sábado 28 de marzo de 2009

EL TALENTO EN ARQUITECTURA

Sala de sesiones del Ayuntamiento de Hilversum. Arquitecto: Willem Marinus Dudok, 1930

Algunas cuestiones nos intrigan a los arquitectos
¿Cuándo estamos ante el talento en arquitectura? ¿Como es posible discernir los valores de un buen edificio?
En nuestros días esos juicios -esenciales para entender la contribución cultural de la arquitectura a la sociedad a la que sirve- están claramente distorsionados por el espectáculo, la manipulación de la crítica profesional y artística asociada, así como por la directa corrupción del conocimiento específico.


<---Este proceso de distorsión de los juicios sobre la arquitectura ha sufrido una aceleración importante en las últimas décadas como consecuencia de la aparición de la espectacularización de las artes en general. En el espacio económico de las sociedades opulentas, las estrategias de mercadotecnia ligadas a los medios de comunicación y el espectáculo social se han convertido en la herramienta fundamental para imponer unos productos sobre otros. En los últimos tiempos, en ello está también la arquitectura y los arquitectos, convertidos algunos en estrellas mediáticas y otros aspirando a serlo. En el escenario de los países más avanzados, un mundo hipercompetitivo en el que sobra casi de todo, los artistas y profesionales se someten a ritos despiadados por la supervivencia en los que lo que se dirime es imponer la propia visibilidad. Ser visible es un atributo esencial como consecuencia de la altísima densidad de titulados universitarios y tener un título de arquitectura ya no es una garantía de alcanzar un trabajo remunerado. Es necesario además, tener imagen y ser conocido por ello en el mercado de clientes profesionales.
<--- Proporción de arquitectos por 1000 habitantes en los distintos paises europeos, segun Asem Abderaziq. Fuente: Blog anArchitecture


El talento propio, en sí mismo, ya no es suficiente para obtener un reconocimiento como arquitecto y, en consecuencia, la presencia en los medios que certifican la capacidad y la calidad de las trayectorias arquitectónicas se ha convertido en un objetivo altamente perseguido por los aspirantes a obtener los mejores encargos. En Europa, al igual que en otros muchos lugares y países, se ha alcanzado una saturación extrema de profesionales encuadrados en el sector de la construcción. Países como España o Italia presentan una alta tasa de titulados, lo cual espolea una competencia exacerbada.
Para profundizar en el conocimiento de estos procesos habría que entender cuales son los elementos básicos del talento en arquitectura. Hay que volver a los orígenes vitrubianos, a aquellas referencias que aportan los criterios esenciales para valorar los edificios: la funcionalidad de los espacios para responder a las necesidades demandadas; su eficacia constructiva y estructural que garanticen una durabilidad a largo plazo; y finalmente, su capacidad para la generación de emoción estética.
En los escenarios cotidianos en los que se desenvuelve el colectivo mayoritario de los arquitectos -su ciudad, su región- el umbral mínimo del talento es el que se relaciona con las dos primeras cuestiones señaladas por Vitrubio, la utilitas y la firmitas. Mas allá, aquellos aspirantes que buscan monopolizar el trabajo relevante o incluso participar en el juego de la
starchitecture (como han bautizado los anglosajones a la arquitectura con vocación espectacular), se necesitan unos recursos más poderosos ligados, no tanto a la poesía o la pulsión estética como a la generación de una imagen diferencial. La interacción a todos los niveles con los medios de comunicación para obtener presencia requiere mecanismos diferentes, inusuales que amplifiquen y atraigan una audiencia profesional.
La idea es seleccionar o inventar una combinación particular de elementos que distinga al aspirante de la competencia; sea ello una particular forma de aproximación a la arquitectura, la constante narración de aspectos que definan una historia personal, el establecimiento de un carisma basado en la competencia, la habilidad profesional, inteligencia, empatía, etc. Crear estrategias que atraigan la atención es la base y generar audiencia es fundamental para el crecimiento del arquitecto como estrella profesional. Como se puede observar, todo lo anterior tiene poco que ver con la competencia profesional que es considerada como un estándar mínimo para participar en este juego espurio del reconocimiento masivo.
La persecución de la fama se ha convertido en un objetivo preciado que aparta a las artes de su cometido esencial, el progreso intelectual de la humanidad. Lo cierto es que hoy en día, plataformas como los medios de comunicación de masas, acompañados por la crítica especializada, las revistas profesionales, los premios de arquitectura, la presencia física de los autores en conferencias, debates y encuentros, etc., se han constituido en los notarios que amplifican una arquitectura de autenticidad agonizante. Y es que la determinación del talento es una cuestión subjetiva, resultado del consenso manipulado entre los miembros de un determinado grupo profesional. Críticos, profesores, periodistas, incluso los propios profesionales, fans y admiradores contribuyen a establecer los criterios de juicio por los que se define el talento en arquitectura. Incluso ello es así cuando no hay un acuerdo claramente generalizado. Lo importante es que se comente, y cuanto más mejor, sobre determinadas personalidades autoimpuestas
El posicionamiento en arquitectura, el estar ahí en la mente de los que deciden, en el momento en que surge la idea de realizar un edificio, es algo primario y para lo que es esencial la visibilidad. Como figurar en la lista de preselección de candidatos para acceder a un proyecto concreto es el truco al que se dedican con ahínco los arquitectos. En el universo del espectáculo arquitectónico, los concursos de arquitectura por invitación a las estrellas es un resultado de la alta visibilidad alcanzada en los medios profesionales y de masas. Algo que genera disfunciones insatisfactorias, tal y como he señalado en un
artículo anterior.
Escuela en Rudrapur, Bangladesh. Arquitecto Heiringer Roswag. Premio Aga Khan de Arquitectura. 2007

