sábado, 26 de julio de 2008

LA NECESIDAD DEL ESPACIO PÚBLICO

La plaza del Campidoglio en Roma. Un maravilloso espacio urbano diseñado por Miguel Ángel


Las calles, plazas, parques y otros espacios urbanos son una parte fundamental para la celebración colectiva de la vida en las ciudades, constituyen un ámbito común al que no se suele prestar la atención que debiera. En el espacio público se produce la socialización colectiva y, por tanto, constituye la esencia de la ciudad. En esos lugares de todos nos encontramos con los otros, aquellos que comparten la historia que se está formando, nuestra contemporaneidad.

En el pasado, las plazas eran lugares donde se efectuaba uno de los mayores esfuerzos sociales para dotar a las ciudades con espacios representativos, para los que se procuraba la mayor calidad estética y formal. Sin embargo, actualmente nuestras instituciones encomiendan la formalización de este tipo de lugares a una tecnocracia que no responde adecuadamente a la importancia estética de la cuestión.

La innovadora concepción escenográfica que aporta el barroco a los espacios urbanos. Planta de la Plaza del Campidoglio. Miguel Ángel, Roma 1550.



El espacio público es una necesidad colectiva que expresa lo urbano, y que está sujeta a múltiples presiones desde las que se pretende constantemente restringirlo, privatizarlo o reservarlo para unos pocos en detrimento de la mayoría. La urbanidad esencial sufre por ello invariablemente incontables agresiones en aras de intereses espurios y, siendo tan necesaria, se escatima la inversión para su producción y mejora.
En América, el sociologo Ray Oldenburg ha teorizado sobre esto en su libro de 1991, The great good place, donde identificaba lo que ha definido como Third Place. Frente al hogar y el lugar de trabajo, el Tercer Espacio consistiría en los lugares que facilitan lo que llama la interacción creativa, el encuentro informal que es vital para las necesidades sociales. Sus características fundamentales es que son espacios de libre acceso y gratuitos, altamente accesibles para la población y permiten reuniones masivas de una manera confortable. Finalmente, el Tercer Espacio permite un sentido de comunidad que es sumamente importante para la autoidentificación de una sociedad, su responsabilización en los asuntos colectivos y, en definitiva, la expansión de la democracia entendida como decisión colectiva.
La ciudad es en esencia un acceso libre a los lugares para la convivencia colectiva y, por tanto, el diseño de la ciudad se debería efectuar desde el proyecto del espacio público como expresión de lo social y la arquitectura debería supeditarse a la forma urbana decidida colectivamente dado su carácter subsidiario. En los últimos tiempos asistimos a una subversión de este principio esencial por el cual la arquitectura se ha tornado autónoma e impone una forma de entender la ciudad como una sucesión de monumentos que toman el control de la expresión urbana imponiendo la visión individual sobre la colectiva. Es la arquitectura mediática impuesta desde todo tipo de medios de comunicación que usurpa constantemente la representación de las metrópolis contemporáneas.
Con ello, en los últimos tiempos, la nueva imagen de la ciudad pasa a representar mayoritariamente los intereses particulares por encima de los colectivos y finalmente, las decisiones públicas sobre la urbanidad quedan subvertidas por la imposición exclusiva de los criterios de especuladores y promotores. Las necesidades reales de la ciudadanía que deberían expresarse a través de los Ayuntamientos, órganos básicos de la democracia quedan colonizadas por los designios de unos pocos.
El amigo Rafael Cáceres inventariaba sus esfuerzos como director del área de servicios urbanos del ayuntamiento de la Ciudad Condal, en un libro publicado en 1993 y titulado significativamente, Barcelona, espacio público. Con ello realizaba una reflexión última sobre las acciones que compusieron la estrategia desarrollada en esos años para la recualificación y mejora de muchos intersticios y lugares olvidados de su ciudad. Allí decía que la recuperación de los espacios públicos es una labor prioritaria de las instituciones democráticas. La recalificación urbana mediante la mejora de la calidad constructiva y formal debe ser un principio extensivo aplicable a toda la ciudad y debe realizarse con especial intensidad en las periferias tradicionalmente marginadas.

