viernes, 25 de enero de 2008

AGLOMERACIONES URBANAS DEL SUBDESARROLLO

Habitantes de Dharavi, Bombay. Foto: Marcus Fornell, Flickr


En una reciente estimación aparecida en citypopulation, se identificaba a las 65 ciudades que ya han superado los 5 millones de habitantes. Casi dos tercios se encuentran en aquellas regiones del mundo en las que la población padece graves carencias de todo tipo.

En cualquier caso, los principales problemas de estas aglomeraciones tienen que ver con graves dificultades para la supervivencia. Estas macrociudades no suelen contar con infraestructuras comunes adecuadas, como es el caso del acceso al agua y la electricidad que son claramente insuficientes, por no hablar del saneamiento. Además, las enormes carencias de servicios de todo tipo, sanitarios, educativos, etc. para atender una demanda poblacional en crecimiento exponencial es un lastre que hace que la vida en las ciudades de los países depauperados sea de una fragilidad extrema.
La injusticia global en la disposición y administración de los recursos ha llevado a comunidades enteras a situaciones para las que no se vislumbra una salida minimamente viable. Continentes enteros, como África, han permanecido durante décadas en una difícil situación, ajena a los intereses de los que vivimos en el mundo opulento.
En 1972, se presentó el conocido Informe del Club de Roma, titulado Los límites del crecimiento, que fue tildado de catastrofista por presentar nuevamente y actualizar los argumentos de la tesis de Malthus sobre la incapacidad del planeta para albergar a la población en el futuro. Treinta y cinco años más tarde, lo cierto es que la Tierra se ha urbanizado más aceleradamente de lo que se preveía en ese trabajo. Mientras que en 1950 había 85 ciudades con más de un millón de habitantes, actualmente las aglomeraciones urbanas que superan esta cifra se aproximan a las 475, según el geógrafo Thomas Brinkhoff.