En estos momentos, las revistas profesionales son el factor cardinal para alcanzar una presencia estratégica que conduzca de una manera sutil e indirecta al acceso al prestigio profesional y con ello la consecución de los encargos más suculentos. Lamentablemente, su creciente proliferación ha llevado a que, en muchos casos, exista una clara colonización por la imagen, la crítica superficial y el establecimiento de argumentos estentóreos como criterios para evaluar una supuesta calidad. La adulación a los porteros que establecen el franqueo hacia el reconocimiento mediático se ha convertido en una actividad en sí misma, algo que requiere una habilidad que nada tiene que ver con la autenticidad de la arquitectura. Observando a España solamente, se comprueba que existen más de 50 medios de comunicación relacionados específicamente con la arquitectura y de los que la revista El Croquis es el buque insignia que establece el canon de la arquitectura de este país con más de 35.000 ejemplares publicados y difusión internacional masiva.
Actualmente por ello, la máxima ambición de muchos arquitectos es que su obra sea publicada de alguna manera. Si ello ocurre en las revistas profesionales tanto mejor, estableciendo una relación extraña puesto que este medio se consume casi exclusivamente entre los propios arquitectos o los estudiantes de arquitectura. Aquellos que curiosamente son o serán sus mas directos competidores y que no constituyen el mercado objetivo de la acción publicitaria, es decir los que realizan realmente los encargos de proyectos y estableciendo una relación promocional indirecta. Que un edificio aparezca publicado en una revista de arquitectura no se debe solamente a que el edificio esté bien construido o funcione adecuadamente, es algo que tiene que ver en gran medida, con el prestigio acumulado por el arquitecto que es su autor. Ello, al margen de la concreta calidad real de los edificios o de su acierto formal. Las publicaciones especializadas se caracterizan por una repetición cansina de unas pocas obras de un reducido grupo de arquitectos. Lo cierto es que las revistas son unas formidables herramientas para publicitar y promocionar el trabajo de marcas regionales como ocurre en el caso de países como Holanda, Gran Bretaña o Japón que exportan claramente a sus arquitectos.
A estos efectos, la creciente necesidad para los arquitectos de contar con recursos de relaciones públicas, mercadotecnia y publicidad ha generado ya la aparición de secciones especializadas entre las grandes firmas de la arquitectura internacional, unas armas que suponen ya una parte sustancial de su poder de atracción. Potentes departamentos de relaciones publicas, como el de
Foster and Partners dirigido desde hace más de 20 años por alguien poco conocido como Katy Harris, expertos como Peter Carzasty o agencias especializadas como Cohn Davis Bigar Comunications de Nueva York, consultora de marcas profesionales contratados habitualmente por gente como Santiago Calatrava o la Aga Khan Foundation, se dedican a asesorar y a fortalecer a determinados personajes, empresas y entes relacionados con el campo de la arquitectura entendida como actividad económica relacionada con la cultura.
Lo cierto es que existe un público devoto que contribuye a la formación de marcas y la creación de estrellas mediáticas en el campo de la arquitectura. Este público es poco consciente de la creciente manipulación que ejercen los medios de comunicación profesional. Ello es consecuencia de que muchos arquitectos y, sobre todo, los estudiantes de arquitectura estén constantemente a la búsqueda de experiencias que les puedan proporcionar conocimiento. La constante consulta de revistas de arquitectura y la lectura de algunos textos que enseñan las claves del trabajo disciplinar están a la orden del día para muchos artistas, profesionales y aspirantes a serlo. El problema es que este tipo de cuestiones ha sido colonizado masivamente por una práctica caracterizada por la publicidad, la manipulación y la propaganda. Muchas revistas de arquitectura se dedican a promocionar supuestos talentos arquitectónicos y obras caracterizadas por una creciente incongruencia entre las necesidades sociales y la verdadera aportación disciplinar que se pretende positiva y renovadora.
La acción de las modas moviliza hacia el turismo cultural a masas relacionadas con la arquitectura en una proporción que se incrementa con los años. En muchos casos, la decepción es el resultado de estos esfuerzos de intensivo desplazamiento a la búsqueda de unas experiencias elusivas y manipuladas. Como consecuencia de todo lo anterior, la adquisición y percepción directa de lo publicitado es una actividad que, crecientemente se practica por arquitectos y estudiantes. Este fenómeno es algo que ha estado siempre en la base del turismo cultural, la penetración en la experiencia concreta mediante su percepción en el lugar.
Recientemente, me comentaban la desilusión que supone la realidad del llamado Ecobulevar de Vallecas en la ciudad de Madrid, obra del equipo
Ecosistema Urbano. Una obra publicitada y premiada hasta la nausea por sus supuestos valores relacionados con la sostenibilidad, un supuesto reciclaje, el empleo de energías renovables y la estimulación de las relaciones comunitarias. El Ecobulevar de Vallecas, al igual que otros espacios públicos de muchos barrios residenciales recientes de la periferia de Madrid, se ha convertido en lugar de peregrinación habitual para muchos enseñantes y alumnos españoles con el objetivo de presenciar en directo las maravillas de la última arquitectura. La realidad del entorno es que consiste en un lugar inhóspito en el que el encuentro de sus habitantes brilla por su ausencia; no existen lugares donde se pueda producir la sociabilidad y el carácter del paisaje urbano es realmente desolador como consecuencia de una mala práctica urbanística de base.
Por poner un ejemplo de contraste citaría el caso del relativamente desconocido ahora
Ayuntamiento de Hilversum, una obra del maestro holandés Willem M. Dudok de 1930. La sofisticación de la arquitectura realizada se percibe en cada rincón y cualquier detalle evidencia la presencia constante de su autor en unos espacios en los que la luz y la calidad constructiva del edificio confirman una obra ejemplar que abrió realmente nuevos caminos y que ha influenciado directamente a la obra de tantísima gente posterior. Es el caso, por ejemplo, de Rafael Moneo y algunos edificios suyos como el Ayuntamiento de Logroño y la sede de Bankinter en Madrid.
El tamizado de la luz interior de la casa Aki Sami. UNa obra del arquitecto egipcio Hassan Fathi