Otro texto del mismo libro del arquitecto catalán Oriol Bohigas, su predecesor, incidía en una visión similar desde su responsabilidad en el urbanismo local. Proponía ya una estrategia que algunos definieron como el "modelo Barcelona” consistente en llevar a cabo una serie de actuaciones concretas que hagan de focos regeneradores de su entorno, con el convencimiento de que este proceso real tiene a menudo resultados más radicales que la trayectoria deductiva que parte exclusivamente del planeamiento a gran escala. Bohigas entendía la ciudad como una agregación de fragmentos en el que la única mejora posible es la que se enmarca en el corto plazo y el urbanismo solo es realizable en la pequeña escala.
El modelo Barcelona se apoyaba en una metodología concreta de actuación. Se trataba de identificar aquellos lugares o intersticios de los barrios y centros del área metropolitana que supusieran una oportunidad para la mejora o aumento del espacio público. La programación de intervenciones de recualficación adaptadas a estos lugares y la aportación de recursos económicos suficientes, permitiría mejorar las condiciones globales de la ciudad a partir de una multitud de acciones de acupuntura urbana.
Lo interesante del planteamiento es que sus costes son ridículos si se compara con las necesidades financieras que definen cualquier obra pública de infraestructura. Los recursos necesarios para realizar un tramo de autopista, por ejemplo, serían suficientes para realizar cientos de acciones como las definidas bajo la metodología del modelo Barcelona. La cuestión es que para los grandes operadores inmobiliarios y del sector de la construcción es más rentable una gran infraestructura que cientos de pequeñas obras y, por eso, se ha acabado priorizando una estrategia de grandes obras en la ejecutoria habitual de las administraciones públicas de cualquier país o ciudad.



La concepción dura, representativa del modelo Barcelona. Plaza de la estación de Sants, Helio Piñón y Albert Viaplana, arquitectos



De esta idea de la acción sobre lo espacios cotidianos frente a la ordenación de lo macro de la escala urbana y metropolitana nació la polémica entre el proyecto urbano y el planeamiento urbanístico que fue tan brillantemente integrada finalmente por algunos, en la voluntad técnica de no renunciar a la doble aproximación como parte del instrumental contemporáneo para abordar la intervención disciplinar sobre los difíciles y complejos problemas de la ordenación del territorio y el urbanismo en los países más desarrollados. Esta fue la estrategia del coetáneo Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de los años 80.
Todas estas posiciones y esfuerzos hoy están cubiertas por el manto del olvido que al igual que los esfuerzos realizados por Bohigas, Cáceres y algunos otros en Barcelona para la dignificación de sus espacios más abandonados son considerados como planteamientos caducos. Como consecuencia, la realidad actual de las principales ciudades de nuestro pais ha quedado condicionada por una renuncia a la intervención en la ciudad entendida como espacio público y una excesiva complacencia en las bondades del liberalismo y de la iniciativa privada.
Viene esto a cuento del otorgamiento del Premio al mejor Espacio Urbano Europeo de 2008, a la
Barking Town Square, que forma parte de un conjunto de reformas urbanas para la renovación de esta parte del Este de la ciudad de Londres y que forma parte del denominado Barking Town Centre Action Plan, implementado en 2003 por la London Development Agency.

Planta de la propuesta de remodelación de la Barking Town Square. Muf Architecture/Art, 2006


El galardón al mejor Espacio Urbano Europeo se convoca cada 2 años por el Centre de Cultura Contemporánia de Barcelona, conjuntamente con una serie de otras instituciones europeas interesadas en la evolución de las ciudades y el urbanismo. Su 5ª Edición se ha fallado el pasado mes de Junio, galardonando al remozado centro del barrio de Barking. Tiene como objetivo subrayar la importancia del espacio público como catalizador de la vida urbana, reconociendo el esfuerzo de algunas administraciones locales europeas en el fomento de la calidad de los ámbitos colectivos como una expresión clara de la salud cívica y colectiva de las ciudades.



