sábado 4 de julio de 2009

LA ARQUITECTURA POSTERIOR A LA BURBUJA

Piscina en el museo de Kanazawa. Foto: cameranew, Flickr
















Después del estallido. La arquitectura en el Japón posterior a la burbuja
Por Thomas Daniell
Princeton Architectural Press. New York, 2008




Japón es un territorio mítico para la cultura occidental. Para algunos, entre los que me cuento, representa quizás un nivel de sofisticación extremo y también ese lugar donde hoy se anticipan y experimentan algunos posibles escenarios de ciencia ficción; aquellos en los que probablemente vamos a estar inmersos en el futuro.

En ese conjunto de islas se produce un refinamiento extremo de muchas ideas y experiencias que a lo largo de la historia se han ido incorporando al acervo humano. Por ello, es tan interesante observar los procesos que allí tienen lugar. Esa potencia cultural heredada ha permitido a un país concreto, y a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, haber logrado situarse a la vanguardia del desarrollo económico y social. Y también experimentar con ello, la anticipación de las consecuencias positivas y negativas del modelo de crecimiento global sin límites ni contrapesos en el que estamos inmersos.

En su libro Armas, gérmenes y acero, Jared Diamond definía un eje geográfico fundamental para la transmisión de las innovaciones y el conocimiento, aquel que se desarrolla en dirección Este Oeste, desde Bretaña en Francia hasta Japón, aproximadamente a lo largo del paralelo 50. Este es un espacio terrestre que ha permitido un movimiento recurrente de las migraciones históricas, sin impedimentos infranqueables, así como una transmisión de las innovaciones y el conocimiento aportados sucesivamente por las distintas culturas que se han organizado y desarrollado a lo largo del mismo. Desde los sumerios y griegos hasta los imperios persa, chino y mongol.
Frente a otras posibles directrices de transmisión geográfica -como las orientadas de Norte a Sur (es decir, las que se podrían haber dado en el continente americano o en África) las principales aportaciones a la historia de la humanidad se han movido principalmente entre Europa y Asia. Ello se debe a la continuidad esencial del territorio, caracterizado por esa plataforma sensiblemente horizontal de más de 12.000 kilómetros de longitud. Un espacio que está interconectado geográficamente sin la existencia de grandes barreras. África cuenta con la frontera que supone el enorme desierto del Sahara y América con el istmo de Panamá; dos hitos territoriales que han impedido una relación fluida entre las partes dividiendo esos dos continentes en grandes espacios infranqueables y no relacionados. Los Mayas y Aztecas no pudieron tener un contacto con la civilización del Tahuantinsuyu, los llamados incas
Las nuevas ideas y los sucesivos sistemas de pensamiento han llegado a Japón siempre en último lugar. Sus habitantes han ido absorbiendo las aportaciones intelectuales de una variedad enorme de naciones situadas al Oeste, definiendo una cultura peculiar que además ha permanecido también aislada durante largos períodos de la historia. Ese país insular ha representado siempre un extraordinario laboratorio de pruebas de la cultura global.
Este libro, After the crash, analiza un período económicamente convulso de la historia reciente de Japón, un testimonio de lo ocurrido desde la perspectiva específica de la arquitectura y el urbanismo, aquel que se ha desarrollado desde 1990 hasta casi nuestros días. Como arquitecto extranjero que reside allí, Thomas Daniell es un privilegiado observador inmerso en las peculiaridades de esa cultura tan sofisticada y avanzada que pretende mimetizarse dentro del panorama internacional.
A partir de 1990, los japoneses han experimentado una situación económica similar a la que actualmente se sufre en numerosos países avanzados. Un desarrollo acelerado y muy potente que estalla de repente, como consecuencia de la explosión de una burbuja especulativa acumulada y que lleva al país a entrar en una recesión prolongada, que dura ya más de una década. Las consecuencias para la industria de la construcción y para la arquitectura en Japón han sido devastadoras y cuando se empezaban a ver los primeros síntomas de un tímido resurgimiento, nuevamente la economía nipona se ha visto azotada también por las consecuencias del desplome del sistema financiero internacional.
Desde 1960, el archipiélago asiático experimentó un crecimiento extraordinario originado por su exitosa incorporación a la producción industrial avanzada primero y por sus aportaciones tecnológicas de vanguardia posteriormente. En paralelo, y sobre todo a partir de los años 80, se desarrolló una espectacular expansión del sector de la construcción, apoyado por unos bancos muy potentes que llegaron a situarse entre los primeros del mundo por recursos. Desde otras partes del mundo se observaba Japón como una especie de fenómeno fascinante, el país más rico del mundo, admirado y temido a la vez que empezaba a comprar masivamente activos extranjeros con sus excedentes de capital.
En Japón tenía lugar la producción de una arquitectura altamente brillante, innovativa y sofisticada que emanaba de esas enormes cantidades de dinero disponibles. Ello se inscribía en un entorno de desarrollo inmobiliario masivo que alimentaba una burbuja de precios en las que el valor del suelo era irrelevante y donde los edificios se hacían para ser usados y sustituidos de una manera extremadamente rápida. Debido a ello, la experimentación surgía de un caldo de cultivo extraordinario que produjo una generación de arquitectos con un gran talento estético. Es el caso de Tadao Ando, Waro Kishi, Shin Takamatsu y tantos otros ampliamente divulgados en el panorama internacional de la cultura arquitectónica alrededor de 1980.

Proceso de destrucción de la Expo 85 de Tsukuba. Foto: Ryuji Miyamoto


Sin embargo, a comienzos de los años 90 la situación estalló como consecuencia de un mercado de la propiedad excesivamente revalorizado y del apalancamiento financiero que se apoyaba en esos activos inmobiliarios ficticios. De repente, se produjo el hundimiento de la bolsa y con ello, dio inicio la llamada década perdida. Una recesión que ha durado más de una docena de años salpicada de escándalos en el sector de la construcción y la paralización casi total en la realización de nuevos edificios. Una situación que constituye un precedente al que se refieren los expertos para entender lo que actualmente sucede en la mayor parte de las economías avanzadas del planeta, con Estados Unidos a la cabeza.
<---Según Daniell, de un día para otro, la siguiente generación de prometedores arquitectos se quedó sin un espacio propicio para un ejercicio profesional minimamente viable. Las alternativas exploradas por ellos ante el vacío originado, se orientaron hacia la introspección, la experimentación formal y al análisis de la realidad metropolitana existente. El discurso teórico de la arquitectura se recentró en el examen de la vida cotidiana y la identificación de los patrones de asentamiento suburbano más allá de la intensidad de los espacios centrales de las megaciudades principales. De acuerdo a lo expuesto en el capítulo titulado Less than zero, minimalism and beyond (Menos que cero, minimalismo y más allá), el resultado de esa catarsis se ha concretado en un período dominado por una arquitectura que ha tendido hacia la simplicidad, la insubstancialidad e, incluso, la banalidad. Para representar este posicionamiento generacional el autor cita una obra del joven arquitecto Junya Ishigami, incluida en la exposición Hi-energy field, celebrada en Tokio en 2004. Consistía en una simple mesa formada por una lámina de acero de 3 milímetros de grosor, nueve metros de largo y dos metros y medio de ancho, apoyada en cuatro patas de ese mismo material de un metro de alto. Para lograr un efecto de ligereza extraordinaria, la superficie y sus soportes fueron pretensazos previamente, formando una leve curvatura que permitía recuperar la horizontalidad con la acción del propio peso del elemento, una vez colocado en su posición definitiva.
El alto grado de sofisticación que tratan de expresar en Japón tiene una relación directa con una austeridad extrema y la búsqueda de una reducción material al mínimo posible. Se recurre a conceptos significativos como ligereza, transparencia y carácter efímero para adjetivar la voluntad hacia una arquitectura específica. Según el autor, también se puede detectar el recurso a valorar la necesaria sostenibilidad planetaria y la reutilización adaptativa de los materiales constructivos. Casi, cabría conceptualizar este esfuerzo como la búsqueda de una estética de la desaparición

Plantas esquemáticas de obras significativas del período. Arriba a la izquierda, Onishi Hall, Gunma de Kazuyo Sejima, 2005. Arriba a la derecha, Museo del Arte Contemporáneo del siglo XXI en Kanazawa de SANAA, 2004. Abajo a la izquierda, Museo Tomihiro, Gunma de aat+ de 2005. Abajo a la derecha, Forum para el Arte Ambiental en Annaka de Sou Fujimoto, 2003.

Otra característica interesante de la experiencia arquitectónica japonesa, surgida de la recesión económica, es la voluntad de mantener la simplicidad de los esquemas iniciales de proyecto y con ello lograr directamente la expresión constructiva de los diagramas abstractos que inspiran las ideas espaciales. Esta tensión formalista hacia la reducción simbólica de las obras, se fundamenta en formas geométricas muy simples, aquellas que tienen un enunciado fundamentalmente bidimensional, definido por cajas, cilindros, mallas y curvas informales.
En estos años, un arquitecto de la generación anterior ha liderado las ideas más avanzadas y los procesos experimentales. Arata Isosaki ha estado presente en muchos de los debates e iniciativas culturales que sobre la arquitectura han tenido lugar en ese país. Desde su oficina se han coordinado experiencias tan interesantes como los barrios experimentales de Nexus World en Fukuoka y Motosu en la prefectura de Gifu. En ellos se han realizado obras muy interesantes de gente como Steven Holl, Rem Koolhaas y jóvenes locales como Kazuyo Sejima

Interior de la Mediateca de Sendai de Toyo Ito. Foto: cittadioro, Flickr

Posteriormente, todo este pensamiento colectivo ha cristalizado en una serie de obras esenciales y representativas de la época. Como las que suponen la famosa mediateca de Sendai de Toyo Ito de 2001 y el Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI en Kanazawa de Kazuyo Sejima y Ryu Nishizawa de 2004, entre otros. En el primer caso, Ito logra aplicar su discurso sobre los flujos en unos espacios sin límites y altamente ambiguos.
Toyo Ito termina la mediateca en 2001, un proyecto ganado en el concurso correspondiente. Un edificio planteado como un híbrido entre biblioteca pública y espacio expositivo. En él, el arquitecto trata de expresar la dramática reducción de la capacidad de la arquitectura para representar las ansías culturales de aquella sociedad. Para Ito, las nuevas capacidades tecnológicas relacionadas con las telecomunicaciones y el acceso masivo a la información habrían vuelto redundante la corporeidad de la arquitectura. Así el diseño de este edificio trata de expresar la relación entre el espacio físico y el mundo digital. La característica estructura tubular de patios significaría el nexo de conexión entre el lugar y la dinámica de fluidos provenientes del resto del universo, información, agua, electricidad, etc.
En 1999, Sejima y Nishizawa ganan el concurso para realizar el museo de Kanazawa. En él plantean una forma extremadamente simple, un cilindro en el que casi desaparece la división entre espacios interiores y exteriores en la transparencia e invisibilidad de los paños acristalados. La forma que permite el máximo espacio interior con la mínima longitud de cerramiento se plantea como un recurso para lograr la total ausencia de voluntad expresiva. La estructura se estudia para lograr también su desaparición o su transformación en un simple recurso gráfico que forma parte del esquema primitivo. Todo ello se acompaña de una mínima elaboración de la idea inicial, una vez establecida la elección del esquema funcional en que va a encajar el programa solicitado.

Interior del Museo de Kanazawa de SANAA (Sejima y Nishizawa). Foto: vlaysuke, Flickr

Con este planteamiento extremadamente minimalista, se corre el riesgo, en mi opinión, de imponer una imposible estrategia constructiva, en la que el sometimiento de los materiales a la estética de las refelxiones soñadas transforme los edificios en una efeméride con un grado de caducidad muy corto. Quizás en Japón, la longevidad de los edificios no sea lo habitual pero este planteamiento encaja muy mal con la reclamación de una ética de lo sostenible.
No obstante, es muy interesante observar desde la distancia lo ocurrido en aquel país asiático para vislumbrar lo que puede suceder en otros lugares.--->

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jueves 25 de junio de 2009

PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y PLANEAMIENTO



Documento digital del Avance del Plan General de Ordenación de La Laguna, realizado en 2009, que ha permitido la masiva participación de los ciudadanos de ese municipio

En Canarias, con la llegada de la democracia se ha iniciado un proceso de activación de iniciativas participativas que, en las dos últimas décadas, que se han dirigido hacia cuestiones que tienen que ver principalmente con el manejo del territorio. La incorporación al debate sobre el espacio de multitud de colectivos sensibilizados, organismos ciudadanos y grupos de intereses económicos confieren una gran riqueza al marco participativo ya consolidado pese a la existencia de una fuerte incomprensión, importantes contrapesos y grandes frenos a su desarrollo.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo esta deliberación colectiva sobre los asuntos comunes centrados en el uso del suelo –un bien cada vez más escaso en un archipiélago como el nuestro y sobre el que se proyectan todo tipo de tensiones- se ha ido enriqueciendo y adquiriendo un mayor nivel de argumentación y discusión. Todo ello, a pesar de los potentes intereses en juego y de las sutiles estrategias para el habitual intento de secuestro de las decisiones por grupos minoritarios ligados a los poderes económicos tradicionales. Aquí, la extensión de la participación ciudadana ha ido adquiriendo progresivamente el carácter de una mancha de aceite omnipresente en todo aquello que se refiere al territorio.

<--- En julio de 1992, por primera y única vez, se aprobó un texto legal en el Parlamento regional, a instancias de un colectivo ciudadano. La llamada ley de iniciativa popular para la salvaguarda de un paraje singular conocido como el Rincón, en el municipio de La Orotava constituye un hito inédito en la historia de este archipiélago. La Ley del Rincón, como es conocida en Canarias, fue avalada por varias decenas de miles de firmas de ciudadanos isleños, tenía como objetivo evitar la expansión de la urbanización turística convencional hacia un espacio visualmente muy significado de ese espectacular valle. Para ello, proponía concentrar un posible desarrollo turístico en unas superficies muy acotadas del paraje y redistribuir los beneficios económicos, estableciendo mecanismos compensatorios que garantizaran la permanencia de la actividad agraria que constituye la imagen tradicional del conjunto. La historia de la Ley del Rincón es ilustrativa de la forma de actuación de los movimientos ciudadanos. En 1984, Isaac Valencia, Alcalde del municipio de La Orotava, anunciaba la inminente construcción de una nueva urbanización turística en la costa norte del Rincón. Contaría con innumerables hoteles de gran lujo en torno a un campo de golf y un palacio de congresos. La nueva ocupación de uno de los pocos espacios agrícolas remanentes de ese maravilloso valle del norte de Tenerife, iba a suponer la inversión de más de 12 millones de euros de entonces, procedentes de Noruega y se presentaba con el habitual discurso de creación de riqueza y generación de numerosos puestos de trabajo. Ese mismo año, se constituía una plataforma ciudadana opositora de la iniciativa urbanizadora, la Mesa en Defensa del Rincón, liderada por personas significadas de la cultura local. Ese primer grupo crecería para acabar transformándose en uno de los colectivos ecologistas más significados de la isla de Tenerife.