El caso es que el talento es la base para alcanzar la fama y este estado es perseguido con ahínco por multitud de aspirantes. Porque a la fama le acompañan otros atributos suculentos codiciados ansiadamente por el común de los mortales. Ya lo señaló León Batista Alberti en Fama (una condición presentada para él en la forma de diosa monstruosa y que, por otra parte, consideraba despreciable), uno de sus textos menos conocidos perteneciente a las fabulas satíricas recolectadas en las Piezas para la Comida de 1430. Ahí lo explica sutilmente:

Te contaré la historia tan brevemente como pueda. En la plaza, no demasiado lejos del templo de la fortuna, se levanta una antigua y sagrada capilla, solo conocida por unos pocos y dedicada a la diosa Fama. Dado que quienquiera que entra vivirá eternamente, sus sacerdotes mantienen una estrecha vigilancia para que el que acceda no lo haga por casualidad. Hay cuatro sacerdotes allí que continuamente hacen guardia, examinando la vida y carácter de cualquiera que se aproxime. Ello son la Riqueza, el Poder, la Acción y la Oportunidad. --->

domingo 22 de marzo de 2009

LOS FALLIDOS CONCURSOS DE ARQUITECTURA

Propuesta ganadora del concurso para las nuevas oficinas municipales
del ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, Isla de GranCanaria. 1998. GBGV Arquitectos

En los últimos años la arquitectura española, considerada como una aportación cultural, ha alcanzado una notable relevancia internacional, motivada por su alta calidad técnica y estética. Una muestra de esta presencia cosmopolita fue la exposición On Site, new architecture in Spain celebrada en 2006 y organizada por Terence Riley para el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Esa exposición hizo un repaso por el florido panorama experimental existente en la arquitectura española; aquel que había alcanzado en años anteriores un nivel de variedad y espectacularidad realmente sorprendente. En ella, se ofrecían importantes ejemplos que han sido el resultado de iniciativas interesantes, públicas y privadas, propiciadas por los numerosos concursos de arquitectura que se celebran en España con asiduidad.

<--- Las razones para haber alcanzado esta repercusión exterior de la arquitectura española han estado fundamentadas en la forma peculiar en que ha podido llevarse a cabo el ejercicio profesional más exigente, desde un punto de vista, cultural, artístico y experimental, sobre todo a partir de la aparición de la democracia en este país. Ello ha sido posible por la alta competencia técnica de las elites profesionales, derivada de la gran responsabilidad asignada socialmente a los arquitectos españoles, no solo en la proyectación sino también en el control y la dirección de los procesos de ejecución de las propias obras. Algo, por otra parte, insólito en el panorama internacional muy segmentado en lo que se refiere a las competencias profesionales, y que se suele caracterizar por la participación en la obra de variadas disciplinas de la ingeniería y ello sin un liderazgo realmente consecuente con el carácter claramente creativo del diseño edificado. Otra característica de la arquitectura española es la que se entronca con la notable capacidad para una renovación generacional constante de los arquitectos que producen obra. Un hecho que ha permitido evitar hasta fechas muy recientes el anquilosamiento y la acomodación de la arquitectura a las fuertes presiones económicas y burocráticas imperantes en el modelo de gestión y realización inmobiliaria del conjunto de países más desarrollados.
Axonometría de la propuesta para el concurso de restauración de la Casa de los Coroneles en La Oliva. Isla de Fuerteventura 1996. GBGV Arquitectos. 2º Premio
<--- Un elemento que ha contribuido claramente a todo esto ha sido la aplicación de unos criterios muy abiertos para la selección de los profesionales para la proyectación y ejecución de los edificios públicos y, en menor medida, de la arquitectura privada más representativa. Los concursos profesionales, tanto administrativos como de ideas han sido una herramienta fundamental en este sustrato existente para lograr una alta calidad de la arquitectura realmente ejecutada. Sin embargo, ya en la última década se han producido transformaciones muy preocupantes que han ido cercenando este fructífero fundamento para la arquitectura de calidad. La perversión espectacular, el burocratismo administrativo, y la indiferencia de los responsables políticos han ido reduciendo paulatinamente las posibilidades para hacer buenos edificios. La aparición de una legislación prolija para la contratación en el sector público, orientada a la contención de corruptelas administrativas y a la promoción de un recorte arbitrario de los costes y los tiempos de ejecución, están incentivando nuevamente la mediocridad en el campo de la arquitectura española. <---

