría llevar a una nueva Edad Media de señores y vasallos encerrados en sus castillos y torres de marfil.

Del blog Transfronterizo

Los problemas sociales y económicos del mundo contemporáneo se solucionan en falso con el levantamiento de nuevas murallas irracionales. La desigualdad entre las personas y países es un factor que atenta contra dos principios esenciales de la convivencia, la igualdad y la fraternidad en aras de una libertad mal entendida.
La libertad por sí misma, no ayuda al desarrollo común, solo produce la entronización de un individualismo insolidario, como aquel que hemos podido observar en las últimas décadas, lo que finalmente nos ha llevado a una crisis de proporciones planetarias.--->