Vista panorámica del valle de La Orotava en el norte de Tenerife, con el paraje del Rincón a la derecha

<---Pasado el tiempo, se declararía urbanizable este importante reducto paisajístico y como respuesta, el Movimiento en Defensa del Rincón presentaría al Parlamento de Canarias, la Iniciativa Legislativa Popular para su salvaguarda y protección. Esta propuesta legislativa fue avalada con su firma de apoyo por 35.000 personas e introdujo por primera vez un debate específico sobre el territorio dentro de la cámara regional. El texto original de la propuesta fue rechazado y enmendado en su totalidad, dando como resultado la aprobación de la Ley 5/1992 de 15 de julio para la ordenación de la zona del Rincón, en La Orotava. La ley del Rincón propuso en sus seis artículos establecer un mecanismo para conjugar el mantenimiento de los usos agrícolas con un desarrollo turístico acotado. Para ello, proponía la redacción de un plan específico que concretara los elementos a proteger y los aprovechamientos turísticos que pudieran insertarse en ese espacio. El Plan Especial del Rincón llegó a formularse pero no ha podido alcanzar sus objetivos al no poder satisfacer satisfactoriamente todos los intereses en juego. Esa iniciativa pionera nunca ha llegado a concretarse en algo verdaderamente práctico, más allá del mantenimiento de los usos y formas preexistentes en un territorio agrícola con un claro valor paisajístico. Unas fórmulas imaginativas de gestión en apariencia, orientadas a la concentración de unas posibles plusvalías ligadas a determinados aprovechamientos turísticos específicos no han podido gestionarse realmente ante la obstinada oposición de los propietarios del suelo. Probablemente, su escaso éxito se deba tanto a su exceso de idealismo de los promotores como a la incomprensión de los operadores inmobiliarios y de los representantes políticos sobre la validez de las ideas formuladas. Los contradictorios objetivos de la ley han desembocado en la congelación de este espacio para el desarrollo turístico y ha originado realmente, la parálisis de las actividades económicas preexistentes. Mientras languidecen unas fincas dedicadas al cultivo del plátano para su exportación no se realizan acciones tendentes a su mejora. Quizás haya sido un buen resultado y congratularse con la preservación de ese espacio libre de construcciones como reserva estratégica para el futuro. Lo verdaderamente importante es que este precedente ha servido de ariete para una reivindicación popular cada vez mayor de mecanismos participativos en la toma de decisiones sobre las acciones en el territorio. Esta es una demanda cada vez más sentida por la población canaria y dificilmente entendida todavía por los poderes públicos legalmente constituidos en este archipiélago. Los usos y costumbres habituales en la ordenación territorial, derivados de una concepción elitista e ilustrada en el mejor de los casos, siguen siendo lo habitual. Sin embargo, están empezando a aparecer síntomas de cambio hacia una participación cada vez activa de la población. Una transformación espoleada por una demanda popular representada por tipo de asociaciones y colectivos ciudadanos y crecientemente reivindicativa de un papel activo frente a los desmanes urbanísticos y la acción salvaje de los operadores inmobiliarios que ha caracterizado las últimas décadas. En los últimos dos años he tenido oportunidad de intervenir en dos casos significativos al respecto y que afectan a dos municipios importantes en el contexto del área metropolitana de Tenerife y los cuales me gustaría explicar someramente. Ambos se inscriben en los procesos para la revisión de planes generales municipales de ordenación. El primero de ellos, se refiere a un pequeño municipio, Tegueste, de la periferia norte de carácter rural que, con escasos 11.000 habitantes, se encuentra sometido a unas fuertes presiones urbanizadoras para su transformación en suburbio residencial.

Planteamiento de las alternativas de modelo territorial para el municipio de Tegueste. Arriba, ocupación concentrada frente a dispersión de la edificación. Abajo alternativas de variante viaria para la principal vía de comunicación que lo atraviesa


En Tegueste, los responsables políticos de la corporación municipal llevan varios años intentando sacar adelante un planeamiento que preserve su carácter rural y, al mismo tiempo, poder compatibilizar la implantación de unos usos económicos más avanzados y sofisticados. Este objetivo genérico se enmarca dentro del marco de la complejísima legislación urbanística canaria, llevando ya varios años en proceso de tramitación.
En Tegueste, se ha forzado un debate participativo desde el esfuerzo de grupos ciudadanos cualificados, que se han movilizado exigiendo una discusión en profundidad de las decisiones de carácter más territorial. Se partía de un proceso habitual adaptado a las sucesivas informaciones públicas tradicionales en la práctica española, para constituir posteriormente algunas plataformas de debate más amplías que han cristalizado en un nuevo órgano asesor al estamento político, el Consejo Sectorial sobre el Plan de Urbanismo en el que participan representantes de esos colectivos que han reclamado una presencia más plural.
Las cuestiones que se han debatido se enmarcan en el debate genérico sobre el modelo territorial y los elementos estructurales que definirán ese territorio en el futuro. En lo que se refiere al modelo a desarrollar se ha argumentado por un lado, sobre la posibilidad del freno al crecimiento y la reducción del espacio reservado a la urbanización; por otro lado, se ha reflexionado sobre la ocupación extensiva y puntillista de todo el espacio rural disponible, aceptando una dinámica de indisciplina generalizada lo que ha sido bastante habitual en el entorno insular en las últimas décadas. Finalmente, se optó por una solución intermedia de ocupación densa y más eficiente de los espacios vacantes interiores a los núcleos urbanos ya comprometidos por la urbanización, lo que permitiría un crecimiento poblacional razonable en los próximos 25 años.

Propuesta para la transformación de la actual carretera que atraviesa el núcleo principal de Tegueste en un espacio público semipeatonal. Eje ciudadano de Tegueste

Un segundo caso es que el representa el nuevo Plan General de Ordenación de La Laguna. Un proceso de planificación apasionante que afecta al segundo municipio de la provincia con una población que se aproxima aceleradamente a los 150.000 habitantes y tiene una gran variedad de espacios y asentamientos poblacionales. Su alcalde ha tenido la valentía de apoyar masivamente el debate ciudadano sobre el futuro territorial, otorgando la palabra y, casi, la decisión final a los ciudadanos.
Este documento se apoya en un análisis territorial y urbanístico muy minucioso por el cual se han acopiado los datos y características más relevantes de los principales núcleos poblacionales para, a partir del mismo, establecer un diagnóstico de situación detallado desde múltiples perspectivas, ambiental, económica, social, jurídica, etc. sobre cuales eran los problemas más significativos y las principales potencialidades que afectan al municipio.
Es muy interesante el proceso participativo impulsado desde el propio Ayuntamiento, puesto que ha establecido canales de contacto con la población, incluso antes de iniciar los trabajos de redacción del usual trámite de avance de planeamiento. Se estableció una consulta ciudadana previa que permitió sondear directamente cuales podían ser las preocupaciones y necesidades reales de cada barrio o pueblo. A la misma se aportaron 1.500 comentarios que han resultado muy esclarecedores de cuales eran los problemas urbanísticos que más preocupan a la población.
Sobre esa base, y para los aproximadamente quince núcleos poblacionales en que se podría dividir el municipio, se construyó posteriormente un conjunto de documentos que plantearon múltiples alternativas específicas para la solución de cuatro cuestiones básicas. Esta clasificación temática se refiere a soluciones viarias, mantenimiento o expansión de los espacios urbanos existentes, definición de la morfología edificatoria y localización de los déficits dotacionales. Junta a ello, se plantearon también alternativas sobre cuestiones estratégicas que afectaban a la economía y los usos posibles en localizaciones concretas.
A partir de lo anterior se ha construido un documento de avance de planeamiento que se ha sometido nuevamente a la consideración ciudadana con un compromiso del alcalde y su grupo de gobierno de aceptar las elecciones que mediante votación decidiesen los propios ciudadanos. El proceso de decisión se ha complementado con un ingente esfuerzo explicativo que ha supuesto varias decenas de sesiones públicas en casi todos los enclaves poblacionales del municipio, en las que el alcalde con la apoyatura de los técnicos redactores han expuesto las distintas alternativas sujetas a elección.
Una característica esencial de este esfuerzo es que técnicamente se ha intentado mantener en cualquier caso, la coherencia de las distintas alternativas ofertadas que han ofrecido un abanico amplío de posibilidades, desde mantener las situaciones en su condición actual hasta introducir importantes desarrollos y expansiones.

Avance del Plan General de Ordenación de La Laguna. Alternativas propuestas para el desarrollo residencial del núcleo de Bajamar en la costa norte del municipio

Esta segunda fase del proceso ha concluido recientemente y sorprende la madurez colectiva que se ha logrado con un nivel de participación altísimo que ha incorporado al debate a más de 25.000 personas, de las cuales 9.000 se han pronunciado fehacientemente.
Si bien la tónica general de la elección se ha orientado a la congelación del crecimiento y a la mejora de las condiciones actuales en lo referente a infraestructuras y dotaciones, también se han producido propuestas que van a suponer una introducción de nuevas alternativas de desarrollo económico. Propuestas que permitirán la incorporación de un desarrollo que va más allá de la usual expansión residencial de los asentamientos existentes.
Esperemos que este apasionante debate colectivo en curso no se frustre y pueda llegar a buen puerto con unas propuestas de ordenación urbanística que logren encajar las interesantes demandas aportadas ya. --->




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sábado 13 de junio de 2009

DEMOCRACIA ACTUAL Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA

Bañistas en la playa de Manhattan, Los Angeles. Fotos: Nick Carlson, Flickr
A partir de la revolución francesa y la extensión de la forma constitucional y desde la creación de los Estados Unidos, se ha ido extendiendo un modelo de organización política que algunos definen como democracia liberal o representativa. Sustentada en el ya clásico reparto de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, hoy en día, la democracia representativa constituye el canon de referencia para el gobierno de las naciones y de otras entidades territoriales de menor tamaño.

Sin embargo y después de una experiencia de más de 200 años, la democracia, tal y como se conoce en los países más desarrollados, ha ido acumulando ya algunos lastres de considerable importancia. Entre ellos cabría destacar el secuestro y manipulación de las decisiones colectivas por unas elites ligadas tanto a los poderes económicos, como a las castas partidarias y los medios de comunicación que los apoyan, han ido generando un creciente sentimiento de frustración entre las capas más sensibilizadas de la población.

<---Frente al deseo de cada cual hacia lograr dirigir los factores que condicionan sus propias vidas, la realidad del poder tiende como siempre a concentrarse en unas pocas manos. Esta vez agrupado en unos liderazgos cada vez más difusos y sin rostro que se ocultan y al mismo tiempo orientan en beneficio propio el devenir de millones de personas. Una alternativa política que algunos propugnan para combatir esta tendencia natural del poder político es la que se conceptualiza como democracia participativa, una opción intermedia entre las lacras de la democracia representativa que se padece y la democracia directa como utopía en que el gobierno y la decisión sobre las cuestiones comunes no se deleguen en agentes interpuestos. La participación ciudadana sería así una estrategia para exigir y extender la capacidad de decisión política entre capas más amplías de la población, mejorando con ello, la calidad del proceso de toma de decisiones e introduciendo cada vez más la discusión y argumentación sobre opciones diversas y contrapuestas.
El tradicional pueblo suizo, que cuenta con uno de los sistemas democráticos más avanzados del planeta. Foto. VanessaK, Flickr
En este contexto, el gobierno del territorio es una parte fundamental de la actividad política sujeta a la apetencia de todo tipo de factores y a la aplicación de técnicas variopintas con el objetivo de lograr una mejor convivencia de intereses contrapuestos. En los últimos tiempos, se ha extendido la visión de que la mejor manera para su gestión es la que se deriva de la más vasta participación de los ciudadanos afectados. Sin embargo, esta aproximación a la ordenación territorial, organizada sobre la ampliación de la participación democrática activa, de la acción de los propios habitantes en el control del crecimiento y el desarrollo urbanístico, también tiene sus inconvenientes y, en mi opinión, no debe considerarse una panacea necesariamente en sí misma para una mejor disposición de las ciudades y de los usos y aprovechamientos.
La actividad económica y el crecimiento urbano tienen un sustento espacial, un territorio que debe ordenarse de la manera más racional posible. Como consecuencia de esta necesidad hace más de cien años surgió el urbanismo –algunos atribuyen el concepto al catalán Ildefons Cerdá- una disciplina dedicada a orientar el crecimiento de las ciudades y que, estuvo ligada fundamentalmente a la ingeniería y la arquitectura en sus inicios. La específica tarea técnica e, incluso, artística, del urbanismo ha ido derivando hacia enormes desafueros en la última cincuentena de años, como consecuencia de sus mecanismos económicos y, entre otras cuestiones, de las gigantescas plusvalías que genera el simple proceso administrativo de recalificación de terrenos rústicos, asignándoles usos y aprovechamientos urbanos.
Los abusos y errores cometidos en el marco del urbanismo son motivo de incesantes críticas, algunas basadas en hechos incontestables y otras apoyadas desde visiones profesionales interesadas en controlar este tipo de procesos tan golosos. Así, y de una manera recurrente, han ido apareciendo nuevas aproximaciones a la forma de ordenar el territorio, lideradas desde otras disciplinas que pretenden ofrecer soluciones totalizantes a un problema extremadamente complejo que afecta a múltiples cuestiones sociales y técnicas. La necesidad de una visión holística, transversal es un factor esencial en la ordenación del territorio que nunca ha llegado a comprenderse cabalmente, impidiendo en la práctica una correcta administración y salvaguarda del entorno habitado. El esfuerzo para controlar esta materia desde perspectivas parciales, económicas, geográficas, jurídicas, ambientales, arquitectónicas, ingenieriles, etc. ha conducido a la aparición constante de nuevas recetas y panaceas de todo tipo que se revelan también fallidas a la larga.
Es el caso del planeamiento estratégico, de la visión ambientalista o del marketing territorial a los que hemos atendido en años recientes. En los últimos tiempos ha aparecido una nueva posición heredera de esta forma parcializada de abordar la ordenación territorial y que, como siempre, aventura una nueva solución definitiva a los problemas del mal gobierno territorial. Tendría que ver con una aproximación ligada a la política y la extensión de la democracia en los países avanzados a la que antes hacia referencia. Es la idea participativa de la población en los procesos de toma de decisión sobre el uso del territorio. Un argumento en principio inobjetable, pero como todo, sujeto también y posiblemente a manipulación política.
La participación ciudadana es una cuestión relevante que enlazaría de nuevo con la política con mayúsculas, por cuanto pretende la superación de las prácticas estrechas que encorsetan la democracia representativa parlamentaria. Existen ya algunas experiencias políticas que avalarían esta alternativa de desarrollo democrático hacia un planteamiento participativo de mayor calidad en la implicación de los ciudadanos en la administración colectiva.
Un ejemplo señero es el que representa la Confederación Helvética, un país altamente descentralizado en el que se toman importantes y numerosas decisiones comunes a los ciudadanos por el sistema de referendos consultivos a todos los niveles, estatal, cantonal y local.