Plano de emplazamiento de la propuesta ganadora del concurso sobre el acceso al Puerto de Santa Cruz. Isla de la Palma, 1998. GBGV Arquitectos. 1er Premio ex aequo

La expresión de este proceso de degradación paulatina del ejercicio profesional ha quedado reflejada recientemente en el concurso para la realización del Centro Nacional de Artes Visuales a ubicar en la ciudad de Madrid y motivo de una reciente polémica pública entre arquitectos y administración. En ese caso, la práctica habitual en este país del concurso abierto a cualquier arquitecto, había quedado subvertida con la elección previa de un escogido grupo de profesionales para participar por invitación directa. Entre los invitados se encontraban 6 equipos madrileños, los de Nieto y Sobejano, Ábalos y Herreros, García de Paredes y Pedrosa, Aranguren y Gallegos, Beatríz Matos y Mariano Bayón junto a los sevillanos Cruz y Ortiz, en una muestra de la flagrante discrecionalidad que apoyaba casi exclusivamente la presencia de arquitectos de una sola región en flagrante contradicción con lo exigido legalmente y vulnerando así principios esenciales en la práctica de selección profesional como la pública concurrencia, la transparencia y la igualdad de participación.

Maqueta de la solución seleccionada para el Centro Nacional de Artes Visuales. Madrid 2008. Nieto y Sobejano, arquitectos

Finalmente, ante la frontal oposición de la representación profesional, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, el Ministerio de Cultura, órgano convocante del concurso ha desistido de lo ya actuado y se ha retrotraído a iniciar de nuevo el proceso.
Un
artículo posterior del arquitecto navarro, Patxi Mangado, publicado en la prensa nacional hacia una reflexión tensa y melancólica en relación a estos problemas relacionados con un tipo específico de concursos, los dedicados a la selección con jurado de anteproyectos. En él se señala el sistema de concursos como un recurso apropiado para la adjudicación de proyectos de arquitectura por cuanto permite la participación de un amplío abanico de profesionales, incluyendo a los más jóvenes que de otra manera, no tendrían oportunidad. Pero también se refiere a la mezquindad con que los convocantes se aprovechan del entusiasmo de unos participantes que tratan de aportar lo mejor de sus recursos intelectuales para generar proyectos de calidad sin recibir prácticamente nada a cambio.

Opción ganadora del concurso de proyectos para el nuevo hospital de Icod de Los Vinos. Isla de Tenerife
GBGV Arquitectos, 2001

La convocatoria de concursos de arquitectura por la administración y los particulares se ha ido convirtiendo en un método para obtener casi gratuitamente la aportación de valor añadido de calidad, ofreciendo a cambio unas gratificaciones cada vez más exiguas. La mezquindad económica de los premios, así como la ausencia de remuneración a los que pierden o no llegan a ser seleccionados, es algo ya tradicional en las convocatorias que se realizan en España. Si se atiende a la creciente extensión de este sistema a casi todas las adjudicaciones de proyectos públicos en un aplicación extensiva de la vigente Ley de Contratos, los concursos han alcanzado un status de abuso declarado, en el plano administrativo.
Un panorama de selección profesional que se encuentra adjetivado por unos objetivos y enunciados poco claros que impiden saber que es lo que se requiere realmente, la indefensión absoluta de los participantes frente al favoritismo de los convocantes, administración y particulares, unos equipos de selección o jurados claramente incompetentes para valorar las propuestas desde una perspectiva que garantice al menos la funcionalidad y la viabilidad constructiva y económica de las propuestas presentadas a los concursos. Por no hablar de las posibles aportaciones culturales o, incluso estéticas que serían deseables.
Si se extiende esta argumentación a los procesos de selección administrativa para la realización de arquitectura pública, el paisaje es aun más desolador si cabe. La creciente presencia de un favoritismo evidente, relacionado con las amistades de los convocantes, jurados compuestos casi exclusivamente por personas que nada saben profesionalmente de lo que se juzga (abogados, economistas y políticos, por ejemplo).
Por ello, es preciso denunciar la actual deriva de los concursos de arquitectura que tienen lugar en España. Procediendo legalmente y sistemáticamente si es preciso, como ha hecho el Consejo Superior de los Arquitectos en relación al caso particular del concurso del Centro Nacional de Artes Visuales.
Sería exigible la negociación e implantación de unos criterios éticos y objetivos que permitan unas mejores prácticas en la adjudicación de trabajos por concursos profesionales, tanto en la esfera de la administración pública como en lo que respecta a las iniciativas empresariales o estrictamente privadas.
Uno de los aspectos básicos a considerar es el que se refiere a la competencia profesional. Porque en la actual situación de enredo administrativo, complejidad técnica y necesidad de racionalidad económica ya no es suficiente con esgrimir una titulación universitaria para llevar a buen puerto un proyecto de arquitectura. La actuación de equipos pluridisciplinares con una mínima experiencia debería ser un requisito previo que discrimine y establezca unos umbrales mínimos de competencia. Ello debería llevar a unos procesos de selección en dos fases: una primera en la que los aspirantes puedan presentar sus credenciales y su experiencia de trabajo en equipos complejos, se establezca su capacidad profesional cualificada así como la comprensión justificada del alcance del futuro encargo; una segunda fase posterior, debería concretarse con un número reducido de equipos, a los cuales se les debería remunerar su esfuerzo, al margen de los posibles premios y contratación posterior, puesto que ejercerán un trabajo de una alta exigencia intelectual que requiere de esfuerzos muy importantes y que, actualmente, no son reconocidos apropiadamente.
Otra cuestión que es preciso exigir es la necesaria transparencia informativa. Las convocatorias deberían garantizar un acceso a la información del concurso de la manera más amplía posible, con documentación adecuada y la definición precisa de sus objetivos y limitaciones. Así, se asiste cada vez más frecuentemente a convocatorias de concurso en las que no se ofrece ni siquiera planos del emplazamiento o programa funcional por no hablar de rango de coste, en una pléyade de situaciones totalmente inverosímiles que convierten al concurso en una verdadera carrera de obstáculos insalvables.
Los arquitectos participantes deberían tener en cualquier caso una representación adecuada en los jurados que tienen la responsabilidad de seleccionar la mejor propuesta. Bien a través de la posibilidad de elegir un miembro del jurado o bien con la exigencia de una mayoría formada por técnicos de la especialidad que cuenten con experiencia en el tipo de trabajos demandado y con representación de los estamentos profesionales locales de la arquitectura. Los fallos deberían ser justificados razonadamente, de tal manera que se pudiera entender las razones que han motivado la selección finalmente realizada, superando así las arbitrariedades y subjetividades tan definitorias de los resultados de muchos concursos que se convocan actualmente.