Localización mundial de las ciudades de más de 5 millones de personas


Las mayores ciudades del mundo tienen una pauta de distribución aleatoria en el planeta, con una tendencia a la concentración urbana masiva en los países pobres. Dos tercios de este conjunto de aglomeraciones pertenecen al llamado Tercer Mundo. Dentro de este espacio geográfico, situado principalmente en el hemisferio Sur de la tierra, se destaca el arco geográfico que se extiende por el sudeste de Asia, caracterizado por una alta presencia de grandísimas ciudades, desde Teherán hasta Seúl en Corea y la gran aglomeración japonesa que supera, ella sola, los 59 millones de habitantes, incluyendo a Tokio, Osaka y Nagoya. En este ámbito de países, sobre todo en India, China, Filipinas e Indonesia, se concentran las principales ciudades del rango de más de cinco millones de habitantes, que agrupa una población de más de 380 millones de personas.
En América Latina se localizan actualmente 7 ciudades de este tipo con la presencia dominante de la megaregión urbana que enlaza Sao Paulo y Río de Janeiro. Agrupa a más de 37 millones de personas y se estructura a lo largo del eje de comunicación y transporte entre ambos centros urbanos a lo largo de 500 kms, incluyendo ciudades de tamaño medio y el polo industrial de Campinas. El continente latinoamericano ha experimentado una evolución muy positiva en la última década, mejorando sus parámetros económicos notablemente y en el cual, la región brasileña va a representar un papel futuro muy destacado si logra superar la contradicción que supone una distribución excesivamente desigual de la riqueza.
El continente africano tiene una menor concentración de grandes ciudades existiendo solo dos que superan los 5 millones de habitantes, El Cairo con 16 millones y Lagos con 10. En África Occidental la concentración urbana es todavía incipiente, aunque no obstante, la cuenca del golfo de Guinea es una región con una potente expansión de las ciudades y en las que los procesos de urbanización en curso va a producir una tremenda aglomeración de 600 kilómetros de largo que se extenderá desde Lagos hasta el Atlántico formando un conjunto de ciudades que superará los 60 millones de habitantes en 2020, según un estudio de la Organización Europea para la Cooperación y Desarrollo. El problema de la incipiente macrourbe africana es la ausencia casi total de infraestructuras que articulen las concentraciones más urbanizadas, así como la permanente inmersión de sus poblaciones en guerras de tipo étnicas o como consecuencia de la lucha encarnizada por la disposición depredadora sobre unos recursos naturales muy ricos.
No obstante, esta nueva fase del desarrollo de la urbanización ocurre al margen del crecimiento económico. Así como durante la época de expansión de las ciudades europeas y norteamericanas, la extensión urbana estaba ligada a la industrialización y el empleo relacionado, en la actual etapa, la urbanización de los países pobres se ha desligado claramente del crecimiento económico.
El aumento generalizado de la productividad agrícola junto con las políticas desregulatorias y la disciplina financiera impuesta por los organismos internacionales de coordinación económica, ha originado un éxodo masivo del exceso de mano de obra campesina, incapaz de competir con las producciones subvencionadas de las regiones del Primer Mundo. A los granjeros tradicionales africanos se les ha enfrentado una estrategia económica salvaje respecto a la cual han tenido escasas posibilidades de sobrevivir con sus sistemas de cultivo caracterizados por la baja productividad y las dificultades de acceso a infraestructuras básicas.
Este desplazamiento humano a las ciudades, motivado por estas políticas macroeconómicas impuestas a los gobiernos en dificultades, se ha dirigido a las ciudades y, especialmente, a los barrios pobres e infradotados en un proceso de favelización global. Desde 1970 el crecimiento del chabolismo en los países pobres ha superado ampliamente a la tasa de crecimiento poblacional y al de la urbanización misma.
Se ha vuelto así a unos escenarios urbanos de alta degradación y que afectan actualmente a más de 1000 millones de personas. Esta realidad de las urbes contemporáneas no se la hubiera podido imaginar Charles Dickens en sus peores pesadillas. Los habitantes de las chabolas de la postmodernidad, si las conocieran, mirarían con envidia las sucias casetas de barro de Catal Hüyuk y Jericó construidas en los inicios de la urbanización hace más de 9000 años.
El tratamiento de la expansión de las ciudades de chabolas en el mundo debería contemplarse en la agenda política internacional con la máxima prioridad. Este es un problema global explosivo que está en el origen de los terribles procesos migratorios en curso. Frente a la distracción que supone el lema del momento, la amenaza del cambio climático, debería atenderse al verdadero reto del chabolismo planetario en expansión.
La emigración de las masas campesinas desposeídas a las ciudades no ha solucionado el problema de la subsistencia para estas poblaciones. Se han formado grandes aglomeraciones de infravivienda, sin servicios y sin acceso adecuado a infraestructuras básicas para la convivencia como el agua y la electricidad. Además, la carencia masiva de trabajo ha llevado a la aparición de actividades marginales de todo tipo, junto con la organización injusta de la convivencia fuera de los circuitos convencionales.
La aparición de epidemias y enfermedades, erradicadas hace mucho tiempo en las regiones desarrolladas, junto con la degradación general, disminuyen la esperanza de vida y hacen sumamente difícil la existencia a este gran segmento de la humanidad. La ausencia de unas condiciones mínimas de higiene junto con un acceso muy limitado a los recursos sanitarios y el hambre generalizada están transformando amplías regiones del mundo en infiernos respecto a los que los habitantes del mundo desarrollado no quieren tener el más mínimo conocimiento.


