La nueva prolongación de la avenida Diagonal de Barcelona hacia el Sureste. Más imágenes en FlickrUna impresión tan superficial de Barcelona no sirve para percibir realmente los efectos de la crisis recesiva en que estamos inmersos pero dan una idea de cómo se va desplegando un fenómeno que nos va a afectar indefectiblemente en los próximos años. Los lugares emblemáticos de la ciudad siguen manteniendo su alta concentración de visitantes y, al mismo tiempo, el consumo desenfrenado sigue su curso en los espacios comerciales más característicos. Creo que es un semblante superficial que solamente presenta el área central de la metrópoli catalana.
<---En lo profundo sin embargo, se palpa allí una sensación relacionada con el fin de una época de crecimiento económico excesivamente exuberante. Mucha gente está asustada ante la expectativa de un cambio de ciclo en el modelo de desarrollo en el que se ha basado la espectacular transformación urbana experimentada. Sondeando a los taxistas –unos magníficos termómetros del estado de las ciudades- se extrae una impresión de desconcierto ante un futuro diferente. Un ejemplo palpable de este estado de cosas puede ser la actual edición del evento que motivó mi visita, Construmat. La feria ha sufrido un descenso considerable en su tamaño junto con una notable merma en la calidad de las actividades y actos que se solían realizar en la ciudad coincidiendo con el certamen. En relación a la anterior edición de 2007, el recinto se ha concentrado en un solo punto y ha visto reducirse el número de expositores en más de un millar. Algo parecido ocurre con las numerosas conferencias y exposiciones paralelas que acompañan al evento, cuyo interés ha decrecido.
El vestíbulo de acceso a los pabellones de Construmat. El nuevo recinto ferial de Barcelona, realizado a partir de una idea del arquitecto japonés Toyo Ito La apuesta urbana de Barcelona ha estado orientada en los últimos años hacia su conversión en ciudad en competencia dentro del marco europeo para la atracción de una parte sustancial de los flujos globales de personas y mercancías. Como consecuencia se ha producido una radical polarización de la región catalán hacia su centro urbano principal. Ha sido una mutación espacial conscientemente asumida, que ha sido planificada exhaustivamente, tanto en sus aspectos territoriales como en los arquitectónicos y de diseño urbano; una estrategia de desarrollo que ha tomado estos mismos elementos como su enseña de marca.
De hecho, muchos consideran la urbe catalana como una especie de parque temático especializado en la actividad cultural y la sofisticación vanguardista en torno a la arquitectura, el arte, el diseño, etc. Es curioso a este respecto, el anclaje casi exclusivo a la figura de Gaudi en el urban branding diseñado, cuando la ciudad cuenta con muchísimas obras representativas, como es el caso de la magnífica casa de les Punxes de Puig y Cadafalch que, entre otros arquitectos, también participó de aquella fructuosa experiencia cultural conocida como Noucentisme. 
Casa de les Punxes. Avinguda Diagonal. Puig i Cadafalch, arquitecte
El resultado de esa apuesta política y económica ha sido su conversión en el espacio turístico de mayor éxito dentro de España y, seguramente también, uno de los lugares más visitados de Europa. Como contrapartida al potente atractivo generado, se ha producido una inmigración masiva que ha transformado a Cataluña en un territorio muy cosmopolita habitado hoy por gentes llegadas de todas las partes del mundo.
Ambas cuestiones, el posicionamiento urbano internacional y la inmigración acelerada, son la cara y la cruz de los espacios metropolitanos que han apostado fuertemente por su implantación en el espacio mediático de las marcas urbanas globales. Por un lado, un crecimiento económico potente, inducido a partir de una imagen concreta y por otro, la intensificación de unos problemas sociales derivados de la dificultad para integrar un flujo muy acelerado de nuevos residentes.