Cartel de la campaña para la aprobación en referendum de un sistema de expulsión directa de emigrantes con problemas. Una iniciativa del derechista Partido del Pueblo Suizo- Unión Democrata Suiza


En Suiza, la democracia participativa, basada en una importante descentralización administrativa y política es una práctica con una tradición muy extendida y fructífera que se basa en un alto nivel de conciencia colectiva de la población. La articulación a múltiples niveles de los debates sobre todo tipo de cuestiones comunes ha llevado a los suizos a extender el debate hacia asuntos muy diversos y con ello, tener la posibilidad de discutir desde las cuestiones más domésticas hasta asuntos delicados como los relacionados con la seguridad nacional. Hace unos años, se produjo un ejemplo sorprendente en relación a la capacidad del país para tomar decisiones colectivas; se planteó un referéndum que tenía por objeto decidir la compra de varios cazabombarderos destinados a la defensa nacional. Un ejemplo sorprendente impensable en otros lugares, que expresaría un alto nivel de madurez democrática.
Actualmente, otro ejemplo significativo a este respecto es el que representa también el estado de California, un territorio en el que existen viejas costumbres relacionadas con la democracia directa. En 1911, el gobernador Hiram Johnson introdujo un método para la aprobación de todo tipo de iniciativas populares mediante referendos directos que allí se conocen como Propositions. Una buena idea participativa en sus comienzos ha ido derivando con el tiempo en un sistema político de gobierno imposible que está a punto de colapsar como ha reflejado un reciente artículo de la revista Economist, titulado El estado ingobernable.
California cuenta con instituciones representativas muy consolidadas que se concretan por ejemplo, en sus dos cámaras legislativas asentadas en la ciudad de Sacramento. Sin embargo, algo que podía funcionar bien a comienzos del siglo XX, cuando ese estado contaba aun con una población pequeña y homogénea se ha transformado cien años después, en un sistema impracticable, en el que la población ha crecido hasta los 35 millones de personas, formando un conglomerado territorial, social y económico complejo, con una amplísima variedad racial, de intereses económicos y, lo que es más importante, una escasísima minoría de votantes efectivos. Esos minoritarios participantes, electores, conscientes de la importancia del control político, se han polarizado por distritos irreconciliables y extremistas. Es el caso de Berkeley, en San Francisco o Santa Mónica, en Los Ángeles que se situarían en posiciones a la izquierda y Orange County o la zona central del estado, representativas de una concepción de la convivencia más a la derecha.

El actor Arnold Schwaerzenegger, actual gobernador del estado de California

La democracia directa ha ido derivando en California hacia una situación ineficiente mediante una progresiva aplicación de Propositions cada vez más crípticas y complejas (el pasado mes de Mayo, se votaron 6), que ha generado toda un ecosistema ampliamente organizado de recolectores de firmas y para la gestión de iniciativas. Un caso extremo de esta aplicación interesada del sistema referendario lo constituyó la famosa Proposition 13 que significó una autentica revolución contra la hacienda pública estatal. Fue aprobada mayoritariamente en 1978 y a partir de entonces quedó muy limitada la posibilidad de aumentar los impuestos sobre los bienes inmuebles. Para variar los impuestos es necesario conseguir una mayoría parlamentaria de dos tercios en las dos cámaras legislativas de Sacramento, una condición que impide en la práctica una activa y eficiente gobernanza en momentos de crisis.
El desarrollo de grupos de presión de todo tipo y de iniciativas legales muy variopintas ha llevado a ese estado americano a una situación de colapso financiero y a un control efectivo y exacerbado de la gestión pública por minorías radicalizadas. Según The Economist las personas corrientes ya no son las que controlan el sistema legal sino los ciudadanos más ricos, desde los magnates de Hollywood a empresarios de Silicon Valley y grupos de presión variopintos como los sindicatos de prisiones, de enseñantes y de salud que son los que promueven la mayor parte de las iniciativas. La manipulación de los medios de comunicación, campañas de correo masivo y llamadas personales producen un estado de confusión mayoritario que impide saber con certeza el contenido real de lo que se vota.
En otras partes del mundo, se observan este tipo de cuestiones con incredulidad -cuando no con envidia- y se citan como un avance necesario en la profundización de la democracia. El problema de la extensión de la participación democrática se puede enmarcar en el acaparamiento del espacio político por toda una pléyade de posiciones oportunistas que aprovechan la apertura de nuevos escenarios decisionales para sacar adelante intereses privados muy determinados. Esta epidemia de la exigencia participativa presenta otra faceta negativa que tiene que ver con el progresivo encadenamiento de los representantes políticos, realmente refrendados por el sistema electoral, a las decisiones y argumentaciones que no suelen tener un real respaldo mayoritario.
La manipulación de los medios de comunicación y el amoldamiento de la opinión pública son otras de las herramientas que se utilizan para la imposición de intereses que no suelen mostrarse con claridad. Es un campo abonado para la extensión de la demagogia y la exacerbación de las pulsiones suicidas de la población.
No obstante, son riesgos que se deben correr y combatir con las armas de la razón para lograr una extensión del poder de las personas frente a la práctica habitual del secuestro de las decisiones que nos afectan a todos por unas pocas elites poderosas.
En España, y especialmente en Canarias, este tipo de procesos se encuentran todavía circunscritos fundamentalmente al del campo de la organización del territorio y del planeamiento. Existe ya una cierta experiencia local sumamente interesante sobre este tipo de procesos que trataré de explicar en una próxima ocasión. --->


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sábado 6 de junio de 2009

NEOLOGISMOS PROFESIONALES

La continua incoporación de nuevas piezas al desarrollo territorial. 25 aniversario del juego del Tetris. Fotomontaje de Erik Johansson, Alt eller inget.com


En las últimas décadas el tratamiento y gestión del suelo y el territorio ha evolucionado a una velocidad vertiginosa. Como consecuencia se han gestado nuevos especialistas, profesiones y técnicos ligados al manejo del espacio y su mejor aprovechamiento.

Muchas de estas nuevas especialidades no han encontrado todavía acomodo en la enseñanza técnica y, mucho menos, tienen estructurado su currículo académico, por ello, como señalan algunos teóricos, deben aprenderse en la llamada universidad de la vida. Una primera aproximación a estos fenómenos debe intentar nombrar y definir en que consiste todo este nuevo cúmulo de actividades.

<---Es debido a esta evolución que les propongo analizar una serie de términos -todos ellos neologismos técnicos- que puedan introducir una futura reestructuración de lexicológica de las profesiones que actúan sobre el territorio. Todo ello sobre la base de la evolución reciente de las prácticas profesionales y las expresiones técnicas habituales.
Esta es mi humilde aportación:
Almande: Personaje político elegido popularmente que suele estar al cargo de territorios con altas potencialidades de desarrollo especulativo. El almande suele estar sometido a innumerables presiones de consruptores y terramangantes que intentan lograr el aumento infinito del valor de sus propiedades y/o actividades económicas. En consecuencia, es presa fácil de manejos turbios y sobornos varios. Movido inicialmente por afanes altruistas, al cabo del tiempo suele actuar totalmente al dictado y bajo el mando de aquellos.

Aparejotecto: Ayudante de los arquineptos que se encarga de ejecutar y completar realmente el trabajo profesional que aquellos suelen dejar inacabado debido a sus constantes ensoñaciones artísticas. El aparejotecto aspira a sustituir al arquinepto puesto que considera que es el que verdaderamente dispone realmente del conocimiento técnico necesario. Profesión característica del entorno español que, en otros países, es realizada por los ingañeros.

Apogado: Especialista en cuestiones jurídicas que conoce todas las posibles triquiñuelas encaminadas a subvertir el marco legal vigente en beneficio de consruptores e innobiliarios. El apogado suele haber ejercido cargos de funcioparia en épocas anteriores de su vida y suele trabajar en colaboración con los arquineptos.

Arquinepcia: Profesión de alto componente artístico, consistente en producir documentos destinados exclusivamente a la obtención de permisos y licencias de construcción para ejecutar edificios que se caracterizan por el máximo aprovechamiento de la capacidad de parcelas y solares. Los beneficiarios habituales de la arquinepcia suelen ser los innobiliarios y, en menor medida, los consruptores.
Ejemplo de trabajo resultado del ejercicio profesional de un arquinepto

Arquinepto: Individuo o profesional que practica la arquinepcia. El arquinepto es un factor esencial para la generación de riqueza, sea esta obtenida de manera ortodoxa o por cualquier otro medio asequible. Por lo general, el arquinepto desconoce las técnicas necesarias para construir, siendo ayudado en esas tareas por los ingañeros y aparejotectos.
Ejercicio imaginativo carácterístico de la aptitud profesional del arquifecto. Sopot, Polonia

Arquifecto: Arquinepto especialista en halagar el intelecto de sus clientes con ensoñaciones, imágenes y narraciones de lugares y construcciones extraordinarias para embarcarlos en aventuras costosísimas de imprevisible resultado. El arquifecto suele ser un profesional con una alta estima de sí mismo y que se considera enormemente incomprendido por la sociedad.

Ingañero: Técnico especializado en engañar a los arquineptos en su intento por conseguir documentos de proyecto en los que sea factible y económica la construcción de edificios. El ingañero sufre con estoicismo la indefinición e ineficacia consustancial a la práctica habitual de los arquineptos.

Enredado de obra: Trabajador técnico encargado por el consruptor para la compleja tarea de ejecutar directamente la obra definida en los royectos. Su objetivo principal es lograr realizar el trabajo con el mínimo esfuerzo personal y económico, así como el máximo ahorro de medios aun a costa de una calidad técnica y del quebranto de las condiciones estéticas y técnicas que, con tanto esmero, han querido lograr los arquineptos e ingañeros.

Consruptor: Personaje con escasa experiencia empresarial que se ocupa de realizar efectivamente los royectos, produciendo materialmente los edificios que son la esencia del negocio innobiliario. Gran parte de los consruptores no suelen tener una cualificación profesional adecuada y dedican una parte importante de su tiempo y sus recursos a convencer a los almandes y funcioparias de las razones para mejorar las condiciones económicas de los royectos que les son los encargados. A veces, los consruptores también superponen a su tarea la que suelen ejercer los innobiliarios.

Consrupción: Conjunto de actos y actividades legales y alegales practicadas por los consruptores.

Flaneamiento: Documento que arbitrariamente asigna valor económico a las distintas piezas del suelo existentes en una localidad, municipio o región. Normalmente, se ejecuta por los urtanistas, bajo el encargo y dirección de los almandes. El flaneamiento suele configurarse a partir de elecciones supuestamente lógicas y racionales que suelen acabar siendo transformadas radicalmente en beneficio de algunos innobiliarios y terramangantes con influencia.

Flanificación: Disciplina técnica que analiza y establece teóricamente los mecanismos e instrumentos con los que se ejecuta el flaneamiento. Normalmente, la flanificación se desenvuelve en un universo ideal que nada tiene que ver con el resultado práctico de sus teorías. La flanificación tuvo su origen en una visión utópica para disponer el crecimiento de las ciudades.

Uniformes empleados en las celebraciones profesionales por arquineptos, ingañeros, funcioparias y aparejotectos. Ilustración cortesía de Ruth Fau

Funcioparia: Individuo cuya tarea y principal esfuerzo consiste en encontrar el mayor número de inconvenientes y de defectos en los documentos de royecto presentados por innobiliarios y consruptores para obtención de permisos de ejecución y así acotar su objetivo básico de enriquecimiento desmedido. El funcioparia desarrolla su tarea en el seno de las administraciones públicas y suele despreciar a los arquineptos, ya que cree conocer infinitamente mejor que ellos la flanificación y las técnicas para la elaboración de los royectos.

Innobiliaria: Ente empresarial o actividad orientada a la consecución de actividades especulativas en la transformación del espacio disponible en parcelas y solares edificables. En general, las innobiliarias se dedican a la mutación y tráfico de bienes rústicos de escaso valor en productos con un rendimiento económico extremo sin apenas aporte de esfuerzo material.

Profeisional del sector innobiliario caracterizado con su uniforme habitual de trabajo. Ilustración: Eneko

Martirmonio: Contrato personal de convivencia que algunos profesionales, arquineptos, ingañeros, funcioparias, almandes, etc., establecen por largos períodos de su vida, cuyo pacto principal consiste en compartir escaso tiempo y responsabilidades con otra persona. Normalmente, los graves perjuicios generados por este acuerdo los sufren las parejas de estos profesionales, que no pueden contar con ellos para otro tipo de actividades que no sean las de ocio y representación pública.

Royecto: Documento elaborado normalmente por los arquineptos e ingañeros con el apoyo y ayuda de los aparejotectos y que permite la obtención de permisos de edificación. Por lo general, el royecto refleja una escasa preocupación social o estética e innumerables defectos técnicos que suelen elevar considerablemente el costo de los productos finales, aunque cumplan a la perfección la flanificación que se aplica en el lugar. El royecto consta de innumerables elementos inutiles, exigidos reglamentariamente, que en nada contribuyen a su definición técnica.

Starquinepto: Especie extrema de arquifecto que se mueve en el panorama internacional de la arquinepcia y es sumamente apreciado por almandes e innobiliarios como elemento generador de marketing y presencia mediática. Habitualmente y de una manera mágica, suele eliminar las insuperables trabas de todo tipo existentes para la consecución de objetivos económicos difíciles. Curiosamente, los funcioparias suelen estimar enormemente a los starquineptos, llegando en algunos casos extremos a su adoración.

Ilustración de Steve Buenes. Fuente: Blog, Mi Moleskine arquitectónico


Terramangante: Propietario de porciones de suelo que considera que allí se puede realizar cualquier tipo de aprovechamiento ya que su tenencia y propiedad es un derecho divino con caracteres sagrados. Generalmente, el terramangante odia de una manera visceral a los urtanistas que les imponen, a través de la flanificación, limitaciones injustas y arbitrarias a sus expectativas de enriquecimiento infinito.

Urtanista: Especialista dedicado a la producción de los documentos ligados a la flanificación. Suele estar sutilmente implicado en la obtención de rentas colaterales a la realización de su actividad y es objeto constante de presiones múltiples, directas e indirectas, de innobiliarios, terramangantes y consruptores.

Urtanismo: Disciplina ligada a la práctica de la flanificación y ejercida por los urtanistas. El urtanismo incluye una especialización en el riesgo y es, en tiempos recientes, estudiado con ahínco por fiscales y jueces, dentro de otro mundo profesional compenetrado con el del manejo del suelo, el de la justicia.--->


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sábado 30 de mayo de 2009

UN NUEVO ANIVERSARIO

Pareja de tajinastes blancos, especie endémica de las islas Canarias, que han florecido este año en mi jardín
En estos días se cumplen dos años desde que empecé a publicar mis textos en esta plataforma de multitudes que es Internet. De repente ha pasado otro año y es que el tiempo para la gente de mi edad se encoge enormemente y se hace cada vez más escaso.

Durante este último año, he procurado presentarles a ustedes una reflexión personal cada semana sobre las cosas que me entretienen y me preocupan. Fundamentalmente, urbanismo, arquitectura, diseño paisajístico, etc. En la práctica forman parte de las ocupaciones a las que he dedicado bastantes años de mi vida. También he comentado noticias de actualidad, e incluso he hecho algunas piezas jocosas. Todo ello siempre teñido por el acento de esta actividad profesional caleidoscópica que realizo.