Vista de la galería que forma la parte cubierta de la plaza, bajo el Barking Learning Centre, proyectado por la oficina de Alford, Hall,Monagham & Morris



La propuesta paisajística de la plaza cubierta de Barking Town se realizó a partir del proyecto paisajístico del equipo londinense Muf Architecture/Art. El jurado, presidido por Manuel de Solá Morales, valoró especialmente la participación integradora de profesionales de distintas disciplinas en la conformación de un espacio que recualifica un barrio degradado de la primera periferia de la ciudad de Londres. Según el jurado, el proyecto es un buen ejemplo de cómo regenerar un área urbana conflictiva con una acción coordinada entre los sectores público y privado. También se valoró la utilización de lenguajes estéticos diversos y la aportación de elementos significativos para expresar la diferencia, la pluralidad e, incluso el conflicto subyacente y que, normalmente, permanece oculto en algunos barrios marginados de las grandes ciudades.
Una mención se otorgó también a la renovación del barrio Centrum Odorf, en la ciudad austriaca de Innsbruck. Este enclave es una ordenación urbana de los años 70, realizada para albergar a los atletas de la Olimpiada de Invierno celebrada en dicha ciudad, que ha supuesto una mejora espacial destacable a partir de la redefinición de su ámbito central a la manera de plaza pública equipada; todo ello junto a un lavado de cara estético de los volúmenes residenciales colindantes. El proyecto de la arquitecta Froestcher Lichtenwagner, terminado en 2006, interviene con una nueva caligrafía espacial y trata de adecentar los espacios comunes dentro y entre la edificación que compone el conjunto.


Vista aérea del barrio olímpico de Centrum Odorf en Insbruck

En el caso de la plaza de Barking Town, es interesante reconocer que las propuestas paisajísticas y arquitectónicas que se han llevado a cabo en este enclave degradado no surgen espontáneamente, sino que forman parte de un plan urbanístico específico que analiza las condiciones preexistentes para a partir de un diagnóstico coherente, proponer acciones que supongan una mejora real de las condiciones de habitabilidad del conjunto de usuarios y residentes. Las acciones propuestas se plantearon en base a un concienzudo inventario sobre las posibilidades de intervención, tanto arquitectónica, económica y socialmente, de tal manera que se produjera una actuación que catalizase la mejora global de este suburbio londinense a partir de una planificación y programación racional de las intervenciones.



Folleto explicativo del conjunto de propuestas de mejora para Barking Town que forman parte del Action Plan de 2003



Sorprende la escasez de proyectos realmente innovadores que tengan como objetivo la mejora urbanística en el ámbito europeo, lo que se refleja en la escasez de propuestas presentadas así como la parquedad de los galardones otorgados en esta convocatoria.
Una apresurada reflexión que podría sugerir este hecho es la decreciente atención que se otorga al espacio urbano colectivo desde las instituciones municipales europeas responsables de las ciudades. Sin embargo, lo más probable es que se deba a una débil difusión de la convocatoria por parte de sus responsables, el Centre de Cultura Contemporánia de Barcelona y el Archivo Europeo del Espacio Público Urbano.

domingo, 20 de julio de 2008

TERRITORIOS INVISIBLES

Venecia flotante. Una inspiración fantástica sobre la patria de Marco Polo. Jean Giraud "Moebius", 1984



Siguiendo quizás la estela de Jorge Luis Borges, el escritor italiano Italo Calvino preparó un conjunto de textos extraordinarios bajo el enunciado de Las ciudades invisibles. Presentados al gran Kublai Kan como descripciones imaginarias de territorios imaginados por Marco Polo en el relato de sus viajes maravillosos, me parecen sumamente descriptivos de realidades o sensaciones muy actuales, aquellas que conforman nuestra percepción del espacio contemporáneo. Aunque recomiendo su lectura, escojo algunos pocos fragmentos al azar que me han resultado significativos:

El Gran Kan posee un atlas en el cual están reunidos los mapas de todas las ciudades; las que levantan sus murallas sobre firmes cimientos, las que cayeron en ruinas y fueron tragadas por la arena. Las que existirán algún día y en cuyo lugar solo se abren por ahora las madrigueras de las liebres.