El modelo de desarrollo territorial de Cataluña debe estar resintiéndose a raíz de los graves problemas financieros que se sufren en estos momentos. El proceso de acumulación de capital simbólico se ha visto frenado ante la incapacidad para obtener más recursos con los que desarrollar nuevas infraestructuras culturales y territorios productivos más allá de la primera corona metropolitana. Una estrategia dedicada a optimizar el uso del suelo a partir de la descentralización para contrarrestar la fuerte presión poblacional, junto al despliegue de actividad económica más allá de la planicie que se extiende desde la sierra de Collserola hasta el mar.
Visto desde la perspectiva del visitante, el éxito relativo del modelo Barcelona ha estado en una buena armazón territorial representada por el Plan General Metropolitano, aprobado en 1976, junto con una continua apuesta por una inteligente planificación de piezas de ciudad, que han ido incorporándose y remozándose sucesivamente. Primero, la reparación y cosido de la ciudad con las superficies vacantes y espacios de oportunidad interiores, luego los ámbitos olímpicos de 1992, las áreas de centralidad de Sants, Glorias y Sagrera. Finalmente, el esfuerzo colectivo orientado al cuadrante este del municipio, alrededor de la avenida Diagonal y la franja costera en el que se ha desarrollado el llamado Forum de las Culturas de 2004 y la operación de Barcelona 22@, etc.
El más reciente debate en curso es el que está suponiendo la planificación y ejecución de algunas relevantes infraestructuras de transporte, como son el despliegue del tren de alta velocidad a su paso por la zona central de la ciudad y la ampliación del aeropuerto asociado a la necesidad de disponer de líneas aéreas gestionadas desde y para Cataluña como herramienta económica. Un pulso entre las instituciones catalanas, el gobierno central y las estrategias empresariales locales, lastrado por un victimismo nacionalista que renuncia a la mayoría de edad económica que debería haber asumido ya una pujante región como ésta.
En todo este cambio experimentado ha tenido una responsabilidad notable el magisterio y la capacidad intelectual de toda una serie de personajes ligados a la arquitectura y la docencia universitaria que representan lo mejor de la cultura catalana de la segunda mitad del siglo XX. La nómina de los que han contribuido a este desarrollo urbano espectacular es innumerable. Gente más célebre como Manuel de Solá Morales, Oriol Bohigas, Joan Busquets o Enric Miralles por ejemplo. Arquitectos a los que se ha seguido desde muchos puntos de Europa y América como un patrón de referencia para lograr la transformación de las ciudades desde el urbanismo y la arquitectura. Junto a ellos, en la salas de maquinas, toda una innumerable pléyade de técnicos y gestores altamente competentes y menos reconocidos. El sustrato necesario que hace posible todos estos procesos y que casi nunca se hace visible. Vaya desde aquí mi reconocimiento a tantos y tantos amigos que, probablemente, leerán estos comentarios.
El inteligente pragmatismo de los barceloneses se refleja en su significativa renuncia a un continuo reajuste de aquella planificación de las bases territoriales, vigente desde 1976. Con ello, han esquivado en gran medida el patético carnaval de despropósitos que ha significado el tejer y destejer experimentado por la legislación urbanística nacional desde finales de los años 80. Al contrario, en Cataluña se ha actuado en base a una estrategia sectorial definida a muy diversos niveles y con aproximaciones conceptuales en la que los instrumentos más usados han sido planes maestros orientados a espacios concretos con el complemento de una arquitectura con una alta calidad técnica y un competente diseño paisajístico del espacio urbano colectivo.
Proyecto de Ensanche para la ciudad de Barcelona. Ildefons Cerdá, 1859
En los últimos años, la transformación de Barcelona se ha centrado en la prolongación de la avenida Diagonal hacia el mar. Una operación de gran calado que ha necesitado de la preparación de instrumentos urbanísticos de gestión y ejecución bastante complejos e innovadores. La impresionante transformación de esta importante superficie de la ciudad remata una de las directrices viarias que ya Ildefons Cerdá había proyectado en 1859 en su conocido proyecto de ensanche de la ciudad.