<---Con el paso de las semanas y los meses me he ido decantando cada vez más hacia la arquitectura y la ordenación de las ciudades, todo ello visto desde una perspectiva insular. Ello ha quedado ya reflejado en el volumen de artículos publicados donde los que se refieren a estos temas son ya una mayoría destacable.
Me preocupa la creciente espectacularización de la arquitectura y el empleo indiscriminado de técnicas de mercadotecnia para imponer visiones reaccionarias y personajes deleznables que no contribuyen a una mejor aplicación social de esta disciplina. La colonización por las grandes firmas mundiales y sus estrategias de marca ha ido imponiendo unas obras cada vez más absurdas y teñidas por el despilfarro como canon de la arquitectura en los países avanzados.
La pulsión social y artística de la arquitectura, su carácter como una de las bellas artes, ha sido tergiversada en aras de una creciente estetización de la realidad, una deriva emparentada con la publicidad y la propaganda política. El problema que supone la implacable transformación espectacular de la arquitectura se ha incorporado a mis reflexiones en algunos textos. Ese fue el caso de aquel artículo titulado La arquitectura ¿una especialidad del marketing?, que hizo enfadar a alguno o aquel otro sobre Los arquitectos como marcas de consumo, que tuvo una gran audiencia en su momento.
He querido presentar críticamente algunas obras de arquitectura, realizadas en mi ciudad o que he visto en algún lugar. Y en ello me he guiado siempre por una máxima que creo fundamental que consiste en conocer personalmente esos edificios o lugares que definen y enmarcan la arquitectura. Para realizar una valoración arquitectónica me parece básico vivir el lugar, recorrer los espacios y sentir como se usan.
Es lo que hice en el caso de dos trabajos terminados en Tenerife del equipo suizo Herzog y deMeuron, la reforma de plaza de España y el centro cultural Tenerife Espacio de las Artes que han contribuido (con sus aciertos y sus fallos) a mejorar enormemente la calidad del equipamiento colectivo de mi ciudad.
Así mismo, me parece apasionante conocer cuales son las actuaciones más innovadoras en esa tarea hercúlea que consiste en la orientación de la transformación de las ciudades, el urbanismo y la planificación territorial. Ahí ha sido un gran aporte para mí, el seguimiento de lo que se hace en sitios como Estados Unidos, Holanda o, incluso, lo que ocurre en algunas ciudades españolas como Zaragoza, Barcelona o Madrid, unos referentes claros para todos los que vivimos en este pais.
Desde mi ignorancia y atrevimiento, he ido glosando también algunas publicaciones sobre economía e, incluso, sobre política. Es el caso de mis comentarios sobre libros que he leído y en cuyo espejo me veo como alguien al que han convencido de la necesidad de recuperar posiciones un poco más autárquicas y éticas. Entre ellos, destacaría La globalización de la pobreza de Eric Reinert, El desgobierno de lo público de Alejandro Nieto y El crack de 2010 de Santiago Niño.
De acuerdo a los que se expresa en esos textos, vivimos en un contexto de injusticias globales, de las que somos partícipes y responsables también; junto a una creciente corrupción y rapiña de los bienes colectivos, ejercida por minorías a las que es cada vez más difícil identificar y desenmascarar. A ello se añade un problema prácticamente irresoluble que consiste en el descontrol colectivo de un sistema económico cada vez más complejo y opaco. Creo entender que en un espacio finito como el que representa ya el planeta, el consumo indiscriminado de recursos nos conduce hacia una catástrofe o, más probablemente, a una nueva extinción como aquella de la que nos hablan los especialistas en las eras arcaicas.
Últimamente, he incorporado algunas notas autobiográficas en las que he rememorado pasajes de mi vida relacionados con mi formación. La escritura de estos episodios ha sido un ejercicio muy gratificante; aunque a veces, la memoria hace que todo se tiña con un halo entre melancólico y mitificado. Al fin y al cabo, escribir es relatar: construir una suerte de ficción personal sobre los famosos hechos objetivos. A este respecto, he hecho dos incursiones sobre mis recuerdos que han tenido una acogida dispar: una sobre las primeras lecturas que tuve relacionadas con la arquitectura y otra sobre un viaje al centro de Europa que realicé para ver varios edificios de Le Corbusier. Curiosamente, la primera despertó un alto interés, mientras la segunda, ha pasado sin dejar casi rastro estadístico.
Todo esto realmente es un esfuerzo egoísta porque disfruto enormemente con ello. En cierta manera, me alegra haber tenido este arranque de disciplina que me obliga a escribir una vez a la semana, ya que me ha permitido a lo largo de este lapso ir desgranado y organizando ideas y argumentos sobre las que he ido reflexionado durante un tiempo ya largo.
Lo realmente valioso para mí, es que el número de lectores de este semanario de arquitectura continúa incrementándose paulatinamente. Así, según esa maravilla de las estadísticas gratuitas que se ofrecen en la red (gracias, statcounter.com), en 2007 accedieron a esta página alrededor de 3.000 personas, en 2008 aumentaron a 30.000 y en lo que va de 2009, 24.000. Una audiencia sorprendente, que ha accedido ya a más de 85.000 páginas. Como último dato, el número de entradas a este sitio de la red ha alcanzado las 10.000, en este último mes de mayo, en una progresión ascendente que empezó con 300 en el verano de 2007 y sigue creciendo con regularidad. .
En un principio, el grupo de lectores que accedían a este espacio estaba probablemente muy relacionado personalmente conmigo. Con el paso de los meses, han ido llegando un mayor número de personas y percibo que el grueso de los que me leen ya no solo no son de las islas Canarias, sino que ni siquiera son españoles. Una gran parte de los que se conectan aquí son latinoamericanos, de Argentina, Colombia, Mexico, Chile, Perú, etc.
Es significativo que los hispanos de Estados Unidos apenas entran en esta página, constituyendo un universo poblacional relativamente importante. Me supongo que aquel que vive en América del Norte considera como un hecho cultural incontrovertible que las referencias informativas e intelectuales provienen solo y necesariamente de lo escrito y publicado en inglés.
Poco a poco he intentado ir mejorando la presentación y prestaciones de este espacio. Y es una cuestión curiosa el servicio que suponen esos artilugios que se ofrecen gratuitamente para ello en la red, los denominados widgets. La inserción de un ingenio de estos, orientado a generar una valoración del interés de lo publicado mediante la puntuación de cada artículo con estrellas, constituye una anécdota al respecto. Lo instalé con el objetivo de conocer cuales eran los temas que interesaban, pero sorprendentemente al cabo del tiempo fue colonizándose progresivamente por una publicidad intrusiva que yo no quería. Finalmente, tuve que desinstalarlo.
Porque una cosa que me parece fundamental de Internet es que el contenido que una gran mayoría aporta a través de esta red global se oferta gratuitamente, por amor al conocimiento y a la divulgación de las ideas. Y para los que lo hacemos, nos parece detestable que alguien pretenda rentabilizar el esfuerzo realizado por la multitud, un material al que los profesionales y expertos tildan de ignaro. Pero desgraciadamente, la mutación en curso es de tal calibre que mejor sería que intentáramos entender lo que ocurre y participar. Es muy probable que a partir de ahora conceptos como trabajo y remuneración tengan que reenfocarse de una manera distinta a la que estábamos acostumbrados.
Es algo que ha expresado de una manera clarividente Clay Shirky en un libro fantástico, Here comes everybody en el que se reflexiona extensamente de qué va toda esta transformación en curso. Sí, porque aquí venimos todos, nosotros aficionados a muchísimas cosas; que hacemos las cosas porque nos apetece. Como en Wikipedia, esa magnífica enciclopedia gratuita que ya ha desbancado categóricamente a la Encyclopedia Britannica y tantos otros servicios gratuitos extraordinarios.
Y según Shirky, la razón para todo esto es que a la gente le gusta consumir información, desde luego, pero también producirla (“mira lo que he hecho”) y le gusta compartirlo (“mira lo que he encontrado”) Y lo que ocurre en este momento es que ahora disponemos de medios que permiten ambas cosas, hacer y compartir, al igual que consumir. Así que aquellas capacidades que habían permanecido secuestradas están reapareciendo y son ofrecidas mayoritariamente de una manera gratuita. Quizás sea un poco iluso, pero eso es lo que mueve a mucha gente en estos momentos. Frente a un mercantilismo parasitario de los derechos exclusivos de copia, esta apertura global de la información y los contenidos está significando que aquellos que están perdiendo su monopolio remunerativo, estén asustados. Debido, entre otros, a Creative commons, otra maravilla que permite compartir creaciones sin que ello signifique necesariamente pagar derechos de autor al que las disfruta.

Muchas gracias por seguir accediendo aquí y compartiendo conmigo estos temas e intereses que tanto me alegran la vida. Intentaré seguir aportándoles otra temporada más descubrimientos y reflexiones sobre ellos. --->
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domingo 24 de mayo de 2009

UN PERIPLO POR EL CENTRO DE EUROPA

Uno de los vitrales del muro curvo de la Capilla de Ronchamp de Le Corbusier. Foto: Scarletgreen, Flickr

Hace ya 35 años hice un viaje a varios países europeos, aprovechando ese billete llamado Inter Rail que permite viajar sin restricciones durante un mes, utilizando las distintas redes de ferrocarriles nacionales. Surgió del deseo irrefrenable de conocer en vivo algunas obras relevantes de la arquitectura contemporánea. Este es la narración de lo que me aconteció en aquellos días.

Dice Claudio Magris en su libro El infinito viajar de 2005, una magnífica recopilación de relatos de lugares y visitas, que cada cual atraviesa un lugar con un ritmo particular. Unos van deprisa, otros remolonean. El paisaje es estratificación de tierra y de historia. No es solo naturaleza y arquitectura, golfos, bosques y casas, senderos de hierba y de piedra; es también y sobre todo sociedad, personas, gestos, costumbres, prejuicios, pasiones, alimento, fez.

<---Solo con la muerte cesa el status viagiatoris del hombre, su condición natural de viajero en constante búsqueda de las razones profundas de la existencia, recuerda también el gran teólogo católico, Karl Rahner. El viaje es un experiencia personal que nos retrotrae a aquellas épocas remotas en las que la humanidad recorría incansablemente las sabanas en la persecución de sustento. Algo parecido a uno de esos cuentos personales de Magris, en las que se exponen impresiones personales ligadas a la cultura, es lo que pretendo transmitirles en este mi viaje por la Mitteleuropa a la que siempre se refiere el escritor de Trieste, o más precisamente, en mi caso, a le centre de l’Europe. En ese viaje de 1972, que realice en escasos tres días entre Suiza, Francia y Alemania, puedo decir que empecé a apreciar el valor de la arquitectura.
A veces algunos lugares te hablan con intensidad y claridad exponiéndote algo que te resulta inesperado. Puede ser el resultado de la poesía, aquél lenguaje que nos une a los hombres que nos han precedido. Mi historia comienza en verano en la pequeña ciudad de Lausanne, frente al lago de Leman en la Suiza francófona, a la que habíamos acudido a disfrutar de la hospitalidad de la hermana de uno de mis compañeros de viaje. Ella hizo de cicerone para nosotros y nos enseñó algo de las pintorescas costumbres locales en una época en que, en España, estábamos en unas condiciones económicas y culturales sensiblemente diferentes. Recuerdo que visitamos Ginebra la ciudad de Calvino, cuyo escueto busto conmemorativo visitamos en una recoleta plaza.
Este fue un periplo que hice también en la soledad de mis pensamientos, cuando decidí abandonar a mis amigos por unos días y visitar algunas obras de Le Corbusier en ese territorio ambiguo de frontera situado al Este de Francia. En Ginebra pude acercarme también a una de las primeras obras de Le Corbusier, la Maison Clarté. Un edificio residencial de una claridad espacial intachable, que aun hoy en día conserva su carácter. Un volumen simple en el que predomina la preocupación por mejorar el entorno doméstico, basándose en herramientas simples y de sentido común, como la limpieza volumétrica de las estancias, el control de la luz y una adecuada relación con el paisaje urbano circundante. La Maison Clarté es una obra que ha aguantado con dignidad el dictamen del tiempo y en la que los toldos rojizos son unos elementos que le conceden una apariencia característica. En su zócalo curvo de piezas de pavés se insertan tiendas que ofrecen una escala amable de contacto con la calle. También aparece uno de aquellos característicos pórticos de hormigón que definen el acceso a muchos edificios de Le Corbusier. En aquel momento, la organización en dos plantas de las viviendas le pareció genial a un inexperto estudiante de arquitectura acostumbrado a las casas convencionales de su tierra.
Cargado con mi mochila y saco de dormir abandoné la seguridad de la estancia que me acogía para adentrarme en un territorio del que desconocía casi todo: el idioma, las costumbres, los lugares. Por no conocer ni sabía donde se encontraban aquellos edificios de los que había visto unas fotos impactantes en color de un pequeño libro de un italiano (siempre los italianos me precedían), Vittorio Franchetti Pardo, dedicado a la divulgación popular de la obra del arquitecto. Era una simple guía, titulada Le Corbusier de la serie Los diamantes del arte y publicado en 1967 por la editorial Toray-Sadea.
El espacio ceremonial de la capilla del Convento de la Tourette. Foto: Doctor Casino, Flickr
<---Lo que si sabía a mis diecinueve años es que el convento de La Tourette se había construido en las cercanías de la ciudad de Lyon, por encargo de unos monjes dominicos, escasos años atrás. Y Lyon estaba a 150 kms de Ginebra y Lausana, donde me encontraba.
Así que me planté en la oficina de información de la estación Perrache de Lyon con mi escueto equipaje, después de un pequeño viaje en tren desde las orillas del lago de Leman. Allí traté de indagar cuales eran las localizaciones de aquellas obras de Le Corbusier que más me sonaban, el convento de La Tourette y la capilla de Ronchamp. Mi interlocutora no imaginaba de qué le hablaba aunque intenté explicárselo en inglés y castellano. Después de múltiples conversaciones con otros compañeros y consultas a guías, supimos finalmente que el desconocido monasterio se encontraba en un pequeño pueblecito a las afueras de la ciudad llamado Eveux sur l’Arbresle, al que se podía acceder en tren en dirección a Roanne. También me informaron amablemente sobre el camino para llegar a Rochamp, situado más al norte, casi en Alemania. Así que después del almuerzo me dispuse a coger mi transporte, llegando al destino cercano hacia el atardecer.
Eveux es un pequeño caserío en la campiña del país de l’Arbresle, junto a un afluente del río Ródano. En mi ignorancia juvenil ni me había planteado donde se podía dormir en un sitio así. Preguntando a personas del lugar me sugirieron un camping que, casualmente, se encontraba en las proximidades de mi objetivo.
Llegado a las instalaciones que me recomendaron, solicité un lugar para dormir y cual no sería mi sorpresa cuando me encontré frente a una pequeña parcela de terreno de 5 por 6 metros con un pequeño enchufe por todo equipamiento. Allí dejé mi mochila al atardecer, embargado por un sentimiento de perplejidad. Unas horas más tarde, tras el oscurecimiento nocturno, extendí mi saco sobre el suelo y me dispuse a pasar la noche de aquella extraña manera, rodeado de roulottes y casetas.

La silueta del Convento de la Tourette, visto desde el camino de acceso. Foto: Minke Wagenaar, Flickr

La luz del amanecer se presentó pronto sobre unas montañas próximas y después de asearme en el baño común, recogí mis cosas y me dispuse a recorrer el corto trayecto hasta el vecino monasterio de la Tourette. Me adentré en un pequeño bosquecillo por un camino rural de tierra, a través del cual vislumbré enseguida la característica silueta del edificio, coronada por su campanario de hormigón.
Me encontré la conserjería a la entrada, un lugar compuesto por unos módulos de formas orgánicas situado al cruzar, otra vez, uno de esos umbrales de hormigón, tan parecido a tantos otros portales que señalan la entrada a los edificios de Le Corbusier, como aquel que precede a la Cité de Refuge de París y, por supuesto, el que existía en la Maison Clarté. El espacio de la entrada incluía también un pequeño banco, preparado estratégicamente para recibir al cansado caminante.