Perspectiva de la propuesta ganadora del concurso para el parque de Las Indias en la ciudad de Santa Cruz. 1992. Isla de Tenerife. Federico García Barba y José Lorenzo García. 1er Premio

Lo cierto es que el espacio de la arquitectura en España se ha vuelto un ecosistema excesivamente competitivo en el que existe una lucha despiadada por la obtención de encargos que progresivamente se vuelven cada vez más escasos y en los que la visibilidad profesional se ha vuelto un factor de primer orden. En este escenario, un factor que está influyendo muy negativamente en la calidad de la arquitectura es la creciente tergiversación espectacular y el marketing profesional. La proliferación de revistas de arquitectura, premios profesionales y exposiciones que promueven a determinados personajes con un ideario fantasmagórico junto a una docencia desenfocada que trata de enseñar sin una capacidad crítica sobre la trayectoria de las celebridades admiradas por el alumnado es un factor que debería combatirse más contudentemente.
Hoy es más importante tener una presencia espectacular en el mercado clientelar -aquel que convoca estos concursos de los que se reflexiona- que garantizar la verdadera capacidad profesional de los que acceden a los encargos finalmente.--->


domingo 15 de marzo de 2009

LA GESTIÓN INSOSTENIBLE DEL TERRITORIO CANARIO

Representación tridimensional de las islas de Tenerife y La Gomera. Fuente: Flickr, mil

Esta semana me han hecho una entrevista que ha sido publicada hoy, 15 de marzo, en el periódico tinerfeño La Opinión. Resume ideas que ya he avanzado en otras ocasiones y se centra en el importante problema que la legislación territorial canaria está produciendo de una manera paradójica en la gestión espacial del suelo del archipiélago canario.

Como ya he comentado en otras ocasiones la extrema densidad poblacional de las islas Canarias, superior a los 300 habitantes/km2 junto a una patente ineficiencia en el uso del suelo, con una mayoría de espacios comprometidos por la urbanización con menos de 30 viviendas/hectárea, está acelerando la inviabilidad territorial de esta región. Un hecho patente sobre el que la sociedad no es consciente y que puede llevar a una emigración masiva de los canarios en los próximos años, como consecuencia de la incapacidad de los estamentos económicos y políticos para ofrecer alternativas creíbles para el sostenimiento de este espacio geográfico en el próximo futuro.
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Paisaje del municipio de Los Llanos en el valle de Aridane. Isla de La Palma.
Es curioso que estas ideas sobre las que ya he escrito en el pasado surjan ahora en un medio nada afín al actual gobierno de Canarias y es que los distintos grupos en liza para el control del poder político y económico usan todos los medios a su alcance para desestabilizar al adversario, impidiendo con ello, más allá de su ambición y del maniqueísmo, un debate sosegado sobre los problemas que realmente padece la población. Es la telecracia, sobre la que ha escrito recientemente José Vidal Beneyto, un sistema de manejo social basado en el control masivo de los medios de comunicación y la tergiversación de la realidad como herramienta de lucha por el poder. Según Beneyto, en la telecracia la opinión pública ha sido sustituida radicalmente por la opinión mediática y solo existe en el imaginario colectivo -global, nacional y local- aquello que ha sido convenientemente filtrado para apoyar y afianzar las posiciones de poder que interesan a los distintos grupos que pugnan por apropiarse por las plataformas del estado y de la economía.
La periodista Sol Rincón, a la que agradezco su interés en mi persona, ha realizado una inteligente selección de mis ideas junto con otras aportaciones que paso a reflejar en esta plataforma.