La prolongación del eje principal de Barcelona se ha diseñado con una sección que recoge un esquema viario muy en boga actualmente, el bulevar mixto que acoge en una misma sección tráficos peatonales, ciclistas, tranviarios y de vehículos individuales. Es un esquema ya planteado por Arturo Soria en su proyecto de 1890 para la Ciudad Lineal de Madrid y que recientemente ha sido vuelto a poner en circulación en los ámbitos profesionales por el californiano Peter Calthorpe, en sus propuestas para los Transit Oriented Developments (Desarrollos orientados al transporte público). No obstante, no cabe duda que el resultado urbano es muy interesante, en el que el esfuerzo por lograr un espacio altamente amable y pensado para el peatón está muy logrado. Ello a partir del empleo de unos pocos criterios y materiales muy seleccionados.
Este elemento estructurante ha servido como eficiente soporte a una serie de transformaciones urbanas de gran calado que han cambiado radicalmente la faz de la ciudad en este cuadrante inconcluso hasta ahora del Plan de Cerdá. En los últimos años se han desplegado aquí numerosas aportaciones arquitectónicas adjetivadas casi siempre, para bien o para mal, por el esfuerzo en obtener una espectacularidad y repercusión mediática potente. El encargo masivo de obra a arquitectos con marca internacional se ha saldado con algunos aciertos y también con graves fallos que lastraran al devenir de esta parte de la ciudad. El caso del recinto del Forum 2004 es ejemplar, una colección de edificios monumentales dispersos que no logran consolidar una centralidad que se deteriora por momentos. El recurso a los arquitectos estrella no siempre es atinado en sí mismo como demuestra el propio edificio central del Forum, de los reconocidos arquitectos Herzog y deMeuron o el más reciente parque proyectado por Jean Nouvel en Pere IV, un autentico despropósito de una oficina que no tiene conocimientos sobre diseño urbano y paisajístico. Sorprende que a todos ellos les hayan concedido recientemente el premio Pritzker y sean capaces al mismo tiempo de producir altibajos tan sonados. 
La nueva biblioteca de Lesseps. Pep Llinás y Joan Vera, 2005
Una estrategia más interesante es la que se ha desarrollado para dotar a algunos barrios con infraestructuras culturales adecuadas a las necesidades de sus vecinos. Las nuevas bibliotecas de barrio que se están desplegando en la ciudad se basan en una inteligente comprensión de las necesidades actuales de los vecindarios implicados. Unos recintos que, aparte de libros, disponen de surtidas hemerotecas de diarios y revistas, junto con una oferta aceptable de música y video. Además, la disposición de espacios para el trabajo y acceso gratuito a la información telemática convierten a estos nuevos equipamientos en una suerte de oficinas alternativas en las que los que no poseen recursos ni espacio en sus casas, pueden acceder a la vasta información que otorga la red de Internet.
Un ejemplo señero de este esfuerzo es la biblioteca Jaume Fuster, situada en la plaza de Lesseps. Una obra magníficamente construida en 2005 bajo la dirección de Pep Llinás y Joan Vera en la estela de lo realizado por Hans Scharoum en Berlín. Con sus volúmenes intersectados, el edificio se implanta muy bien en un espacio urbano altamente desestructurado. Al mismo tiempo, la proyectación del espacio interior ha explotado la gran variedad resultante de enfiladas, vistas y extracciones que permitía esta estrategia compositiva del espacio. En sus interiores, se ha contemplado además del habitual almacenaje de libros, espacio para albergar archivos, una biblioteca infantil, sala de lectura de periódicos, espacio para visualización de videos y audición de grabaciones, auditorio y, finalmente, un pequeño espacio expositivo.
El resultado es una dotación de barrio altamente eficiente y ampliamente utilizada por los vecinos, que constituye además un elemento de desarrollo extraordinario en esta época en la que el acceso a la información es una ventaja competitiva de primer orden. 
Visitar Barcelona para aquellos que hemos tenido en el pasado algún tipo de relación con la ciudad, constituye siempre un acontecimiento a partir del cual aprender, reflexionar y tomar nuevas referencias de un territorio altamente innovador y en renovación constante.--->