Vista del poblado africano de chabolas de Kibera, Kenia. Foto: Watertown Surfer, Flickr


Espacios como Kibera en Nairobi, recientemente noticia en los medios de comunicación globales, o Dharavi en Bombay, ejemplifican esta realidad derivada del intercambio económico desigual y altamente indigna que preside las relaciones internacionales de nuestros días. Frente a la emigración hacia los espacios digitales que tanto interesan a nuestros conciudadanos y que también contribuyen a aumentar la desigualdad, debería atenderse a la solución prioritaria de los problemas físicos y tangibles de la ciudad en los países pobres.
El aumento del coste de los alimentos derivado de la escasez de combustibles fósiles va a suponer una nueva lacra a añadir a los sufrimientos de los habitantes de estos espacios que representan la otra cara de la moneda del despilfarro existente en el mundo desarrollado. Por ello, las migraciones van a aumentar ya que la necesidad de supervivencia estimula el deseo de acceder a aquellos lugares en los que existe trabajo y en los que el coste de desplazamiento es menor. Este es un proceso que se acelerado en los últimos tiempos y los centros de las ciudades europeas son testigos privilegiados de este fenómeno.
El chabolismo y las favelas, que tan certeramente describe Mike Davis en su libro Planet of Slums (Planeta de Chabolas), van a extenderse paulatinamente hasta ocupar también las ciudades de las regiones avanzadas del mundo a las que hacía referencia en una entrada anterior. El crecimiento constante de las desigualdades es la verdadera amenaza que afecta a la supervivencia de nuestra especie y a la viabilidad del sistema ecológico planetario.
La especialización extrema y descarnada de estas poblaciones es la única alternativa económica a la que se ven abocados en estos lugares, en los que la calidad del espacio o del ambiente no tiene ninguna relevancia. Por ejemplo, Dharavi se ha convertido a la fuerza en uno de los lugares más ecológicos del planeta. Las castas hindúes más pobres conviven sin apenas movimiento en este espacio de 3 km2 con una densidad de habitantes superior a 3000 por hectárea. Para entenderlo claramente, ahí cada persona dispone de un espacio vital de algo más de 3 m2. La totalidad de la basura que llega es reciclada en este barrio de Bombay. Los materiales desechados en los lugares más insospechados, plásticos, metales, papel, telas, etc son transformados radicalmente, adquiriendo una nueva vida a unos costes irrisorios. Muchos “dalits” de Dharavi, la casta más despreciada de la India, han mutado de mendigos a empresarios con un futuro.


El chabolismo vertical de Dharavi, Maharashtra. Foto: MacLuhan69, Flickr


Lagos, una ciudad que se puede presuponer inviable, funciona a base de sistemas de intercambio irregular masivo, con una justicia no convencional y también con una especialización extrema de sus habitantes al margen de los circuitos económicos ortodoxos. Este es un caso extraordinario que ha despertado la curiosidad de arquitectos como Rem Koolhaas, fascinado por la variedad formal del espacio resultante y el abigarramiento colorístico de sus habitantes.



Mercado de contenedores de plástico. Lagos, Nigeria. Foto: Alf Gillman, Flickr


Convendría recuperar el estudio del problema de la urbanización marginal, que tantos esfuerzos intelectuales recaudó entre los urbanistas en los años 70, así como de los fenómenos económicos a ella asociados, como una posibilidad para colaborar en la reversión de este fenómeno que se extiende en nuestros días como una epidemia terminal de los países pobres.

domingo, 20 de enero de 2008

ACTUALIDAD DEL DISEÑO DE PARQUES

En Estado Unidos está surgiendo una nueva generación de parques que se caracteriza por una aproximación ecológica al diseño y la restauración de grandes espacios abiertos. Es el caso del Great Park que se está construyendo en Orange County en Los Ángeles.

Irvine, la antigua New Town que hoy es el corazón del Orange County en el soleado Sur de California, es uno de los lugares donde se cuece el futuro de la forma de las ciudades en el mundo. Diseñado allá por los años 60 del siglo XX por la oficina del arquitecto de San Francisco, William Pereira, este vasto espacio residencial suburbana, en la principal aglomeración urbana de la costa oeste americana, es el ejemplo construido del ideal urbanístico llevado a cabo en los Estados Unidos, a partir del modelo propuesto por Frank Lloyd Wright, la conocida Broadacre City de 1935.