El atlas tiene esta virtud revela la forma de las ciudades que todavía no poseen forma ni nombre. Está la ciudad con la forma de Ámsterdam, semicírculo que mira hacia el septentrión, con canales concéntricos: de los Príncipes, del Emperador, de los Señores; está la ciudad con la forma de York, encajonada entre altos brezales, amurallada, erizada de altas torres; está la ciudad con la forma e Nueva Ámsterdam, llamada también Nueva York, atestada de torres de cristal y acero sobre una isla oblonga entre dos ríos, con calles como profundos canales todos rectilíneos salvo Broadway.
Amsterdam: El plan desarrollado de los tres canales concéntricos: Herengracht, Kaisergracht y Prinzengracht. Creado por Hendrik Staets y aprobado por el Consejo Municipal en 1607. Mapa de la ciudad. J. Stockdale, 1800


El catalogo de las formas es interminable: mientras cada forma no haya encontrado su ciudad, nuevas ciudades seguirán naciendo. Donde las formas agotan sus variaciones y se deshacen, comienza el fin de las ciudades. En los últimos mapas del atlas se diluían retículas sin principio ni fin, ciudades con al forma de Los Ángeles, con la forma de Kyoto-Osaka, sin forma.

En la vida de los emperadores hay un momento que sucede al orgullo por la amplitud de los territorios que hemos conquistado, a la melancolía y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y a comprenderlos; una sensación como de vacío que nos acomete una noche junto con el olor de los elefantes después de la lluvia y de la ceniza de sándalo que se enfría en los braseros; un vértigo que hace temblar los ríos y las montañas historiados en la leonada grupa de los planisferios, enrolla uno sobre otro los despachos que anuncian el derrumbarse de los últimos ejércitos enemigos de derrota en derrota y resquebraja el lacre de los sellos de reyes a quienes jamás hemos oído nombrar, que imploran la protección de nuestras huestes triunfantes a cambio de los tributos anuales de metales preciosos, cueros curtidos y caparazones de tortuga; es el momento desesperado en que se descubre que ese imperio que nos había parecido la suma de todas las maravillas es una destrucción sin fin ni forma, que su corrupción está demasiado gangrenada para que nuestro cetro pueda ponerle remedio, que el triunfo sobre los soberanos enemigos nos ha hecho herederos de su larga ruina.

¿Querría Calvino inducirnos un pensamiento más profundo?

Probablemente algo oculto a desenterrar subyace en una capa más recondita situada bajo aquella primera lectura del texto.

Un espacio público musical para ver y escuchar. Nicola Basic, arquitecta. Zadar, Croacia. Fuente: Tressert

jueves, 17 de julio de 2008

CARTOGRAFÍA Y PLANIFICACIÓN

A proposito de Jorge Luis Borges

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una provincia. Con el tiempo, esos mapas desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la Cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y de los inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas ruinas del mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las disciplinas geográficas.

Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes. Libro Cuarto, cap.XLV. Lérida, 1658
En El Hacedor, 1960

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Esta mañana comentaba con alguien este texto y es muy curioso porque no recordábamos donde fue publicado el libro original de Borges. Buscando en Internet la referencia y consultando este fragmento es sorprendente que sea citado textualmente más de 200 veces.

Con ello creo que se refleja de alguna manera la grandeza de Borges como escritor y personaje cuya religión fue la cultura. Finalmente, reconoció que también ello lo había llevado a cometer el pecado más grande el de la infelicidad como se refleja también en un singular poema que se suele citar, titulado
Remordimiento.