Banco en el acceso al convento. Foto: Minke Wagennar, Flickr

En ese momento, los monjes desayunaban en el refectorio pero, muy amablemente, me dejaron circular por su interior sin problemas. Al recorrer los pasillos del claustro en U, entré en la famosa capilla cúbica sobre basamento en cruz y cubierta piramidal. Una de las cosas que más me gustaron fue aquella relación tan magnífica de los espacios interiores con las vistas del paisaje a través de aquellas ventanas de hormigón ritmadas musicalmente. Casi se podría decir que La arquitectura es la solidificación de la música, de acuerdo al gran Víctor Hugo. De alguna manera se palpaban las ideas musicales de Iannis Xenakis, un ingeniero y músico que trabajó con Le Corbusier, considerado uno de los creadores del movimiento estocástico sobre el que, años después, descubriría su participación en la formalización del Modulor.
Ver la austeridad de las celdas me reconfortó, en el pensamiento sobre lo poco que se necesita para llevar una vida de plenitud espiritual y personal. La iglesia me pareció también un espacio ceremonial muy adecuado al carácter monacal de sus usuarios. Un prisma monumental de hormigón; un espacio de una austeridad espartana en la que se recurría apenas a la introducción de elementos figurativos, junto a un lacónico mobiliario reducido a los bancos y el altar.
Sin embargo, el espacio que me causó mayor impacto fue la capilla semienterrada junto a la iglesia en la que los monjes celebraban cada mañana su primera misa bajo los lucernarios de colores puros, rojos, amarillos y azules. El edificio de reciente factura entonces -en aquel momento tenía escasamente una docena de años- producía un impacto extraordinario y se insertaba con una gran sabiduría en el lugar. Su lenguaje era de una gran sobriedad, expresando así poéticamente y de una manera magistral la visión del mundo que tenía la congregación que habían sido los clientes del arquitecto
Años después me enteraría que el propio convento disponía de una hospedería para los peregrinos y visitantes. Hoy, el lugar se encuentra prácticamente abandonado y en una situación complicada que demanda una intervención publica para lograr la recuperación de este interesante monumento de la arquitectura francesa.
De vuelta a Lyon me encaminé hacia mi siguiente lugar de peregrinación, Ronchamp, para lo que seguí la ruta que me habían recomendado hacia el Norte, atravesando aquellas tierras del Franco Condado, vecinas al macizo del Jura.
A Ronchamp, llegué nuevamente al caer la tarde y esta vez logré alquilar una pequeña habitación en una coqueta pensión con restaurante. Bajé a cenar y, en mi incapacidad para comunicarme, pedí el menú del día. Recibí a cambio un regalo digno de dioses, una de las mejores sopas de verduras que recuerdo. Un plato que inició una opípara comida típica de esa región al Este de Francia; regada con su correspondiente vino de la tierra, naturalmente. Después de dos días a base de bocadillos, esa comida me supo a algo tan maravilloso que aun recuerdo con deleite después de tantos años. Desde entonces tengo en gran consideración a la gastronomía francesa.
Ya descansado al día siguiente, a media mañana me encaminé hacia la famosísima capilla. Subiendo por una cuesta iba acompañado por otros peregrinos de la arquitectura, gentes venidas de lugares cercanos y lejanos. Para mí, la Chapelle de Notre Dame du Haut era un edificio de Le Corbusier que se presentaba enigmático en las fotografías y que entendí de alguna manera en el lugar.
Frente al racionalismo cubista del grueso de la obra de aquel arquitecto, allí, en Ronchamp, había desplegado toda una sinfonía de muros curvos punteados por curiosas ventanas en nicho; un único espacio rematado por una enorme cubierta que se asemejaba a una gran cáscara de molusco. El contrapunto de las torres y el campanario parecía rematar aquella composición fantástica.
Pasada la Maison des Pelerins, en lo alto de la colina, existe una pequeña explanada sobre la que se sitúa el edificio, rodeado de una pequeña masa boscosa; mientras en el otro extremo de la superficie, en los bocetos previos, se dispuso una gran plataforma en voladizo que, en el proyecto definitivo, se sustituyó por un graderío en pirámide para poder contemplar descansadamente las formas barrocas de la capilla proyectadas al exterior. La disposición de los lienzos de muro funciona como una especie de embudo que atrae, tanto a los visitantes como a la propia energía visual del paisaje circundante, estableciendo una relación invisible con las ondulaciones de la campiña lejana.

El muro perforado de la Chapelle de Ronchamp visto desde el interior. Foto: Claude05, Flickr

Es curioso que Le Corbusier, siendo no creyente, pusiera un empeño extraordinario en esta obra religiosa. No obstante, y como señala William Curtis en Ideas y formas, el arquitecto solía ver la naturaleza y el orden arquitectónico como manifestaciones de una presencia espiritual vagamente definida.
La capilla de Ronchamp ha sido ampliamente estudiada y descrita por numerosos autores contemporáneos y a ellos me remito, para su interpretación profunda. No obstante, un aspecto que me resultó muy curioso fue que, en cualquier rincón de la capilla, se encuentran referencias tanto a los mitos primigenios como a aquellos específicamente relacionados con la liturgia católica. Cada elemento arquitectónico tenía su razón profunda, remitiendo a un enigma que se alcanza con dificultad. Mi interpretación sobre esta peculiaridad de esa obra estriba en las propias dudas de Le Corbusier sobre la trascendencia y lo sagrado. La arquitectura y el arte como expresión de una dificultad para entender la fe; como un proceso que conduce a un pensamiento irracional.

Púlpito en el espacio ceremonial exterior de Ronchamp. Foto: Claude05, Flickr

A media mañana decidí regresar a Suiza y para ello inicié el camino de retorno otra vez en el sempiterno ferrocarril. Disponer de uno de aquellos billetes mensuales de Inter-Rail tenía sus hipotecas. Después de pasar la tarde en Strassbourg, subí a otro tren que me llevó de vuelta a Lausanne a través de imágenes fugaces, Mulhouse, Basilea, Berna, a ritmo de insomnio y duermevela en esas condiciones incomodas que supone viajar a veces sentado y otras veces de pié en un pasillo.
Y así terminó mi aventura por el centro de Europa, entre Francia, Alemania y Suiza, un territorio tan civilizado, que destila cultura a cada paso y en el que se corren pocos riesgos. --->


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domingo 17 de mayo de 2009

OBAMA Y LAS CIUDADES

Propuesta para la reordenación del frente del río Delaware al sur de Filadelfia. Central Delaware Master Plan. WRT, 2008

Durante los últimos cincuenta años, las ciudades en los Estados Unidos han sido impulsadas principalmente por la iniciativa privada, con el contrapeso relativo de algunas agencias públicas y una legislación dispersa. Con la llegada del nuevo presidente Barack Obama parece que esta orientación va a cambiar.

A partir de que
Lyndon B. Johnson definiera durante los años 60 el esquema para la Gran Sociedad, en ese país se establecieron las últimas iniciativas de corte social para atender a la ciudadanía. Es el caso de Medicare o Medicaid, programas que aun funcionan con grandes dificultades, en lo que se refiere a la asistencia sanitaria. Una parte de ese concepto incluía también estrategias para la reforma urbana (Urban Renewal) que afectaron a las principales ciudades estadounidenses; una política urbana genérica del gobierno federal americano que se concentró en tratar de mejorar la calidad de vida de las zonas centrales pobres en las grandes concentraciones habitadas.

<---En el conjunto de los estados miembros de la Unión, la reorientación experimentada desde entonces, relacionada con el tratamiento del urbanismo, paulatinamente ha ido dejando en manos de los operadores inmobiliarios la gestión del desarrollo urbano y la ordenación del crecimiento. El caso americano no es uniforme; varía de unos estados a otros y así, mientras en Oregon se promueve una cultura participativa para controlar el crecimiento, en Texas y California el imperio de los promotores se explaya por sus extensas costas bajo la hegemonía privada en la toma de decisiones urbanísticas. Un caso extremo de esta visión privatizadora de los bienes colectivos lo representa la ciudad de Houston, cuya expansión territorial se ha definido desde siempre a partir de los intereses privados y es actualmente, una ciudad sin planificación urbanística, tal y como entendemos este concepto en el entorno europeo. Elementos fundamentales para el desarrollo del mercado inmobiliario, como parcelación, volumetría, aprovechamientos, etc., es decir la zonificación en terminología americana, se concreta a través de la aplicación directa del derecho común, introduciendo cláusulas consensuadas en las escrituras de compraventa de terrenos; algo que ha descrito brillantemente Inés Sánchez de Madariaga, en su interesante libro La práctica urbanística en los Estados Unidos de 1998.
La extensión de las ciudades y su forma urbana concreta se establece en muchos casos a expensas de la voluntad de los operadores urbanísticos individuales y bajo el imperio de las actuaciones aleatorias. En muchos casos, no se cuenta con el recurso a instrumentos que dirijan globalmente los procesos. La ideología extrema de lo privado llega a planteamientos inverosímiles en otros países desarrollados. Una muestra de esto puede ejemplificarse en la consideración de la implantación de una
línea de metro ligero como un despilfarro intolerable, de acuerdo a lo expresado por Randal O’Toole del conservador Cato Institute en su blog The Antiplanner.
La nueva administración de Barack Obama se ha propuesto producir un cambio en esta orientación paliativa y descontrolada que existe en el país norteamericano desde los tiempos de Kennedy y Johnson Sus primeros pasos proponen ya establecer nuevos mecanismos para ayudar a la intervención activa en la mejora urbana de las principales áreas metropolitanas. De acuerdo a un artículo aparecido en
governing.com, la política federal se va a reorientar con el objetivo de estimular la conversión de las principales ciudades y regiones urbanizadas del país en instrumentos más potentes de desarrollo económico. Según al nuevo presidente estadounidense: Necesitamos dejar de ver a nuestras ciudades como el problema y empezar a verlas como la solución. Porque unas ciudades fuertes son las piezas que construyen regiones potentes y regiones potentes son esenciales para el progreso de América.
En las últimas décadas, los estadounidenses han considerado como un tópico incotrovertible a las ciudades centrales como reductos donde se arremolina la pobreza constituyendo el caldo de cultivo de la criminalidad. Según Valerie Jarret, la nueva asesora presidencial en temas de urbanismo, esa imagen debería cambiar atendiendo a que las ciudades y las regiones pueden ser y son motores básicos para estimular la economía de los países.
Según los
nuevos planteamientos de la administración Obama, el refuerzo de las ciudades como activos económicos sustanciales debe conectarse a la cooperación entre entes locales y regionales. Pero la capacidad de intervención de la administración presidencial en la ordenación urbanística es escasa ante la autonomía legislativa de los distintos estados y la miríada de organismos autónomos. La legislación americana para la administración del suelo no constituye, por tanto, un sistema unificado como consecuencia de la estructura federal de gobierno.
Ello ha llevado a situaciones ya históricas y que resultan curiosas observadas desde la perspectiva de otros países. Es el caso de la experiencia que ha supuesto el Plan Estatal de Nueva Jersey, un documento heredero de los trabajos desarrollados por la
Regional Planning Association (RPA) de Nueva York.
Según relata Inés Sánchez en su libro, esta institución privada de carácter filantrópico - que en la actualidad tiene más de 1500 miembros- se funda en la década de 1920, bajo los auspicios de declarados utopistas como
Lewis Munford, con el objetivo de mejorar la calidad de la vida de los ciudadanos en el área metropolitana de 13.000 millas cuadradas, en torno a esa ciudad. La RPA ha preparado tres Planes Regionales a lo largo de su historia, siendo el más reciente, A region at risk, que data de1996. El primero de ellos, presentado en el año 1929, propuso facilitar el crecimiento extensivo y la transformación radical del área metropolitana neoyorkina. Sobre la base de un riguroso análisis del ámbito territorial en el que se enclava la metrópolis americana, el Regional Plan of New York trataba de potenciar de la movilidad sin perder calidad urbana. El documento aportado incluía un catálogo con 450 actuaciones concretas relativas a vías urbanas de alta capacidad, parques y vivienda pública. Es de destacar que este planteamiento planificador de carácter esencialmente privado, fue el soporte ideológico en el que se apoyó Robert Moses para llevar a cabo su visión reformadora de la metrópolis norteamericana; un esfuerzo hercúleo de gestión que transformó la ciudad y su entorno, de una manera substancial a lo largo de las siguientes décadas.
Imágenes explicativas de los posibles escenarios en distintas situaciones urbanas. Plan Estatal de Nueva Jersey, 2004
El más contemporáneo Plan Estatal de Nueva Jersey de 2004 se ha planteado sobre la base de una ley estatal de 1985; texto que sirvió para crear el organismo encargado de este tipo de iniciativas, la State Plan Commission. El Plan de Nueva Jersey se ha diseñado meramente como una guía explicativa de las posibles alternativas que puede experimentar el desarrollo de ese estado americano. Mediante el planteamiento de escenarios alternativos permite una evaluación de tendencias sobre aquellas posibles disyuntivas y facilitar con ello el debate y el proceso decisional. Las propuestas del plan pueden contribuir así, a una posible mejora en la ordenación del crecimiento y a un uso más eficiente del territorio. Uno de sus argumentos más reiterados es la necesidad de atajar la ocupación extensiva, el famoso sprawl que obsesiona a los americanos, y facilitar la concentración de la urbanización en aquellos espacios ya comprometidos. La densificación de los lugares centrales de los ámbitos urbanizados se presenta en el plan como un objetivo fundamental para el reforzamiento de la competitividad regional, mejorando con ello el aprovechamiento espacial de una región altamente urbanizada, que ya vislumbra los límites del máximo desarrollo de su territorio.
Este novedoso documento de planeamiento ha tenido la virtud de ofrecer un marco participativo para la contraposición de las opiniones entre los distintos agentes que intervienen sobre el suelo, sin por ello, actuar como elemento de decisión en si mismo.
Durante el siglo XX, una característica de la planificación territorial en Estados Unidos ha sido la creciente influencia de las técnicas paisajística en el diseño y planificación del suelo. Ello se ha ido concretando en la aplicación de sus recursos a ámbitos territoriales cada más amplios. Es el caso de lo ocurrido con la expansión del pensamiento generado alrededor del
Landscape Architecture Department de la GSD de Harvard a partir de la segunda mitad del siglo XX. Personajes seminales como Hideo Sasaki o el escocés Ian McHarg (autor del recientemente traducido, Proyectar con la naturaleza de 1969) han tenido una influencia decisiva en la concepción actual de la planificación del territorio en los Estados Unidos, resultando en la fundación de oficinas y agencias de servicios especializados actualmente muy extensas.
Los conceptos analíticos de
Ian McHarg para la preservación regional de los espacios naturales y la consideración de determinados elementos físicos como vectores básicos de la planificación territorial fue algo novedoso en los inicios de la década de los 70. Hoy en día, aquellas propuestas analíticas, que son ya algo común en los sistemas de información geográfica, en los documentos de ordenación urbanística y territorial, así como instrumentos como la imposición de las evaluaciones ambientales, surgen en parte de aquellas ideas avanzadas por este arquitecto paisajista.
En los años 80 aparece también en América una visión conservadora sobre el desarrollo urbano, el
New Urbanism. Impulsado por gentes como Peter Calthorpe o Andrés Duany, el Nuevo Urbanismo introdujo técnicas participativas en el diseño de las nuevas piezas de ciudad y revivals de una concepción rancia en la formalización de la urbanización y la arquitectura. Visto desde la distancia se podría considerar una reivindicación de los modelos históricos, una extensión natural de lo que supuso el postmodernismo en arquitectura.

Propuesta de remodelación del centro de Omaha como Civic Place District. Imagen explicativa incluida en el Urban Design Master Plan de WRT, Omaha by design, 2005

La influencia teórica de Mc Harg, se ha mantenido a través de empresas como Wallace, Roberts y Todd, donde confluyen sus planteamientos con los del New Urbanism. Esta oficina es responsable de planes novedosos como el Urban Design Master Plan de la ciudad de Omaha o el recientemente premiado Action Plan for Central Delaware de 2008.