Maqueta de Broadacre City.Frank Lloyd Wright Foundation

La visión del famoso maestro de la arquitectura preveía una división racional e isótropa del territorio en parcelas residenciales de un acre (4.050 m2, aproximadamente) y con una alta presencia natural y agrícola, que se relacionarían entre sí a partir del uso masivo del automóvil individual. La utopía se remataría con la disposición regular en la retícula viaria de grandes edificios y monumentos que articularan las relaciones colectivas. En esta subdivisión ideal del terreno continental se llevaría a cabo el pastoralismo subyacente a la cultura americana en la que cada ciudadano dispondría de su parte proporcional de naturaleza y espacio residencial. Una hipótesis que se ha impuesto inexorablemente en ese país como cumplimiento del sueño del capitalismo anglosajón que, a la postre, se ha revelado como totalmente insostenible y alienante.
Hoy en día se empieza a postular en Norteamérica una nueva aproximación al diseño territorial que se basaría en la reconcentración de las ciudades mediante el aumento de la densidad y un mejor aprovechamiento de los espacios intersticiales. Son los objetivos que se vislumbran en la propuesta elaborada para la planificación indicativa del Estado de New Jersey.
En el caso de la proyectación de parques se revelan nuevas actitudes muy significativas de cambio en la concepción del espacio público, nuevas estrategias que evidencian una evolución a partir del paisajismo americano clásico llevado a cabo durante el siglo XX. Frente a la concepción de la jardinería como una disposición intelectualizada de la vegetación se propondría una reconstrucción de lo natural a partir de las tecnologías disponibles, como alternativa actual.

Parque Riverway de F.L.Olsmted. Boston, 1982

En el siglo XIX, Frederick Law Olmsted planteaba la ejecución de Central Park como antídoto a los males de la ciudad industrial, como un respiro para los urbanitas frente a los perjuicios ocasionados por sórdidas tareas, humos, suciedad, etc. y la recuperación de espacios para la higiene personal y la recuperación sicológica. Siempre dentro de la concepción de que el espacio urbano ha ofrecido históricamente unas mejores condiciones para el desarrollo de la vida que la naturaleza salvaje. Una evolución posterior de esta visión intelectual del paisaje es la que ofreció el movimiento Land Art, nacido en la costa Este de Estados Unidos en la década de los años 70, cuya traslación a la arquitectura de los parques ha tenido una repercusión notable, como evidencia la obra de George Hargreaves.

Parque Bixbee. George Hargreaves. Palo Alto, CaIifornia, 1992


Hoy en día, estos presupuestos se han trasmutado hacia una recuperación y preservación de los ecosistemas preexistentes como espacios idealizados que hay que proteger a toda costa. La Naturaleza casi como nueva concepción religiosa de relación del hombre con el medio. Ello es, lógicamente, el resultado de la influencia ideológica del pensamiento ecológico ha calado hondamente en la cultura occidental como consecuencia de la fuerte presión sobre el medio que experimenta el planeta.
El Great Park, al oriente de la zona central de Irvine, se ha proyectado sobre la superficie abandonada de un antiguo aeropuerto militar de la Marina estadounidense. Tendrá una superficie superior a 550 Hectáreas lo que lo convierte, probablemente en uno de los parques más grandes del mundo, superando ampliamente al Central Park neoyorquino. El equipo técnico que lo ha proyectado, encabezado por el arquitecto paisajista Ken Smith, se plantea el objetivo de dotar a la población con amplios espacios para el ejercicio físico en un entorno que remeda al territorio natural preexistente en esta zona del sur de California. Una vez terminado contará con 33 campos para fútbol y béisbol, junto con senderos y pistas para realizar paseos y caminatas de largo recorrido con vistas paisajísticas de una naturaleza artificial que pretende reproducir ecosistemas naturales, ajustados tanto a la zona propia como a los de otros lugares con parecidas características climáticas y geológicas.