Errores cartógraficos que descubren continentes. Versión del Mapamundi de Toscanelli en 1474. Fuente: StrangeMaps

Viene esto a cuento de los excesos que cometemos intentando lograr la perfección de nuestras tareas y que en mi caso y de algunos de mi gremio, los que nos dedicamos a la arquitectura, la planificación y el urbanismo, nos incita a repasar infinitamente la imperfecta cartografía para lograr una mejora infinitesimal en cualquier caso.
Lo peor ha sido con el advenimiento de las herramientas informáticas de CAD y GIS (para el que no está en el ajo Diseño Ayudado por Computadora y Sistemas de Información Geográfica en inglés) que siempre permiten pequeños ajustes y que en su carácter de herramientas matemáticas que tienden a la exactitud hacen que los humanos siempre cometamos ligeros errores y que en su acumulación puedan llegar a convertirse en grandísimas catástrofes. --->

sábado, 12 de julio de 2008

Steve Jobs 1º Parte Discurso con Subtítulos en Español

Este es un maravilloso discurso que cada año se lleva a cabo en la universidad de Stanford en California. Steve Jobs que fue el creador del mítico ordenador Aple hace más de 30 años, es un personaje extraordinario que ha forjado nuestra cotidianeidad

Steve Jobs 2º Parte Discurso con Subtítulos en Español

Siguiendo el consejo de mi amigo Fernando Sáenz, he seguido este video que resulta tan inspirador. Espero que les resulte tan interesante como me ha parecido a mí.

lunes, 7 de julio de 2008

ALTERNATIVAS ENERGÉTICAS PARA LAS ISLAS

En 2007, los medios de comunicación europeos pusieron el problema de la inmigración en el primer plano de la atención pública. La atracción de las personas de los países desfavorecidos hacia las regiones desarrolladas se llegó a interpretar como el principal desafío al que debía atender las sociedades avanzadas como las nuestras. Un año después, la cuestión sobre cual es la alternativa futura más viable a los combustibles fósiles ha pasado a ser el centro del debate en periódicos y televisiones.

Granjeros del futuro

En esta línea de pensamiento, la revista Economist ha dedicado el pasado 21 de junio un monográfico especial dedicado a esta cuestión. En el que se reconoce la inviabilidad a largo plazo de los derivados del petróleo ante una demanda desbocada, espoleada desde los países en desarrollo y su consecuencia más inmediata, una fuerte escalada de los precios en los mercados mundiales de materias primas.
Los redactores de esta revista, oráculo oficial del liberalismo económico, reconocen por primera vez las enormes dificultades que representa hacia el futuro el actual modelo energético fundamentado en el petróleo y el carbón. De una manera sorprendente se inclinan por primera vez hacia un apoyo sin fisuras de las renovables como una alternativa creíble ante la actual crisis energética mundial. Reconociendo que los ejercicios de prospectiva suelen fracasar en sus predicciones la mayor parte de las veces, el monográfico de la revista hace una evaluación detallada sobre las posibilidades de las distintas alternativas energéticas renovables, biocombustibles, eólica, solar, hidrológica, geotermal y también sobre lo que algunos denominan “negavatios” o el incentivo hacia una mejor eficiencia energética a partir de las disponibilidades actuales.
La cosecha de plantas con destino a la producción de agrocombustibles, al igual que la energía nuclear, es una opción con una imagen altamente desfavorable. La competencia directa a la alimentación que supone el desvío de inmensas superficies agrícolas hacia el cultivo de especialidades rentables para su transformación en combustible es algo éticamente reprobable cuando existen poblaciones con hambre. Además, según se ha demostrado científicamente la eficiencia energética es muy baja, excepto en el caso de la transformación de la caña de azúcar en alcoholes de alta graduación, que es algo que en Brasil se ha perfeccionado notablemente.