Sección de la propuesta de ordenación del waterfront del Central Delaware como Transit Oriented Development. Wallace, Robert & Todd


Otro pensador que esta teniendo una influencia decisiva en la planificación regional americana es Peter Calthorpe, divulgador del concepto del desarrollo orientado al transporte público (Transit Oriented Development, TOD). Calthorpe, autor del influyente libro, The Next American Metropolis, de 1993) es impulsor de una reorientación hacia el uso masivo de tranvías y metros ligeroscomo contraposición al vehículo privado, así como de la reurbanización gradual de los centros urbanos para incentivar una mayor eficiencia y aprovechamiento edificatorio. Su propuesta de centros urbanos densos servidos por sistemas viarios mixtos en los que se insertan redes fijas de tranvías, ha tenido una difusión extraordinaria en los últimos años, como ejemplifica el plan para Delaware, nombrado anteriormente, y también ha tenido aplicaciones interesantes como la propuesta para la ciudad de Portland, en el estado de Oregon, Metrovision 2040.

Metrovision 2040. Planificación del área metropolitana de Portland, sobre la base de la ordenación del transporte público. Calthorpe Ass.

Estas son algunas bases e ideas sobre las que la administración Obama va a retomar la recuperación de las ciudades como motivo para impulsar el desarrollo económico de las regiones. Esperemos a los próximos tiempos para ver en que medidas económicas y acciones urbanísticas se concreta esa posible política territorial en los Estados Unidos. --->


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domingo 10 de mayo de 2009

Obras de Le Corbusier en Francia y Suiza


Ver Le Corbusier. 15 obras en Francia y Suiza en un mapa más grande

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Esta maravilla de Google permite ver en detalle los emplazamientos de las obras mediante la imagen de satélite, marcando en Sat. arriba a la derecha y haciendo zoom progresivo aplicando el + a la izquierda
Para obtener una información más detallada acceder aquí.
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LE CORBUSIER EN FRANCIA Y SUIZA

Perspectiva de la Chapelle de Ronchamp frente al paisaje. Dibujo preparatorio del arquitecto. Nº de catálogo 7111, Fondation Le Corbusier

Algunos arquitectos contemporáneos constituyen ya una referencia ineludible en la historia de la arquitectura. Uno de ellos es Le Corbusier, un personaje que construyó laboriosamente no solo su obra, sino también su propia imagen personal, estructurando una narración constante de sus intereses y realizaciones a lo largo de los años.

Las obras de este artista referencial, establecidas ya claramente como una parte sustancial del canon de la arquitectura contemporánea, constituyen un riquísimo legado al cual se acercan infinidad de arquitectos y estudiantes para aprender cuales son las aportaciones que desde la disciplina se pueden hacer a la sociedad. La conocida Ouvre complète, la constante catalogación de sus trabajos, junto con la infinidad de textos que a lo largo de su vida redactó Le Corbusier, constituyen una inmensa tarea, realizada con sistemática disciplina, que asombra por su profundidad y extensión.

<---Fue un esfuerzo personal que permite hoy en día comprender y valorar al artista detrás de la realidad práctica, sus pasiones y su gran conocimiento de la historia de la arquitectura. Para muchos de nosotros arquitectos, Le Corbusier es un ejemplo al que hemos conocido a través de sus obras construidas, que hemos visitado y buscado con devoción, cuando hemos viajado por unas u otras razones. Una parte sustancial de la obra de Le Corbusier se sitúa entre su lugar de origen y su país de adopción, Suiza y Francia. Hoy he querido hacer aquí una recopilación de información sobre esos edificios que me han interesado –algunos de los cuales he visitado personalmente- y hacer con ello una guía de campo para su visita, aprovechando las magníficas herramientas que la tecnología nos brinda en la actualidad. Cuando nos desplazamos fuera de nuestro país y residencia, desperdiciamos un tiempo valiosísimo intentando obtener la localización exacta de edificios y lugares que nos gustaría visitar. En ciudades y lenguas extrañas, recolectamos información parcial e inconexa que nos impide tener una imagen de conjunto sobre nuestras aspiraciones culturales. En este caso, he construido una guía de campo que me ha servido al mismo tiempo de recordatorio de experiencias pasadas y en el esfuerzo he disfrutado mucho rememorando anécdotas jugosas y tiempos pasados en lugares maravillosos. Mi recopilación se extiende a 15 edificios de Le Corbusier, situados en esos dos países centro europeos, organizados por fechas, desde la Petite Maison que Charles Edouard Jeaneret realizó en 1924 para sus padres en la pequeña ciudad de Vevey, en el extremo oriental del lago Leman, hasta el pabellón de1967, que construyó por encargo de la galerista Heidi Weber y que se sitúa en la orilla de otro lago, el de Zurich. Para cada obra he escogido una referencia en Internet que amplía en alguna medida la información con su enlace correspondiente y permite tener una visión muy variada sobre distintas aproximaciones en la descripción de la obra del arquitecto.
La cripta del monasterio de La Tourette, en Eveux sur l'Arbresle

Visitar la obra de Le Corbusier se ha convertido con el paso de los años en una práctica realizada por muchísimas personas, una peregrinación que engloba ya a multitudes reducidas. Es un esfuerzo que requiere saber en que ciudades se localizan los edificios, buscar las direcciones y los modos para llegar. He querido facilitarles ese esfuerzo que he hecho ya en mi caso para la mayoría de estos edificios; que he escogido intencionalmente y que he disfrutado con su visita a lo largo de mi vida. Constituyen una muestra de lo que más me ha interesado de la obra del arquitecto en relación a los distintos y diferentes períodos en que se puede segmentar su trabajo.
Esta guía se completa con un pequeño plano de localización, que se basa en GoogleMaps, y que contiene referencias específicas relativas a la dirección postal concreta y una posible forma de acceder al edificio. Las obras que he seleccionado son las siguientes:

1.- La Petite maison. Vevey, Suiza. 1924
Route de Lavaux. Cerca de Montreux a orillas del lago Leman
2.- Ville La Roche. Auteuil, Paris. 1925
8-10, place du Dr. Blanche. Metro Jazmín
3.- Villa Stein. Garches, Paris. 1927
17, rue du Professeur Victor Pauchet. Cerca de Saint Cloud
4.- Ville Savoie. Poissy, Paris. 1929
82, rue de Villiers. Noroeste de la ciudad.
5.- Cité de Refuge. Ivry, Paris. 1932
12, rue Cantagruel. Frente a Bercy. Metro Biblioteque François Miterrand
6.- Maison Clarte. Ginebra, Suiza. 1932
Rue Adrien Lachanel. Al Este del centro histórico
7.- Pavillon Suisse. Cité Internationalle Universitaire, París. 1932
7, boulevard Jordan. Metro Cité Universitaire. Al Sur de la ciudad
8.- Inmeuble Molitor. Boulogne Billancourt, Paris.1934
24, rue Nungesser et Colli. Metro: Jean Jaurés
9.- Unité d’Habitation. Marsella. 1952
2800, boulevard Michelet
10.- Le petite cabanon y tombe. Roquebrune-CapMartin. Menton. 1952
Camino paralelo al Sentier du Borde de Mer. Plage du Buse, cerca de Niza
11.- Maisons Jaoul. Neully sur Seine, Paris. 1956
81 bis, rue de Longchamps. Junto al Bois de Boulogne. Metro: Pont de Neully
12.- Chapelle de Notre Dame du Haut. Ronchamp, Belfort. 1955
Rue Le Corbusier. Situada al Este de Francia
13.- Couvent de la Tourette. Eveux sur l’Arbresle, Lyon. 1958
Chemin de la Tourette. Al sur del pueblo
14.- Heidi Weber Haus. Zurich, Suiza. 1967
Zurichhorn Park. Höschgasse, 8. Se puede llegar en tranvía desde la Hauptbanhof
15.- Eglise de Saint Pierre. Firminy. 1970
Rue des Noyers
La tumba de Le Corbusier y su esposa Yvonne en el cementerio de Roquebrunne. Foto: lejolicoeur, Flickr

Espero que, a alguno de ustedes que me leen a través de Internet, este esfuerzo le pueda servir de utilidad en sus viajes al centro de Europa para disfrutar de la obra de este artista universal que forma ya parte indeleble de la cultura contemporánea.

La primavera ya está aquí y el verano a punto de llegar. Una época para la caza y el viaje de exploración personal. Les animo a visitar la obra de Le Corbusier. Siempre es altamente gratificante y enriquecedora. --->

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sábado 2 de mayo de 2009

EL CRACK DE 2010



Toda la verdad sobre la crisis
Por Santiago Niño Becerra
Los libros del lince. Barcelona 2009

Los economistas suelen ser una casta extraña de historiadores frustrados, especializados en explicar las cosas que ocurrieron en el pasado y pudieron hacerse de otra manera. Muy pocos entre ellos, son capaces de hacer prospectiva e intentar anticipar una explicación sobre cuales serán los fenómenos que nos depara el futuro. Algo que en las actuales circunstancias necesitamos con urgencia.

<--- Uno de esos raros especimenes es Santiago Niño Becerra, un economista heterodoxo que acaba de publicar un libro tremebundo. En él expone una argumentación sobre porqué podríamos estar a las puertas de una transformación radical del sistema productivo con el que hemos convivido más de 200 años, el capitalismo. El profesor Niño, catedrático de Estructura Económica de la Facultad de Economía de la universidad Ramón Llull, era prácticamente un desconocido más allá de los ambientes académicos hasta que el mes pasado ha publicado este libro que comento; El crack de 2010 es un texto que se ha convertido casi instantáneamente en un best seller y que va ya por su quinta edición en los escasos dos meses desde su primera publicación.

En
El crack de 2010 se hace un somero repaso sobre las condiciones históricas y las posibles causas que nos han llevado al desastre financiero actual. Pero lo realmente novedoso de su exposición, es la anticipación de cual puede ser un posible escenario hacia el que nos dirigiéramos inexorablemente.
Para el profano, una gran parte de la tesis que presenta Santiago Niño parece bien cimentada sobre una descripción lógica y temporalizada de los acontecimientos. Resulta sobrecogedor constatar que, probablemente en este momento, no nos encontramos ante una de las habituales crisis recurrentes a las que el sistema capitalista nos ha tenido acostumbrado en los últimos años. Lo que ya está claro es que la situación es netamente asimilable al proceso ocurrido en la década de los 30 del siglo XX, en el que el Producto Interior Bruto Mundial se redujo a un 60% del que existía con anterioridad; en el que también la situación de desempleo de la población activa superó el terrible guarismo del 30% y la recuperación de la actividad empezó a producirse una vez transcurridos más de una quincena de años y una guerra mundial de por medio.
Según Niño, a partir de los años 30 del siglo pasado y como consecuencia de la imposición de nuevos procesos productivos tras la 2ª Guerra Mundial, el sistema económico ha crecido exponencialmente, a costa de la utilización de todo tipo de recursos y siempre con la consideración de una posible expansión infinita. Y ello de una forma desmedida e incontrolada que ha desembocado en una mayor acentuación de las tendencias al despilfarro y finalmente, al simple y puro desperdicio.
Este proceso habría llegado al punto de inflexión con la constatación de sus límites y la crisis de ahora sería la primera señal de un cambio inexorable de paradigma. Lo cierto es que la economía mundial llevaba años funcionando por inercia, sin control real de nadie, y sobre la base de una especie de piloto automático, sustentado por una filosofía suicida de que el mundo habitualmente iba bien. La secuencia del cambio se habría iniciado en 2007, hace ya dos años, con la manifestación primera del problema en el sector financiero (aquél originado por las llamadas hipotecas basura otorgadas por los bancos estadounidenses de las que tanto se ha hablado en estos últimos tiempos).
Los ciudadanos de a pie estamos asistiendo perplejos a una situación sobre la que la mayoría no comprendemos todavía cabalmente su alcance y consecuencias. Una contracción radical del sistema económico que se va engendrando a cámara lenta y en la que los lideres políticos y empresariales están actuando primordialmente a base de recetas cimentadas en mecanismos obsoletos y que se muestran claramente ineficientes ante unas situaciones absolutamente diferentes.

La protesta colectiva frente a los bancos como consecuencia del corralito argentino de 2001. Fuente: BAP Photographer

Los amortiguadores sociales construidos a lo largo de las décadas pasadas están impidiendo la instauración con una mayor virulencia de la crisis en los países más avanzados. Sin embargo, los efectos compensadores de herramientas como la protección social, el seguro de paro, etc. no son infinitos. La espiral descendente que experimentamos hace que su efecto colectivo tienda a ser decreciente y limitado en la medida en que la evolución del sistema lleve a recortes que paulatinamente se acrecientan y que los ingresos públicos vayan mermando como consecuencia de una menguante recaudación fiscal.
Son las secuelas de un intenso proceso deflacionario en ciernes sobre el que los responsables políticos están actuando mayoritariamente con estrategias declarativas y con ineficientes acciones organizativas. El principal objetivo consiste en prolongar la situación en que se ha vivido, alargar los recursos con el fin de no perderlos totalmente. Un planteamiento que está provocando recortes generalizados en todos los ámbitos del sistema económico. En el caso español, tanto en el ámbito central del estado como en el espacio de las autonomías y regiones, esta incapacidad de los líderes para afrontar convenientemente la situación se está tornando en una inercia suicida que va a incidir muy negativamente en una necesaria reorganización social.
Mientras tras el
crack de 1929 la tendencia fue en ir a más, ahora hemos alcanzado un máximo de bienestar, una situación probablemente insuperable que nos coloca ante un panorama de ir a menos. En esta perspectiva de disminución creciente del acceso a todo tipo de bienes y también a los recursos del estado, lo que nos aboca probablemente a asumir una filosofía basada en la responsabilidad personal y en la que los apoyos exteriores a las personas así como los procedentes de las instituciones serán probablemente cada vez más escasos.

Depression soup, 1930. Fuente: The patriotic gentleman


Según el profesor Niño, una vez que la verdadera crisis estalle, se impondrá por la fuerza de los hechos, una paulatina imposición de limitaciones al uso y consumo de los recursos esenciales, bien a través del aumento de su precio, bien a través de la restricción o denegación de su consumo, lo que acarreará la muerte de algunas actividades, que se revelaran ineficientes cuando se les impida el desperdicio.
En el futuro, las tendencias hacia una mayor austeridad y un aumento en la eficiencia relacionada con la administración de los recursos se impondrán inexorablemente. Tampoco habrá trabajo para todos a la manera en que se ha entendido hasta ahora. Una minoría, cuyo tamaño estará en constante reducción, tendrá acceso a unos cometidos muy especializados mientras la mayor parte de la población solo se podrá dedicar a la mera subsistencia mediante la recuperación de las tareas más prosaicas y locales. Lo fundamental, de acuerdo a la argumentación de este autor, serán los conocimientos orientados hacia lo utilitario, es decir aquellos que sirvan en la práctica para diseñar y elaborar bienes y servicios que sean realmente necesarios e ineludibles socialmente.
Profesiones relacionadas con una mayor optimización y mejor aprovechamiento de recursos crecientemente escasos podrían a tener un papel fundamental. La rehabilitación y reciclaje de todo tipo de elementos desechados, o que actualmente forman parte de la basura, pasaran a adquirir una gran importancia colectiva. Los inmensos vertederos actuales pueden llegar a convertirse en las verdaderas minas del futuro, unos lugares de los que extraer laboriosamente los recursos necesarios para la subsistencia.
En este momento de profunda crisis, colectivamente estaríamos empezando a adquirir consciencia social sobre la necesidad de un cambio de filosofía, pasando de un pensamiento económico basado en el individualismo, aquél basado en que cada palo aguante su vela, a la imposición de un mayor protagonismo de conceptos como colaboración, coordinación y responsabilidad colectiva.