Vista aérea de la ciudad de Las Palmas en la isla de Gran Canaria. Foto: Juan Ramírez Guedes
ATASCO URBANÍSTICO
Por Sol Rincón Borobia
Diario La Opinión, 15/04/2009. Santa Cruz de Tenerife

Seis o siete abogados sentados frente a uno o dos técnicos especialistas en planeamientos urbanísticos. He aquí la composición de la ponencia técnica de la Comisión de Ordenación del Territorio y del Medio Ambiente de Canarias (a parte de los funcionarios y políticos de turno).
La presencia de tanto letrado tiene una explicación: La cantidad de leyes urbanísticas que hay en Canarias es mucha y muy compleja. Hay normas que tienen hasta 249 artículos, y algunos de ellos ocupan más de una página.
El presidente de la Agrupación de Arquitectos Urbanistas de las islas de Tenerife, La Gomera y El Hierro, Federico García Barba, que además forma parte de la citada ponencia, informa que desde el año 1995 se han aprobado cinco leyes urbanísticas en Canarias, sin contar las sectoriales, tres reglamentos y un par de modificaciones sobre los textos legales aprobados. "Dicho exceso legislativo ha conducido a una parálisis insostenible en el manejo del suelo", asegura.
Este arquitecto especialista en urbanismo y ordenación del territorio explica que se ha llegado a tal extremo que para poder aprobar un plan urbanístico se tuvo que redactar un reglamento que explicara el proceso. "Eso no ocurre en ninguna parte. Es el exceso del exceso", asegura.
De hecho, señala que desde que forma parte de la ponencia técnica de la Comisión de Ordenación del Territorio y del Medio Ambiente de Canarias (COTMAC) -hace ya año y medio- "todavía no he asistido a una aprobación de un plan general de ordenación". "El cuerpo legal que establece las reglas del juego se ha convertido en una maraña por la que no puedes moverte", añade.
La gravedad de todo esto se centra en la imposibilidad de ejecutar proyectos de diversa índole, que reactivarían la economía. Como ejemplo, García Barba explica que si un empresario quisiera instalar en Canarias una fábrica de productos informáticos, en estos momentos no tendría suelo disponible. "Para transformar el uso del suelo y realizar todo conforme a las leyes actuales se necesitarían seis o siete años". En cuanto al suelo que hay en las Islas clasificado como industrial, el arquitecto indica que muy poco está urbanizado, es decir, preparado con los servicios básicos de calles, vías, alumbrado, agua...
Frente a los que piensan que es necesaria tanta legislación para frenar la construcción en las Islas, este experto es de la opinión de que constituye un lastre para lograr un desarrollo positivo hacia opciones más sostenibles, tal y como señala en su blog: islasyterritorio.blogspot.com.
Es más, aclara que es contrario a la ocupación de más territorio, "porque el índice de sostenibilidad del Archipiélago se superó en los años 70". Por eso se muestra partidario de construir edificios altos que ocupen poco suelo, pero que sean capaces de ofrecer muchas viviendas. "Hemos despilfarrado el territorio y se ocupa extensivamente con una densidad de población bajísima", dice. Como ejemplo, señala que en Valle Guerra la media está en cinco viviendas por hectárea, mientras que en el centro de la capital tinerfeña está en torno a las 70 viviendas por hectárea.
Pero para poder gestionar mejor el territorio hay que realizar planeamientos en cada municipio. Planeamientos que además deben adaptarse a la compleja legislación canaria, "que no es nada flexible".



En rojo los municipios que despues de 8 años de esfuerzos han logrado culminar la adaptación de sus planes generales de ordenación a la legislación territorial canaria. El 11% de los 52 municipios de las islas occidentales de Canarias
<--- También hay que resaltar que cada texto legislativo que se ha ido aprobando en estos años "incorpora la insensata exigencia de adaptación inmediata" de los planes generales de los municipios del Archipiélago, asegura en su blog.
Sin ir más lejos, el Reglamento de Procedimientos de los instrumentos del sistema de planeamiento de Canarias, aprobado en 2006 y enmendado en 2007, establece un máximo de dos años para la citada adaptación. "Un plazo a todas luces insuficiente que obliga al reinicio permanente de la tramitación de estos documentos", señala García Barba.
De hecho, y en lo que se refiere a la provincia tinerfeña, en marzo de 2008 sólo habían logrado la adaptación plena a la Ley del Territorio de Canarias y la Ley de Directrices los municipios de Buenavista, Candelaria, El Rosario, Agulo, Hermigua, Puntallana y Tazacorte. Desde entonces, nada ha cambiado.
A la densa legislación hay que añadir los reglamentos y directrices que habría que haber desarrollado y no se ha hecho. Por ejemplo, la Ley de Ordenación del Territorio y de Espacios Naturales establece que hay que elaborar un reglamento de planeamiento, pero todavía está pendiente.
En cuanto a la Ley de Directrices, también señalaba la necesidad de redactar otras directrices sectoriales, que no se han hecho.
Federico García Barba propone derogar el Reglamento de Procedimientos de los instrumentos de ordenación del sistema de planeamiento de Canarias. "Es un texto de 80 artículos mastodónticos". Además, aboga por convertir en meras recomendaciones muchas de las directrices de obligado cumplimiento. En este sentido, explica que la Ley de Directrices tiene 230 normas generales y 80 referentes al turismo. El 80% de estas normas son de directivas y de aplicación directa, mientras que sólo el 20 por ciento son recomendaciones.
También disminuiría los plazos de tramitación de los planeamientos. "No se puede tolerar que después de tres años de hacer un trabajo que cuesta muchísimo se tenga que volver a empezar porque hay algún aspecto del reglamento que no se cumple".
En cuanto al proyecto de Ley de Medidas Urgentes en materia de Ordenación del Territorio que el Gobierno quiere aprobar en esta legislatura y que tiene como uno de sus objetivos agilizar los plazos y reducir la burocracia, García Barba indica que "para los que trabajamos en el sector ha sido un fiasco".