Perspectiva del futuro Canyon Walk: Great Park, Orange County. Desing Studio, 2007

La visión sostenible ha incidido también en la definición del conjunto como un gran ecosistema que funcionará como ámbito cerrado que garantizará la recogida de aguas y su reciclaje completo para ser utilizada como fundamento del sustento de la vegetación. La recuperación y reutilización de algunos de los edificios abandonados potencia otro de los motivos que inspiran la ideología de la sostenibilidad, la preservación del patrimonio arquitectónico y etnográfico. Una visión romántica sobre el pasado sigue subyaciendo en estas propuestas cuando uno de los propulsores del proyecto, Yehudi Gaffen declara “El sur de California tiene tan poca historia que deberíamos mantener lo que hubiera de ella”.
Otra de las cuestiones que han inspirado el proyecto es la estimulación de la participación ciudadana en el diseño del futuro parque. Una técnica muy aplicada en los últimos años en América del Norte, las sesiones de trabajo y debate con futuros usuarios, se ha aplicado con sorprendentes resultados. Sobre todo a partir de la aparición en los años 90 del llamado New Urbanism, promocionado desde Florida por Andrés Duany y Elizabeth Plater-Zyberk.
Esta estrategia para involucrar previamente a la población mediante la consulta sobre sus aspiraciones constituye una herramienta de marketing definitiva que ayuda notablemente al éxito de las propuestas dotacionales que se pretenden llevar a cabo. En el caso del Great Park ha servido para establecer una primera aproximación al programa de necesidades demandado, así como una distribución primaria de usos, evaluando sus ventajas e inconvenientes.
Lo que resulta interesante también en esta cuestión es la voluntad de explicitar claramente y de una manera práctica los objetivos y la anticipación de la formalización final del diseño mediante la prefiguración de imágenes basadas en el resultado de las discusiones públicas como una parte sustancial más del proceso de diseño. Esfuerzo que luego se vuelca en la definición del proyecto para su volcado público, bien a través de una publicación impresa al efecto bien mediante el acceso a sus especificaciones, objetivos y elementos técnicos a través de la red en una dirección de Internet fácilmente accesible desde lugares tan remotos como el mío propio.
Probablemente, el futuro Great Park de Orange County no suponga una aportación estética notable a las imaginerías de la arquitectura al uso en los círculos y revistas profesionales para consumo de estudiantes. Sin embargo, dotará a este lugar de un espacio ampliamente aceptado por la población beneficiaria.

Es interesante utilizar esta referencia lejana y fuera de contexto para reflexionar sobre las dinámicas locales en el planteamiento de dotaciones públicas tan importantes para la calidad de vida como los parques urbanos y suburbanos.
En Canarias, hemos confiado en la alta presencia de espacios paisajísticos singulares y de alto valor ecológico que han ido protegiéndose paulatinamente hasta sobrepasar el 50% de la superficie del territorio del archipiélago. Esta alta proporción del territorio que se pretende conservar en sus condiciones naturales preexistentes oculta un déficit notable de superficies para el esparcimiento de la población en los núcleos habitados. En el caso del Parque Nacional del Teide, estamos hablando de un espacio que comprende más de 13.500 Hectáreas y las superficies protegidas de menor tamaño pueden tener 280, como es el caso del Malpais de Güimar en Tenerife.
Así, más allá de las capitales insulares es difícil encontrar infraestructuras verdes y espacios ajardinados que atiendan a las necesidades de la población. No se ha meditado sobre cuales son los estándares urbanísticos apropiados para estos servicios más allá de un parámetro genérico de 5 m2 de reserva de suelo por habitante que ha establecido la legislación actual. No se ha meditado sobre cual debería ser su disposición adecuada respecto a las zonas urbanas, el tamaño.