Parque eolíco en el mar. Midelgrunden, Dinamarca. Foto: Archidose

La potencia de los vientos para producir electricidad es otra posibilidad que actualmente cuenta con un gran predicamento al haberse consolidado claramente su rentabilidad a largo plazo con el abaratamiento tecnológico producido en las últimas décadas. En los años 80 del siglo XX todavía se consideraba de una manera generalizada como una idea propiciada por iluminados ecosofistas irredentos. La apuesta por la tecnología eólica realizada por determinados países europeos, como Dinamarca, Alemania y más tardíamente España, con un fuerte apoyo de financiación pública, ha llevado a que el paisaje agrícola de estos países europeos se haya cubierto de innumerables molinos que harían las delicias de Don Quijote. En este momento, la capacidad eólica mundial está creciendo a una tasa del 30% anual, superando ya los 100 Gigavatios, lo que evidencia el éxito de este tipo de iniciativas.
El problema del viento es su inestabilidad y en consecuencia, la incapacidad para mantener una constancia productiva durante largos períodos temporales. Y aquí surge el dilema del eventual almacenaje del exceso de capacidad para una utilización en épocas de escasez de vientos. El recurso al movimiento y trasvase del agua a cotas superiores junto a su almacenaje en presas situadas a lo largo de la cuenca de un gran río u otro tipo de depósitos elevados se ha convertido en la gran apuesta para transformar la inconstante energía de origen eólico en una solución a largo plazo que se está explorando denodadamente a gran escala.

Campo de prototipos de turbinas heliodinámicas. Stirling Energy Systems

Otro campo de experimentación energética es el que se refiere a la transformación directa de la radiación solar. El dispositivo de referencia en el aprovechamiento del sol es la célula fotovoltaica basada en obleas de silicio. Desde el descubrimiento de las condiciones eléctricas de este mineral y su posterior empleo en el programa espacial americano ha experimentado un escaso desarrollo. Sin embargo, la mejora de la eficiencia de estos aparatos que transforman directamente la energía del sol en electricidad ha sido fulgurante en los últimos tiempos a partir del uso de otros materiales más sofisticados como el Telurido de Cadmio.
La producción fotovoltáica de energía eléctrica todavía no es asumible debido al altísimo coste de producción de las células solares. Otro de los problemas que se plantea para rentabilizar la transformación de la radiación solar en energía aprovechable es el del transporte y por ello, probablemente, será interesante en aquellos casos en los que conviene que su producción y consumo sea eminentemente local. El dilema en este caso estaría en reconocer que conviene si apoyar la producción energética en cada lugar y casi en cada casa o mantener el sistema imperante de transporte y distribución basado en líneas de alta tensión que comunican los lugares de producción con los alejados puntos en que se produce el consumo.
La energía geotermal es otra alternativa basada en un hecho evidente, las altas temperaturas existentes en capas profundas de la tierra y, en zonas volcánicas, casi a ras de suelo. En Islandia, el 100% de la producción eléctrica se basa en el aprovechamiento de este tipo de reservas de calor del subsuelo. El principio para la extracción de estas reservas consiste en la creación de una especie de volcanismo controlado, perforando la roca hasta llegar a puntos con temperatura superior a 200º e inyectar agua para extraer a continuación el vapor de agua a través de conducciones paralelas apropiadas. A partir del vapor se mueven turbinas convencionales para la producción eléctrica con costes muy bajos al no necesitarse combustible de apoyo.
La cuestión es que todavía la producción eléctrica derivada del uso del carbón sigue siendo rentable y la más competitiva en términos de coste. The Economist se pronuncia al respecto, indicando la necesidad de gravar el uso de este combustible fósil para apoyar el desarrollo de las alternativas renovables sobre la base de su altísima contribución a la producción de gases de efecto invernadero. Según las cifras aportadas el costo del KwH de carbón es, a día de hoy, de 0,05 $ mientras que las turbinas eólicas más avanzadas solo alcanzan un coste de 0,08 $/kwH, siendo menos competitivas por tanto. La producción de vapor de agua a partir de sistemas heliostáticos sofisticados puede tener un coste similar al eólico mientras que la electricidad de origen fotovoltáico ha bajado hasta los 0,2 $/KwH, manteniendo todavía un diferencial importante de rentabilidad.