Audiencia de Cuentas
Hace poco que la Audiencia de Cuentas de Canarias hizo público su informe de fiscalización de los patrimonios públicos municipales del suelo 2003-2004. Hay que tener en cuenta que 14 ayuntamientos no facilitaron información y que otros cuatro sólo lo hicieron parcialmente.
No obstante, de los datos aportados por el resto, la Audiencia de Cuentas concluye que los planes generales de ordenacion urbana ya tenían "gran antigüedad" en 2004. También destaca el retraso en la adaptación de los planes a la Ley del Territorio. Este retraso implica que las propias corporaciones locales utilicen convenios urbanísticos para que, a través de modificaciones puntuales de los planeamientos, puedan seguir desarrollando el suelo.
Pero esta práctica impide un desarrollo integral y armónico del territorio, por lo que la Audiencia de Cuentas insta a los ayuntamientos a que adapten sus planes lo antes posible. No obstante, acto seguido, también admite la complejidad que requiere esa adaptación (avance del planeamiento, aprobación inicial, información pública, aprovación provisional y aprobación definitiva).

Extracto de una paradoja
Federico García Barba reflexiona en islasyterritorio.blogspot.com sobre una "paradoja" que va, a su juicio, en contra de un desarrollo sostenible. Así, asegura que "mientras los municipios canarios se esfuerzan por legalizar toda construcción posible surgida espontáneamente", es decir, de una forma ilegal o alegal, "sin mínimos criterios de previsión y organización racional del espacio", paralelamente "la legislación canaria ha ido restringiendo paulatinamente la supuesta autonomía local hasta configurar una situación absurda".
Consecuentemente, este arquitecto considera que los planes generales de ordenación se han convertido, desde la perspectiva de los municipios, "en instrumentos que pugnan por la legalización progresiva de una realidad urbanística incontrolada, en la que los agentes que intervienen sobre el suelo tratan de actuar desbocadamente, apoyados por la continua improvisación de las administraciones locales, mientras que la legislación aprobada exige su continua readaptación".
Para García Barba, "apenas se habla del aprovechamiento racional del territorio o de la forma urbana que sería apropiada para el futuro, en unas islas densamente habitadas". Por el contrario, continúa, "se dedica una parte sustancial del esfuerzo humano, del tiempo de trabajo y del debate ciudadano a constatar el cumplimiento de unas exigencias legales desquiciadas".
La redacción de nuevos textos legales para el tratamiento del espacio debería pasar de "una situación política y administrativa que entiende la ordenación del territorio como control férreo hacia otra en que se hiciera más hincapié en la guía de los procesos a favor del bien común", asegura.

Patrimonio de suelo
La Audiencia de Cuentas de Canarias establece en su informe de fiscalización de los patrimonios públicos del suelo de 2003-2004 que sólo tenían constituido formalmente el patrimonio municipal de suelo cuatro de los 70 ayuntamientos fiscalizados: San Juan de la Rambla, Santa Cruz de Tenerife, Santiago del Teide y Valsequillo de Gran Canaria. No obstante, ninguno de los ayuntamientos fiscalizados tenían aprobadas directrices, instrucciones o normas para desarrollar los procedimientos de gestión y control del patrimonio de suelo. Hay que recordar que el patrimonio municipal de suelo es uno de los instrumentos de intervención en el mercado inmobiliario que tienen los ayuntamientos para regular el mercado de terrenos, obtener reservas de suelo para actuaciones de iniciativa pública y facilitar la ejecución de los planeamientos.
El informe también señala que sólo 18 corporaciones locales tienen un inventario que permita conocer cuáles son los bienes y terrenos que se integran en el patrimonio municipal de suelo. Además, un gran número de ayuntamientos no habían valorado sus terrenos.
Dispersión en la ocupación del territorio insular. La vega de La Laguna en la isla de Tenerife--->

sábado 7 de marzo de 2009

HERRAMIENTAS DIGITALES PARA EL DISEÑO

Un comentario mordaz sobre la arquitectura contemporánea. Miguel Brieva, El País, 07/08/2008


En las últimas tres décadas hemos experimentado una auténtica revolución en todos los ordenes. Este cambio que afecta masivamente a una gran parte de la humanidad, ha estado ocasionado por la aparición de las distintas tecnologías asociadas a los ordenadores.

Las herramientas digitales disponibles están transformando de una manera acelerada las formas de vida que eran habituales para la generación anterior. En consecuencia, las sociedades y los grupos humanos se están diferenciando de acuerdo a la capacidad de interacción con los nuevos dispositivos tecnológicos, su comprensión, manejo y, finalmente, el acceso a vastas cantidades de información.