Parque de Cuchillitos de Tristán. Fernando M.Menis y AmP Arquitectos. Santa Cruz de Tenerife, 2007

La realidad de los parques urbanos canarios es muy mejorable con una incuria de recursos que, incluso en las ciudades, no da para una adecuada provisión de servicios ni grandes alegrías de diseño. El tamaño en estos casos no suele superar las 3 Hectáreas y se ponen en uso con unas carencias muy notables de servicios y plantaciones. La insatisfacción de la población a las que van dirigidas estas instalaciones es palpable como se demuestra en las recientes manifestaciones de queja expresadas en la prensa ante la inauguración del parque de Cuchillitos de Tristán en el barrio de Ofra en la ciudad de Santa Cruz.

viernes, 18 de enero de 2008

OMA BNA

Dedicado a los estudiantes de arquitectura. La oficina de Rem Koolhaas. El mito no aparece, probablemente está en uno de sus múltiples viajes, pero los satisfechos participantes explican sus experiencias

viernes, 11 de enero de 2008

EL FUTURO DE LOS ALIMENTOS BÁSICOS



De acuerdo al International Grains Council, organismo que agrupa a los grandes productores de granos, en el año 2006 se ha alcanzado nuevamente la mayor cosecha de cereales de la historia con 1.600 millones de toneladas. Sin embargo y de nuevo, se ha demostrado insuficiente para cubrir una demanda en expansión acelerada.

Según el semanario The Economist en un artículo reciente titulado El fín de los alimentos baratos(08/12/2007), esto tiene que ver con dos hechos económicos: La creciente capacidad adquisitiva de países emergentes como India y China, cuyo nivel de consumo se expande a velocidad de vértigo. En segundo lugar con el apoyo del gobierno estadounidense a la utilización del etanol como combustible alternativo a partir de su extracción de productos vegetales.
A pesar de la desaceleración del crecimiento poblacional en los países en vías de desarrollo, el aumento generalizado de su poder adquisitivo está incentivando a una transformación de los hábitos alimenticios desde el uso masivo de los granos hacia un consumo más sofisticado y, con ello, una mayor demanda de carne. En China se incrementado un 150 % el consumo de este alimento, pasando de 20 de a 50 kgs anuales, en los últimos 20 años. Ello, con el agravante de que para producir un kilo de carne de vacuno son necesarios 8 de cereal. Quizás, por esta razón los agricultores de las regiones productoras de insumos agrícolas como la soja vean la globalización como algo positivo.

Los cerdos, otros grandes consumidores de grano. Foto: KeeAun, Flickr


La otra razón es que el gobierno federal de los Estados Unidos ha decidido apoyar el destino de su vasta producción de grano, sobre todo maíz, para su empleo en la producción de alcohol como complemento a la gasolina. De acuerdo a las cifras aportadas por este semanario, en el año 2000 se utilizaban 15 millones de toneladas de la cosecha de maíz para la producción de etanol mientras que este año se ha alcanzado la cifra de 85 millones. Un aumento espectacular del aprovechamiento energético de los cereales en detrimento de los consumidores de los países del Tercer Mundo. La caña de azucar, uno de los mejores cultivos para la obtención de bioetanol. Imagen: National Geographic, noviembre de 2007

