Dos palabras muy rotundas que se contraponen. Definen los extremos en los que se mueve la experiencia artística y, en lo que se refiere a la arquitectura, reflejan el marco en el que se desenvuelve la situación actual de esta disciplina, en la que intentamos desentrañar que es lo realmente valioso en este difícil y subjetivo mundo del arte y la cultura contemporánea.
<--- En mi particular visión de las cosas, la obra de arte auténtica es un acto extremo de amor. Adhesión al conocimiento, al entendimiento de las razones profundas del entorno que nos rodea, hacia la humanidad como grupo portador de virtudes y defectos que han transformado este pequeño sólido interestelar que es nuestro planeta.
El artista americano Mathew Barney caracterizado para actuar en una de sus películas correspondientes al ciclo Cremaster

Nicole Kidman. Richard Prince, 2004. Un artista obsesionado con promocionar su propia vida como obra de arte en busca de la fama
El mayor maestro Zen del arte de la arquería que nos es conocido nuca permitía a su flecha surcar el aire. ¿Cuál era su ambición? Cuándo Alejandro el Grande preguntó a Diógenes cual era su deseo, Diógenes le respondió: por favor, muévase a un lado y no me obstruya el rayo de sol. Cuando comenzamos un nuevo programa en la Goldsmith School of Arts en Londres en los años setenta nuestro deseo de ilustración estaba por encima de cualquier otra consideración. Aquellos que buscaban otras recompensas, solo podíamos entenderlos como un fallo de en su formación. Con la llegada de nuevos coleccionistas ambiciosos (Saatchi et al) y su necesidad de establecer una nueva identidad cultural, etc. los graduados de la escuela se alistaban al servicio de la ambición de otras gentes. La jugada tenía sus raíces en otra parte. Un niño de una minoría católica deprimida, un australiano en Londres, alguien que sufrió una difícil infancia o un ambiente y una educación superior ordinaria, o una constelación familiar irregular –todo esto, y mucho más, podía dotar de la energía para realizar un esfuerzo extraordinario que conlleva un talento modesto o la originalidad. Desde luego, la vida política y económica llena y hace posible otro tipo de libertades. De nuevo, Broodthaers percibía sus intimidades dentro de su poéticas-políticas.
Es la ambición del filósofo o del pintor suspender nuestra creencia en la existencia del mundo, en orden a ser capaz de percibir un mundo alternativo: ser un iniciador absoluto. Solo al final de su vida, Edmund Husserl se sintió cerca de su meta. Confucio describía a Lao Tze como un dragón. Sabes lo que ayer parecía, sabes lo que parece hoy, pero no sabes lo que parecerá mañana. Podríamos decir lo mismo acerca de la arquitectura o de la pintura. Cuando Tony Crag era un estudiante en la Escuela de Escultura del Royal College of Art, me enseñó un montón, una colección de piedras muy pequeñas dispuestas en el suelo. Me preguntó ¿Qué piensas, Yehuda? ¿Es eso? Yo miré las piedras y le respondí, Sí es eso. Repitió la pregunta tres veces y no hay que decir que mi respuesta fue idéntica las tres veces.
Para los Maestros del Jardín Zen de Ryoanji en Kioto, ¿Cuál fue su ambición cuando colocaron aquellas quince piedras en una alfombra rectangular de fina grava que se peinaba cada mañana? Sí, en el templo está escrito en cuatro caracteres japoneses en una pequeña piedra redonda con un hueco cuadrado: Aprende a contenerte. Desde mi infancia fue mi ambición modesta estar en ese jardín, cuando vi por primera vez una imagen de él. Y todavía, lo que he aprendido de mi visita allí en un día gris de Julio, fue que para mi experiencia fuera igual a la experiencia ofrecida en ese jardín, tendría que mantenerse como la que ya tenía. Siendo capaz de crear su contraparte es ser capaz de crearla de una manera diferente. Viajar allí desafía el objetivo de viajar allí.
Y San Agustín mirando a través de la ventana al jardín en Ostia con su Mónica, su muy enferma madre, esperando el barco que la llevaría a casa en Cartago, ella dice: Si me estoy yendo donde pienso que voy, no necesito un barco. San Agustín nos dice en sus Confesiones: Estamos mirando al jardín y vemos que lo que es, es. ¿Cuál era su ambición?
¿Cuál era la ambición de Novalis cuando escribió los Himnos a la Noche? A lo más que podemos llegar es que somos criaturas en las yace que la fuente de la creatividad y la singularidad. Donde no hay Yo, hay espacio, vibración animación perpetua. Como el encanto se disuelve el espacio, como la mañana roba sobre la noche, disolviendo la oscuridad, así los nacientes sentidos comienzan a perseguir las impresiones caóticas. Nuestro entendimiento comienza a crecer, y la ola que se aproxima pronto llenará la costa de la comprensión que permanece confundida y opaca. Ninguno de nosotros los que miramos, falla en la percepción de estos movimientos, invisibles como el espíritu de Ariel en la isla de Próspero, empujados por nuestros sentidos sabemos con certeza que donde nos hundamos, será donde llegaremos a tierra. El pintor nos da de nuevo una nueva visión de su reino, todavía un compás de otra nueva maravilla. O como Miranda decía en La tempestad:
¡Cuantas buenas criaturas hay aquí!
¡Que bella es la humanidad! ¡Oh, bravo nuevo mundo
Que tienes en tu interior una gente así!
Cuando Emerson entregó el panegírico para Thoreau, lamentó que un gran hombre así fuera un gran fracaso a lo largo de su vida por su falta de ambición mundana. Thoreau era conocido más por sus implicaciones políticas que por sus objetivos literarios. ¿Cómo pudo un gran hombre como Emerson no entender la grandeza de Thoreau? ¿Fue su propia ambición la que le impidió comprender el verdadero mensaje del regalo de Thoreau?
Marina Abramovic representando la pieza de Joseph Beuys How to explain art to a dead hare (Como explicar arte a una liebre muerta--->


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