Fachada recubierta con módulos fotovoltáicos convencionales de silicio. Museo de la Tecnología de Terrasa, Barcelona. Foto: Solar24horas, Flickr

En cuanto a la cuestión del esfuerzo para lograr una mayor eficiencia energética es una posibilidad que ataca directamente a las formas impuestas de relación social y productiva. Afectaría al insostenible sistema económico tal como se concibe actualmente. Habría que aumentar la consciencia social sobre lo que está suponiendo el transporte de todo tipo de mercancías y productos a muy larga distancia sobre la base de mecanismos logísticos sofisticados y que se fundamenta en el consumo de recursos energéticos no renovables y artificialmente baratos.

Planta solar en el desierto de Mojave, Estados Unidos. Foto: Inhabitat

El modelo de transporte personal en vehículo privado que permite el trabajo alejado de la residencia, las relaciones sociales en lugares distantes o el ocio turístico incluso en otros continentes mediante el desplazamiento aéreo, es un desatino para la humanidad si se consideran sus efectos a largo plazo. Los movimientos ecologistas propugnan actitudes radicalmente diferentes como el principio de desplazarse a pié siempre que ello sea posible para atenuar la altísima dependencia en los países industrializados del vehículo a motor. Según este principio sería deseable tener el trabajo lo más próximo al lugar de residencia; al igual que los colegios, el comercio y el acceso a los servicios básicos. Algunas alternativas intermedias consistirían por ejemplo, disponer de vehículos más pequeños, de eficiencia máxima y bajo consumo o realizar el desplazamiento en bicicletas, lo que en áreas urbanas permite una velocidad de movimiento totalmente similar a la que ofrecen los coches.
De todas maneras lo preocupante es la lentitud con la que se produce la transformación de las actitudes colectivas, lastradas en muchos casos por intereses económicos contrarios a la evolución positiva de la situación energética, así como por los excesos del burocratismo imperante que frenan los cambios necesarios para una supervivencia colectiva cada vez más amenazada.
Un ejemplo en este sentido es el que representa el proyecto para la construcción de una central hidroeólica en la isla canaria del Hierro, que ya he comentado en este Blog, y que fue anunciado por primera vez a bombo y platillo por las autoridades insulares hace ya más de un año. Iniciativa que se encuentra empantanado todavía en los procedimientos previos de evaluación ambiental y en la estimación de su viabilidad técnica a pesar de contar con todos los pronunciamientos favorables.

Plano de proyecto de la central hidroéolica de la isla del Hierro, con sus dos depósitos de agua a distinto nivel comunicados por un doble conducto y su parque de molinos superior. Fuente: Gorona del Viento S.A.

Ha sido presentado como un modelo energético ejemplar, 100% autosostenible para esa isla, cuenta con total apoyo institucional, tanto de los políticos de todo el arco político del archipiélago canario, español y europeo, y que, sin embargo, todavía tiene un largo trecho temporal hasta que pueda convertirse en esa realidad ilusionante e imaginada que se espera en estas islas.
Otras partes del archipiélago, como La Gomera y la Palma, trabajan también en la planificación energética desde perspectivas renovables similares, con el objetivo de lograr una transformación de la actual situación de dependencia total del suministro exterior hacia otra de completa autosuficiencia. Los modelos energéticos insulares deberían evolucionar desde la eliminación paulatina del consumo de petróleo y gas hacia la implantación de las energías eólica, solar y geotermal que son altamente viables en unos espacios insulares caracterizados por vientos constantes, altísimo soleamiento anual y un volcanismo latente; ello, en el menor tiempo posible dadas las difíciles condiciones que al respecto se avecinan en los escenarios energéticos que se plantean para el mundo futuro.
Es de esperar que los pronunciamientos y las proclamas políticas en pro de la independencia energética de las islas Canarias, puedan llevarse a cabo en un período no excesivamente largo. Mejor en años que en décadas, para no sufrir las consecuencias de la imparable escalada del precio del petróleo a la que asistimos actualmente.