El crecimiento poblacional ha estado históricamente ligado al empleo de los cereales como alimento básico, para el pan, tortillas, etc. y su reciente escasez está ya produciendo explosiones y revueltas populares como la que ha ocurrido a mediados de 2007 en México, relacionada con el aumento exponencial del precio del maíz, su alimento esencial.
Este cambio drástico en las pautas de consumo alimentario, junto con la aparición de la escasez en otros suministros básicos después de décadas de expansión y bajada paulatina de los precios en los productos agrícolas, va a tener unas consecuencias que todavía no se pueden vislumbrar con claridad.
Otro hecho esencial, relacionado con lo señalado anteriormente y que merece una consideración particular, es el aumento brutal experimentado por los costes de los combustibles fósiles, el petróleo y sus derivados, en los últimos años. Todavía está en nuestra memoria reciente la cotización del barril de petróleo a menos de 20 $ el barril cuando hoy ya hemos superado la frontera sicológica de los 100. Esto ha tenido como consecuencia que, en todas partes, el transporte se ha vuelto mucho más caro y con ello el coste de desplazamiento y movimiento de mercancías. En la Unión Europea, con el movimiento correlativo descendente de la cotización del Dólar frente al Euro, todavía no nos hemos dado cuenta, pero este hecho económico negativo también empezará a ser evidente en un corto espacio de tiempo.
Pero es que las de las apetencias crecientes de una solo nación, China, cuya población está cerca de los 1500 millones de personas, se extienden a muchos otros recursos y materias primas, minerales, madera, etc., que van a aumentar su coste exponencialmente. Las consecuencias geoestratégicas que se derivan de estos factores, están ya significando su participación en la política exterior como un actor que reclama un mayor peso en la toma de decisiones de una u otra manera. Su presencia masiva en África y América Latina se ha notado en el último año, consolidando convenios de suministro y aportando asesoramiento técnico. La consolidación de un poderío militar y un uso eventual de la fuerza es una posibilidad creciente para ese país en una verosímil situación de conflicto por unos recursos cada vez más escasos.
Una de los resultados de estas oscilaciones de los mercados mundiales y del coste de los productos va a ser la variación de las expectativas de desarrollo en los distintos lugares. Aquellos que sean adictos al transporte barato de mercancías van a sufrir las consecuencias de una manera más extrema. Esto no es un efecto momentáneo tal y como ha señalado Paul Kennedy en un reciente artículo titulado ¿De nuevo petróleo por alimentos? (Diario El País 6/01/2008) sino la consecuencia de una oferta menguante frente a una demanda creciente.
No obstante y como es habitual, las consecuencias de estos hechos macroeconómicos serán mayores en los países pobres, en los cuales la población debe destinar más de un tercio de sus recursos a la alimentación mientras que en las regiones ricas del planeta este esfuerzo tiene un peso considerablemente inferior en la renta disponible.
Como secuela, las aglomeraciones urbanas de los países con dificultades económicas y altamente dependientes de las importaciones alimentarias van a ver aumentar sus problemas debido a la repercusión del incremento de los costes. Por el contrario, en el campo y en las zonas rurales del Tercer Mundo, el aumento de precios puede tener un efecto beneficioso en la disponibilidad de mayores rentas.
Las ciudades de muchos países africanos han experimentado durante la segunda mitad del siglo XX un crecimiento exponencial que no tiene que ver con un aumento de las expectativas de empleo y el desarrollo económico. Su expansión ha sido motivada por la expulsión de sus lugares de origen de grandes masas de población campesina y su emigración a las zonas urbanizadas. Ello derivado de la aplicación de las equivocadas políticas desregulatorias y la disciplina financiera impuesta por la visión de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Es en estas urbes del tercer mundo donde se produzcan los mayores sufrimientos que se acumularan a los graves déficits que ya padecen.
En Canarias, donde el 90% de los consumos alimentarios son importados, estos cambios de la economía global pueden tener unas repercusiones considerables. Durante muchos años y al albur del trasvase del empleo a los servicios y, especialmente, a las actividades turísticas, se han abandonado masivamente las actividades relacionadas con la agricultura. La dependencia externa para el acceso a la comida cotidiana algunos la cifran en más del 90 % del consumo. Bienes que deben recibirse del exterior masivamente.
Podría ser el momento de empezar a planificar una mayor autosuficiencia alimentaria de los lugares, poniendo en cultivo el territorio abandonado. Ello a pesar de que suponga en este momento unos mayores costes, pero que en el futuro puede ser un elemento de supervivencia efectiva. Es una alternativa sobre la que ya se ha reflexionado y sobre la que se han llegado a acuerdos colectivos en lugares similares al nuestro como Hawaii, como ya expuse en una anterior entrada.
La alternativa es la emigración ordenada o el desastre en territorios francamente frágiles y ya claramente insostenibles desde un punto de vista alimentario como el de este archipiélago al borde de África y frente al Atlántico. No obstante, una de nuestras posturas favoritas es negar los problemas a la espera de tiempos mejores como hacen los avestruces escondiendo la cabeza.

sábado, 5 de enero de 2008

SYDNEY OPERA HOUSE

Visión de uno de los monumentos clásicos del siglo XX con algunas vistas de sus magníficos espacios interiores