<--- La creciente brecha tecnológica, que se deriva de este proceso experimentado, es un elemento decisivo que discrimina a los individuos y sociedades respecto al acceso a los bienes materiales y la riqueza. Los que pertenecen a mi generación han sufrido un proceso altamente traumático en relación a las nuevas tecnologías, lo que les ha llevado a dividirse entre aquellos que no han querido adaptarse a las nuevas herramientas digitales disponibles y los que nos esforzamos diariamente por conocer el alcance de ese nuevo instrumental en continua evolución. Es algo distinto a lo que sucede con aquellos que han nacido con estos procesos ya en marcha y cuya forma de adaptación se produce como algo natural y espontáneo.
La diferencia entre analfabetos, emigrantes y nativos digitales es una fisura que ha acelerado la desigualdad de las personas, un hecho consustancial al sistema capitalista. Transforma a aquellos que no se pugnan por acceder al manejo de las herramientas digitales en los pobres del futuro.
"Lo siento, no tengo mucha experiencia con esta versión inicial de Autocad". Viñeta extraida de Mirage Studio 7
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En el campo de la ingeniería, la arquitectura y el urbanismo, la aparición de los sistemas para el diseño asistido por ordenador (Computer Aided Dsegn, CAD) han supuesto un cambio radical en la manera de afrontar el proyecto de todo tipo de artefactos, así como la ordenación de la ciudad y el territorio. Herramientas que se han convertido en estándares de facto, usadas por millones de personas, han obligado a una reconversión sustancial de las técnicas habituales para la proyectación y construcción de edificios así como en el análisis territorial y cartográfico.
Las utilidades CAD, acompañadas con la fabricación digital asistida (Computer Aided Manufacturing, CAM) han posibilitado vislumbrar conceptos arquitectónicos inimaginables en el pasado. Hace escasamente cincuenta años hubiera sido inconcebible la aparición de edificios como el Museo Gugenheim de Bilbao o el puente de Zaragoza de Zaha Hadid, por poner dos ejemplos situados en España.
Sin embargo, esta nueva libertad conceptual disponible está propiciando también verdaderas aberraciones en el campo del diseño y de la planificación. Todo ello, espoleado por la constante necesidad de novedades que alimentan el espectáculo de los medios de comunicación y el esfuerzo competitivo para la diferenciación de las regiones y las ciudades.
La utilización de herramientas CAD ofrece una sensación de falsa exactitud que no se corresponde con la precisión de las técnicas constructivas de la edificación ni tampoco con aquellas dedicadas al análisis de la realidad geográfica que se precisan en el urbanismo y la ordenación del territorio
El carácter matemático de esos instrumentos y su particular uso de la geometría, incide en la necesidad de una precisión extrema en su manejo. La aparición de pequeños errores, se expande exponencialmente cuando se utilizan por múltiples operadores como ocurre en el campo de la arquitectura y el urbanismo.
Este hecho entra en contradicción con las capacidades humanas tendentes a la aproximación y al funcionamiento por el método de prueba y error. La constante equivocación y corrección es algo inherente al desempeño habitual de las personas que no encaja con estos sistemas matemáticos estrictos. El concepto de tolerancia es algo no contemplado habitualmente por las herramientas CAD.
Empezando por la cartografía, que no es todavía una destilación automática, resultado de la traducción de las ortofotografías, sino una interpretación humana y el dibujo asociado a esa interpretación. Por lo general, la cartografía representa ya la acumulación de una infinidad de errores que recuerdan a aquel relato premonitorio sobre los geógrafos, creado por Jorge Luis Borges, y que ya comenté en otra ocasión.
La aplicación sobre las bases cartográficas de los sistemas de Información geográfica (Geographic Information Systems, GIS) ya refleja y expande esos errores, llegando a hacer muy complicada la tarea del análisis y diseño de las ciudades en el futuro inmediato. Lo cierto es que el urbanismo sufre una fuerte parálisis motivada tanto por estas cuestiones, como por la creciente aplicación de una legislación muy meticulosa también.

Con que ilusión, algunos de mi generación hemos iniciado el tránsito al empleo de las herramientas digitales. Mi primera polilínea. Viñeta extraida de Mirage Studio 7

Las tareas que podríamos considerar accesorias, consumen un esfuerzo y tiempo valiosísimos, dedicados al refinado de la precisión de las interpretaciones cartográficas y la aplicación de meticulosos preceptos legales de todo tipo. Con ello, el esfuerzo principal se orienta a alimentar las maquinarias de control y administración burocrática, dejando en un segundo plano las tareas esenciales destinadas al diseño de la funcionalidad y la forma de la urbanidad futura.
Con ello, el urbanismo tradicional del pasado ha quedado de facto, relegado a un segundo plano marginal. Una perversión tecnológica que nos está pasando una factura excesivamente elevada relacionada con la calidad de la ciudad contemporánea --->
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domingo 1 de marzo de 2009

EDIFICIOS RESIDENCIALES

Organización del módulo característico de la Unité de Habitation de Le Corbusier
Una gran parte de la gran masa edificada de la ciudad está dedicada a la residencia. Este hecho incontrovertible ya lo reseñaba hace cuarenta años el arquitecto italiano Aldo Rossi en su conocido libro La arquitectura de la ciudad. De acuerdo a esta constatación, los espacios urbanos metropolitanos están formalmente definidos por edificios residenciales mientras que una ínfima parte de lo construido pertenece a la arquitectura monumental que, junto a la ordenación de la urbanización y el paisajismo, establecerían la idiosincrasia específica de los lugares.