Mercado de trueque argentino. 2001. Fuente: orianomada

Un paso más allá -que vendría dado casi obligatoriamente por el agravamiento de las circunstancias- sería la implantación de una economía de subsistencia en la que los intercambios se reducirían a los niveles más primarios, orientando la recuperación de las producciones locales y recurriéndose a sistemas de funcionamiento superados como el trueque. Unas circunstancias que ya han ocurrido recientemente en algunos lugares sometidos a procesos asimilables, como en Argentina tras la etapa del llamado “corralito”. En ese hipotético caso, una consecuencia obligada sería la necesaria reorganización social con la transformación de las instituciones representativas y de la forma de estado que existe actualmente.
Uno de los mejores indicadores de que estaríamos a las puertas de una gran depresión, según Niño Becerra, es la combinación existente de los dos peores aspectos que pueden darse en una economía: la sobreproducción y el subconsumo. Mientras observamos en los medios de comunicación almacenes repletos de bienes dispuestos para su adquisición al mismo tiempo, todo el mundo ha restringido su consumo, bien para ahorrar ante un futuro incierto (aquellos que mantienen empleo) o bien para garantizar la mera subsistencia (aquellos otros que ya han perdido su modo de procurarse el sustento).
Otro exponente de la situación que produce escalofríos es el que muestra el conocido entre los economistas como
Baltic Dry Index (Índice Seco del Báltico, BDI), cuyo primer valor, 741 puntos, es de 1985. Un indicador que representa el estado del comercio mundial a partir de la evaluación global de la evolución del tráfico marítimo de mercancías. En estos momentos, el BDI refleja ya un abismo escalofriante. Mientras en los inicios de 2004, el índice marcaba los 5.276 puntos, en Mayo de 2008 alcanzaba un máximo de 11.800 y a partir de ahí, ha descendido hasta 774 a finales del año. Una paralización radical en el movimiento e intercambio mundial de mercancías del 95% en solo nueve meses.
Los últimos párrafos del libro son aun más aterradores, si cabe. Dice el autor:

En este momento tal vez piense que a su ciudad, a su país, o al planeta ya ha llegado la crisis; pero no, nada más lejos de la realidad: lo peor, verdaderamente, todavía está por llegar.
La crisis, la verdadera crisis, cuando estalle, a mediados de 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo, será deflación, depresión, nada comparable a pasadas recesiones que usted haya vivido. Será algo semejante al sentimiento que se refleja en los rostros de las gentes que muestran las imágenes tomadas durante la Gran Depresión; unos rostros que, si nos hablasen, aunque lo hiciesen con las palabras de los años treinta, en realidad estarían hablándonos con las de mañana. Los de esas gentes son los rostros de una crisis profunda, sistémica, como la que en estos momentos ya está llamando a nuestras puertas.

American migrant family. Dorotea Lange. 1935


La creciente superposición de noticias negativas que aparecen en los medios de comunicación acentúa la sensación de debacle económica. Ello no debería hacer perder la perspectiva sobre cuales son las tareas a las que conviene atender y actuar en consecuencia. Parecería que una alternativa real a este escenario de catástrofe debería estar ligado a la reactivación colectiva de lo local, tal y como ha propuesto Alberto Magnaghi en su magnífico texto El proyecto local, del que he escrito en otra ocasión en el pasado.
Esperemos que la catastrófica visión anticipada por Santiago Niño, sobre un próximo futuro de pobreza para todos, esté errada en lo sustancial y podamos asistir a una nueva recuperación del sistema económico. No obstante, seguro que no comparten este deseo de una manera similar en muchas partes del mundo no desarrollado.--->


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lunes 27 de abril de 2009

IMPRESIONES DE BARCELONA

La nueva prolongación de la avenida Diagonal de Barcelona hacia el Sureste. Más imágenes en Flickr

La semana pasada he estado en Barcelona con motivo de la feria Construmat, dedicada a la edificación. Ha sido una visita relámpago de dos días que me ha servido para tomarle el pulso a la ciudad.

Una impresión tan superficial de Barcelona no sirve para percibir realmente los efectos de la crisis recesiva en que estamos inmersos pero dan una idea de cómo se va desplegando un fenómeno que nos va a afectar indefectiblemente en los próximos años. Los lugares emblemáticos de la ciudad siguen manteniendo su alta concentración de visitantes y, al mismo tiempo, el consumo desenfrenado sigue su curso en los espacios comerciales más característicos. Creo que es un semblante superficial que solamente presenta el área central de la metrópoli catalana.

<---En lo profundo sin embargo, se palpa allí una sensación relacionada con el fin de una época de crecimiento económico excesivamente exuberante. Mucha gente está asustada ante la expectativa de un cambio de ciclo en el modelo de desarrollo en el que se ha basado la espectacular transformación urbana experimentada. Sondeando a los taxistas –unos magníficos termómetros del estado de las ciudades- se extrae una impresión de desconcierto ante un futuro diferente. Un ejemplo palpable de este estado de cosas puede ser la actual edición del evento que motivó mi visita, Construmat. La feria ha sufrido un descenso considerable en su tamaño junto con una notable merma en la calidad de las actividades y actos que se solían realizar en la ciudad coincidiendo con el certamen. En relación a la anterior edición de 2007, el recinto se ha concentrado en un solo punto y ha visto reducirse el número de expositores en más de un millar. Algo parecido ocurre con las numerosas conferencias y exposiciones paralelas que acompañan al evento, cuyo interés ha decrecido.
<--- El vestíbulo de acceso a los pabellones de Construmat. El nuevo recinto ferial de Barcelona, realizado a partir de una idea del arquitecto japonés Toyo Ito

La apuesta urbana de Barcelona ha estado orientada en los últimos años hacia su conversión en ciudad en competencia dentro del marco europeo para la atracción de una parte sustancial de los flujos globales de personas y mercancías. Como consecuencia se ha producido una radical polarización de la región catalán hacia su centro urbano principal. Ha sido una mutación espacial conscientemente asumida, que ha sido planificada exhaustivamente, tanto en sus aspectos territoriales como en los arquitectónicos y de diseño urbano; una estrategia de desarrollo que ha tomado estos mismos elementos como su enseña de marca.
De hecho, muchos consideran la urbe catalana como una especie de parque temático especializado en la actividad cultural y la sofisticación vanguardista en torno a la arquitectura, el arte, el diseño, etc. Es curioso a este respecto, el anclaje casi exclusivo a la figura de Gaudi en el urban branding diseñado, cuando la ciudad cuenta con muchísimas obras representativas, como es el caso de la magnífica casa de les Punxes de Puig y Cadafalch que, entre otros arquitectos, también participó de aquella fructuosa experiencia cultural conocida como Noucentisme.

Casa de les Punxes. Avinguda Diagonal. Puig i Cadafalch, arquitecte

El resultado de esa apuesta política y económica ha sido su conversión en el espacio turístico de mayor éxito dentro de España y, seguramente también, uno de los lugares más visitados de Europa. Como contrapartida al potente atractivo generado, se ha producido una inmigración masiva que ha transformado a Cataluña en un territorio muy cosmopolita habitado hoy por gentes llegadas de todas las partes del mundo.
Ambas cuestiones, el posicionamiento urbano internacional y la inmigración acelerada, son la cara y la cruz de los espacios metropolitanos que han apostado fuertemente por su implantación en el espacio mediático de las marcas urbanas globales. Por un lado, un crecimiento económico potente, inducido a partir de una imagen concreta y por otro, la intensificación de unos problemas sociales derivados de la dificultad para integrar un flujo muy acelerado de nuevos residentes.
El modelo de desarrollo territorial de Cataluña debe estar resintiéndose a raíz de los graves problemas financieros que se sufren en estos momentos. El proceso de acumulación de capital simbólico se ha visto frenado ante la incapacidad para obtener más recursos con los que desarrollar nuevas infraestructuras culturales y territorios productivos más allá de la primera corona metropolitana. Una estrategia dedicada a optimizar el uso del suelo a partir de la descentralización para contrarrestar la fuerte presión poblacional, junto al despliegue de actividad económica más allá de la planicie que se extiende desde la sierra de Collserola hasta el mar.
Visto desde la perspectiva del visitante, el éxito relativo del modelo Barcelona ha estado en una buena armazón territorial representada por el Plan General Metropolitano, aprobado en 1976, junto con una continua apuesta por una inteligente planificación de piezas de ciudad, que han ido incorporándose y remozándose sucesivamente. Primero, la reparación y cosido de la ciudad con las superficies vacantes y espacios de oportunidad interiores, luego los ámbitos olímpicos de 1992, las áreas de centralidad de Sants, Glorias y Sagrera. Finalmente, el esfuerzo colectivo orientado al cuadrante este del municipio, alrededor de la avenida Diagonal y la franja costera en el que se ha desarrollado el llamado Forum de las Culturas de 2004 y la operación de Barcelona 22@, etc.

El más reciente debate en curso es el que está suponiendo la planificación y ejecución de algunas relevantes infraestructuras de transporte, como son el despliegue del tren de alta velocidad a su paso por la zona central de la ciudad y la ampliación del aeropuerto asociado a la necesidad de disponer de líneas aéreas gestionadas desde y para Cataluña como herramienta económica. Un pulso entre las instituciones catalanas, el gobierno central y las estrategias empresariales locales, lastrado por un victimismo nacionalista que renuncia a la mayoría de edad económica que debería haber asumido ya una pujante región como ésta.
En todo este cambio experimentado ha tenido una responsabilidad notable el magisterio y la capacidad intelectual de toda una serie de personajes ligados a la arquitectura y la docencia universitaria que representan lo mejor de la cultura catalana de la segunda mitad del siglo XX. La nómina de los que han contribuido a este desarrollo urbano espectacular es innumerable. Gente más célebre como Manuel de Solá Morales, Oriol Bohigas, Joan Busquets o Enric Miralles por ejemplo. Arquitectos a los que se ha seguido desde muchos puntos de Europa y América como un patrón de referencia para lograr la transformación de las ciudades desde el urbanismo y la arquitectura. Junto a ellos, en la salas de maquinas, toda una innumerable pléyade de técnicos y gestores altamente competentes y menos reconocidos. El sustrato necesario que hace posible todos estos procesos y que casi nunca se hace visible. Vaya desde aquí mi reconocimiento a tantos y tantos amigos que, probablemente, leerán estos comentarios.
El inteligente pragmatismo de los barceloneses se refleja en su significativa renuncia a un continuo reajuste de aquella planificación de las bases territoriales, vigente desde 1976. Con ello, han esquivado en gran medida el patético carnaval de despropósitos que ha significado el tejer y destejer experimentado por la legislación urbanística nacional desde finales de los años 80. Al contrario, en Cataluña se ha actuado en base a una estrategia sectorial definida a muy diversos niveles y con aproximaciones conceptuales en la que los instrumentos más usados han sido planes maestros orientados a espacios concretos con el complemento de una arquitectura con una alta calidad técnica y un competente diseño paisajístico del espacio urbano colectivo.

Proyecto de Ensanche para la ciudad de Barcelona. Ildefons Cerdá, 1859

En los últimos años, la transformación de Barcelona se ha centrado en la prolongación de la avenida Diagonal hacia el mar. Una operación de gran calado que ha necesitado de la preparación de instrumentos urbanísticos de gestión y ejecución bastante complejos e innovadores. La impresionante transformación de esta importante superficie de la ciudad remata una de las directrices viarias que ya Ildefons Cerdá había proyectado en 1859 en su conocido proyecto de ensanche de la ciudad.
La prolongación del eje principal de Barcelona se ha diseñado con una sección que recoge un esquema viario muy en boga actualmente, el bulevar mixto que acoge en una misma sección tráficos peatonales, ciclistas, tranviarios y de vehículos individuales. Es un esquema ya planteado por Arturo Soria en su proyecto de 1890 para la Ciudad Lineal de Madrid y que recientemente ha sido vuelto a poner en circulación en los ámbitos profesionales por el californiano Peter Calthorpe, en sus propuestas para los Transit Oriented Developments (Desarrollos orientados al transporte público). No obstante, no cabe duda que el resultado urbano es muy interesante, en el que el esfuerzo por lograr un espacio altamente amable y pensado para el peatón está muy logrado. Ello a partir del empleo de unos pocos criterios y materiales muy seleccionados.
Este elemento estructurante ha servido como eficiente soporte a una serie de transformaciones urbanas de gran calado que han cambiado radicalmente la faz de la ciudad en este cuadrante inconcluso hasta ahora del Plan de Cerdá. En los últimos años se han desplegado aquí numerosas aportaciones arquitectónicas adjetivadas casi siempre, para bien o para mal, por el esfuerzo en obtener una espectacularidad y repercusión mediática potente. El encargo masivo de obra a arquitectos con marca internacional se ha saldado con algunos aciertos y también con graves fallos que lastraran al devenir de esta parte de la ciudad. El caso del recinto del Forum 2004 es ejemplar, una colección de edificios monumentales dispersos que no logran consolidar una centralidad que se deteriora por momentos. El recurso a los arquitectos estrella no siempre es atinado en sí mismo como demuestra el propio edificio central del Forum, de los reconocidos arquitectos Herzog y deMeuron o el más reciente parque proyectado por Jean Nouvel en Pere IV, un autentico despropósito de una oficina que no tiene conocimientos sobre diseño urbano y paisajístico. Sorprende que a todos ellos les hayan concedido recientemente el premio Pritzker y sean capaces al mismo tiempo de producir altibajos tan sonados.

La nueva biblioteca de Lesseps. Pep Llinás y Joan Vera, 2005

Una estrategia más interesante es la que se ha desarrollado para dotar a algunos barrios con infraestructuras culturales adecuadas a las necesidades de sus vecinos. Las nuevas bibliotecas de barrio que se están desplegando en la ciudad se basan en una inteligente comprensión de las necesidades actuales de los vecindarios implicados. Unos recintos que, aparte de libros, disponen de surtidas hemerotecas de diarios y revistas, junto con una oferta aceptable de música y video. Además, la disposición de espacios para el trabajo y acceso gratuito a la información telemática convierten a estos nuevos equipamientos en una suerte de oficinas alternativas en las que los que no poseen recursos ni espacio en sus casas, pueden acceder a la vasta información que otorga la red de Internet.
Un ejemplo señero de este esfuerzo es la biblioteca Jaume Fuster, situada en la plaza de Lesseps. Una obra magníficamente construida en 2005 bajo la dirección de Pep Llinás y Joan Vera en la estela de lo realizado por Hans Scharoum en Berlín. Con sus volúmenes intersectados, el edificio se implanta muy bien en un espacio urbano altamente desestructurado. Al mismo tiempo, la proyectación del espacio interior ha explotado la gran variedad resultante de enfiladas, vistas y extracciones que permitía esta estrategia compositiva del espacio. En sus interiores, se ha contemplado además del habitual almacenaje de libros, espacio para albergar archivos, una biblioteca infantil, sala de lectura de periódicos, espacio para visualización de videos y audición de grabaciones, auditorio y, finalmente, un pequeño espacio expositivo.
El resultado es una dotación de barrio altamente eficiente y ampliamente utilizada por los vecinos, que constituye además un elemento de desarrollo extraordinario en esta época en la que el acceso a la información es una ventaja competitiva de primer orden.
Visitar Barcelona para aquellos que hemos tenido en el pasado algún tipo de relación con la ciudad, constituye siempre un acontecimiento a partir del cual aprender, reflexionar y tomar nuevas referencias de un territorio altamente innovador y en renovación constante.--->


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sábado 18 de abril de 2009

MIS PRIMERAS LECTURAS ARTÍSTICAS


Playa de las Canteras en la ciudad de las Palmas de Gran Canaria. Circa de 1970. Fondo fotográfico de FEDAC


En 1970 empecé a estudiar la carrera de arquitectura en la ciudad de Las Palmas en la isla de Gran Canaria. Cuando se es adolescente, se toman inconscientemente algunas decisiones que van a definir tu trayectoria para el resto de tu existencia. Visto desde mi perspectiva actual, creo que algunas anécdotas triviales relacionadas con los libros -que relato a continuación- han tenido una cierta influencia en el resto de mi vida.

El azar es siempre una componente esencial de los acontecimientos que influyen en las contingencias personales. La elección de los estudios de arquitectura no tuvo para mí un soporte racional, como supongo que les ha ocurrido, ocurre y ocurrirá a muchos jóvenes en ese momento trascendental en que se abandona por primera vez el hogar familiar. Rememorado ahora ese episodio, a través de las brumas del tiempo y cuando han transcurrido varias decenas de años, está claro que ya es algo confuso en mi memoria y que lógicamente idealizo.

<---En mi caso, algunas experiencias infantiles en el juego junto con una visión romántica sobre el papel social que representaban los arquitectos fueron probablemente, los argumentos que me indujeron a intentar ejercer esta actividad. Una razón de mayor peso fue también un factor colateral: que fuera inevitable desplazarse a otros lugares para estudiar esta disciplina saliendo necesariamente con ello del entorno más próximo. Un contexto que puede resultar opresivo cuando se tienen diecisiete años.
En el último curso del bachillerato, se hizo en mi colegio de Santa Cruz de Tenerife, un análisis psicológico para determinar las mejores aptitudes de los alumnos para afrontar una carrera profesional. Curiosamente, mis capacidades se orientaban por igual hacia la expresión verbal y la concepción del espacio y, en consecuencia, algún profesor aconsejó que optara a estudios de letras, historia, literatura, etc. Cosa que no hice. Al contrario, decidí estudiar arquitectura en la vecina isla de Gran Canaria.
A comienzos de la década de los 70 del siglo XX, la ciudad de Las Palmas era una urbe vibrante y cosmopolita que experimentaba un fuerte desarrollo ligado a la llegada de numerosos visitantes europeos a la búsqueda del sol. Las Palmas contaba con magníficas playas de arena rubia -las Alcaravaneras y las Canteras- permanentemente repletas de bañistas, junto con un espacio costero desértico al sur de la isla en el que en ese momento, estaba ocurriendo la aparición casi instantánea de un destino turístico de nueva creación, en lugares conocidos como San Agustín, Playa del Inglés y Maspalomas.
La ciudad, capital de la provincia de las islas Canarias orientales, no contaba entonces con una tradición cultural y universitaria asentada y la cotidianeidad transcurría influenciada por la presencia de un musculoso puerto, así como por el comercio asociado y el nacimiento de una incipiente actividad turística de masas. Se acostumbraba a ir a la playa a pasear, bañarse y pasar el tiempo admirando a aquellas míticas suecas que venían de un frío norte aderezado por una mitología de mayor desarrollo y libertad. Recuerdo en plena zona turística el nombre de algunas discotecas que forman parte indeleble de nuestro imaginario formativo de aquellos años, el Saxo, el Tamtam, la Cacatúa... También existían edificios de una gran factura constructiva y formal como el Hotel Concorde o la torre de Los Bardinos, junto al puerto de la ciudad y que, curiosamente, habían sido realizados por arquitectos que no eran nuestros profesores, nombres que nos empezaron a sonar entonces como Salvador Fabregas o Pedro Massieu.

Hotel Concorde. Salvador Fábregas. 1968

En esos años, se impartían por primera vez las enseñanzas universitarias de arquitectura en la ciudad. Era en un centro que funcionaba como filial de la Escuela de Arquitectura de Madrid con un director, el señor López Durán, catedrático de dibujo, al que prácticamente no conocíamos pues se decía que vivía en Marruecos dedicado a satisfacer sus placeres y necesidades artísticas. Alguna vez aparecía y se corría el rumor de que el director iba a pasar por las aulas para corregir. Lo que no solía suceder.
Las materias del primer año de carrera se dividían entre asignaturas dedicadas al aprendizaje del dibujo y otras orientadas a un conocimiento más científico. Recuerdo la enseñanza del Álgebra como una disciplina abstrusa, explicada por un voluntarioso ingeniero que pretendía orientarnos en un universo incomprensible de vectores, anillos y homotecias. Algo similar nos ocurría con la práctica del dibujo, dedicada principalmente a la copia al carboncillo de estatuas clásicas. Unas tareas sobre la que los alumnos no llegábamos a entender el propósito ni cuales eran las claves para su mejor ejecución; algo que los profesores nos explicaban vagamente. Se comentaba que, al final del curso escolar, vendrían unos profesores titulares de Madrid a examinarnos y así ratificar lo aprendido. Un suceso azaroso aquél, casi una lotería, que ocurrió reiteradamente durante mis primeros años de carrera que realicé allí.
Nuestras actividades habituales consistían en asistir a las clases que se impartían en la prestada sede universitaria de la calle de Tomás Morales, que compartíamos con los ingenieros industriales, e intentar asimilar unas enseñanzas sobre las cuales todavía no comprendíamos cabalmente cual era su relación con la arquitectura ni cual sería el método para aprender las técnicas necesarias que nos permitieran hacer edificios. Algo que se suponía se impartiría en cursos más avanzados. Inexplicablemente, no existía tampoco biblioteca ni nada parecido para poder informarse.
En ese contexto de compañeros bañistas y juerguistas, casi todas las semanas dábamos un paseo por el espacio turístico de la ciudad, localizado alrededor de la maravillosa playa de las Canteras, en aquella época en plena efervescencia constructiva. Fue así como un día en un kiosco de prensa del próximo parque de Santa Catalina, repleto de periódicos y revistas alemanes, ingleses y españoles, descubrí una enigmática revista en la que se presentaba la foto solarizada de una cara sobre un fondo verde.

Revista Nueva Forma, nº 56 dedicado a Antonio Fernández Alba. Septiembre de 1970

Hojeando el interior de ese ejemplar comprendí que debía contener información relevante sobre el objetivo de nuestros afanes. Se denominaba Nueva Forma y estaba dedicada a un señor de Madrid llamado Antonio Fernández Alba. En ella se presentaban una serie de brillantes dibujos de edificios, con plantas, alzados y perspectivas de sus proyectos, junto a comentarios explicativos. Este fue mi primer contacto con la arquitectura como expresión artística, una publicación que analicé con detenimiento intentando comprender lo que se allí masivamente se recogía, consistente en unos dibujos y fotografías de una alta abstracción
Recuerdo la lectura de un texto de Santiago Amón incluido en ese número y titulado La arquitectura de Fernandez Alba y el estructuralismo. Un denso artículo repleto de términos difíciles, como las referencias al empirismo nórdico que se suponía caracterizaban a la arquitectura madrileña de aquellos años. Allí se soltaban frases misteriosas como aquellas preguntas retóricas que enunciaba Amón ¿Es, quizá, paradójica la renuncia al formalismo en pro de la sustantividad formal? ¿Parecerá, acaso, redundante hablar de una arquitectura de edificios?

Propuesta de edificio administrativo en el paseo de la Castellana. Madrid, 1970. Antonio Fernández Alba, arquitecto

Lo cierto es que a partir de entonces acudía con asiduidad a aquel kiosco del parque, ansiando la llegada de algún nuevo número de aquella revista que escrutaba voluntariosamente y que, con el tiempo, se fue haciendo más y más familiar. Allí, vi por primera vez reproducciones de la obra de Mondriaan, leí textos de Joyce, y referencias a tantos y tantos artistas y arquitectos españoles y europeos. También presencié la puesta de nuevo en valor de la arquitectura europea de la primera mitad del siglo XX, junto con innumerables referencias literarias, musicales y de otras artes.
Había en Nueva Forma un poso de conocimiento esotérico, un camino que había que recorrer necesariamente guiados por chamanes como el propio Amón o el inefable Juan Daniel Fullaondo y que me sirvió como primera vía para comprender de qué iba aquello de la arquitectura.
En Las Palmas existían unas pocas bibliotecas públicas que apenas contaban con libros de arquitectura, algo que era habitual en una ciudad de provincias que estaba saliendo de los años de la posguerra española. Las librerías eran muy escasas y las artes no eran una de las especialidades de referencia para nada. Sobre ellas, sobresalían Larra y Quesada, en el casco antiguo de Triana, pequeños espacios comerciales que tenían una escogida y primorosa selección de ediciones de arquitectura. Allí adquirí algunos libros que me abrieron la mente a la comprensión de las razones tras el arte contemporáneo y al entendimiento de los objetivos de la arquitectura del momento.
Señalaría expresamente tres: Últimas tendencias del arte de hoy y Arquitectura moderna, ambos de Gillo Dorfles, escritor y crítico y Saber ver la arquitectura del también italiano, arquitecto e historiador, Bruno Zevi.

Los libros de Dorfles fueron una primera guía para mí, por su impulso didáctico y su claridad expositiva. En el primero, se explicaban las varias estrategias estéticas de tantos y tantos artistas europeos y americanos. La gestualidad impulsiva de los expresionistas abstractos y la materialidad implícita en la obra de Burri, Tapies y el canario Millares. También el espacialismo zen de Lucio Fontana y el esencialismo trascendente de mi admirado Mark Rothko. El énfasis estaba puesto en los autores italianos, como es lógico dada la nacionalidad del autor.
En su Arquitectura moderna, Gillo Dorfles hacia un somero repaso preliminar por los orígenes del Movimiento Moderno en arquitectura para luego introducir a los grandes maestros de la primera mitad del siglo XX. Muchos hoy terriblemente olvidados como los alemanes Erich Mendelsohn y Walter Gropius. Le Corbusier, Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe y Alvar Aalto ocupaban por supuesto, capítulos preeminentes, en los que se explicaba el carácter distintivo de sus propuestas, ilustradas con algunas de las fotografías que luego se han convertido en canónicas de la obra de estos arquitectos. Finalmente, Dorfles aludía a los nuevos regionalismos y, especialmente, a la experiencia italiana de los neorrealistas y la arquitectura española de aquellos años.

El otro libro relevante para mí fue Saber ver la arquitectura, donde Bruno Zevi explicaba también con pasión y claridad, los fundamentos y relaciones entre los edificios canónicos de la historia y la arquitectura del siglo XX. En ese texto seminal se relacionaba la arquitectura con su entorno social, económico, cultural y político. Se señalaban las dos corrientes principales de la arquitectura del siglo XX, el racionalismo y el organicismo, proponiendo diferencias y motivaciones. Decía el autor, la arquitectura racionalista se dirigió principalmente hacia los valores volumétricos mientras que el movimiento orgánico apuntó a los espaciales.
De acuerdo a Zevi comprendí que realmente no se puede opinar verdaderamente de un edificio sin haberlo visitado. Que las imágenes son un sucedáneo que no nos permiten percibir las profundas cualidades de la arquitectura y llevan siempre implícito un falseamiento de la realidad, un enmascaramiento estético que dificulta su aprehensión real.
La percepción del espacio es algo fundamental para la comprensión de la arquitectura de acuerdo a las formulaciones valorativas de Zevi. Un edificio no puede percibirse en su integridad sin comprender la cultura que lo acompaña, el territorio que lo rodea, sus olores, el movimiento personal en relación al espacio, la relación entre el interior y el exterior, etc.
Transcurridos tantos años, es difícil entender los azarosos sucesos e intrincados caminos que llevan a la formación intelectual de las personas. Probablemente, en mi caso ha sido una cuestión de contexto, voluntad y suerte. Como le puede ocurrir a cualquiera.--->

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lunes 13 de abril de 2009

Casa de las Artes. Bregenz 1997

El silencio de la verdad
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Una obra de Peter Zumthor. Premio Pritzker de Arquitectura 2009

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domingo 12 de abril de 2009

INTERVENCIONES EN LA COSTA

Charco volcánico en la costa norte de Tenerife. Mas imágenes en Flickr

A veces nos encontramos pequeños paraísos anónimos que nos muestran una nueva forma de comprender el mundo que habitamos. En algunos casos, son el resultado del esfuerzo colectivo y, en otros, casualidades que no dejan de sorprendernos.

Algo de esto me ha ocurrido esta semana durante una pequeña excursión que he realizado por la costa de mi isla. He descubierto un espacio costero con un tratamiento paisajístico exquisito que se ha producido como resultado de la acumulación de varias intervenciones afortunadas por su extrema humildad.

<---El municipio de Buenavista es un territorio alejado que se localiza al noroeste de la isla y en él sitúa uno de los espacios naturales mejor conservados del archipiélago, el macizo de Teno. Algunos lo consideran el secreto mejor guardado de Tenerife, un lugar al que llegan algunos escasos visitantes que han hecho el esfuerzo de desplazarse por largas y antiguas carreteras. Allí, en ese espacio agreste, paisajistas relativamente desconocidos han hecho un esfuerzo extraordinario para poner en valor su fantástica costa. Probablemente, no sean conscientes de la naturaleza de su trabajo ni cuenten siquiera con un título profesional habilitante para el desempeño de esa especialidad técnica, pero su amor hacia el lugar y los discretos elementos que lo componen han constituido una guía inmejorable para extraer un resultado magnífico. Dos objetivos fundamentales se pueden reconocer en lo allí realizado, el respeto hacia lo preexistente y la humildad expresiva. Unos valores de los que estamos tan ayunos hoy en día en todo aquello que se refiere a la arquitectura y el tratamiento paisajístico del territorio. La costa de Buenavista se caracteriza por las extensiones de la piedra volcánica que se despliegan desde lo alto hasta introducirse en el mar. Un soporte poco apropiado para el desarrollo de actividades recreativas pero que constituye un recurso extremadamente pintoresco para disfrutar del paisaje marino. En Canarias, el panorama costero del norte de las islas suele presentar esta imagen de dureza pétrea, azotada por los vientos alisios y punteada por una vegetación fuerte y austera.
Inserción del paseo marítimo en la playa de Buenavista. Rufino García, ingeniero de caminos. Mas imágenes en Flickr
<---En este espacio, se ha realizado un pequeño acceso al mar constituido por una avenida muy integrada en el lugar y que se escamotea paisajísticamente mediante el uso masivo de vegetación adaptada al ambiente cargado de sal. A partir de ese punto del litoral, el equipo del ingeniero de caminos, Rufino García Fernández ha implantado un paseo peatonal que serpentea por la topografía haciendo accesibles los distintos episodios que marcan la costa, la pequeña playa pedregosa, calas y rompientes batidos por las olas, charcos y piscinas naturales. El uso de un único material constructivo, la piedra basáltica junto con la diseminación de una vegetación exógena que interactúa adecuadamente con la preexistente logra una correcta integración de la nueva obra de urbanización en el paisaje. La presencia de innumerables ejemplares de vegetación crasa, como las típicas tabaibas de las costas canarias (euphorbia canariensis), junto a cardones y tapizantes de increíbles colores, otorgan un gran encanto a esta agreste costa El tratamiento de la ribera se complementa con otras intervenciones puntuales de arquitectura y adecuación paisajística. Destacan un acceso al mar con mini bar, un pequeño restaurante y una piscina deportiva colindante con un pequeño campo de golf junto al oceáno. En el ámbito del acceso al mar se ha diseñado una pequeña plataforma de madera que enmarca una piscina natural encajada en los bajíos volcánicos, permitiendo su disfrute con el complemento de una pequeña cantina. Una intervención mínima proyectada con extremo cariño por los arquitectos Maribel Correa y Diego Estévez y cuya obra fue dirigida por Ruben Henríquez. El restaurante, una obra del arquitecto Abel Herrera, se ha situado en uno de los extremos del paseo de la playa aprovechando con ello las magníficas vistas hacia el oeste del macizo de Teno y los atardeceres en el horizonte sobre el mar. Se ha configurado como una concha que se agarra a las rocas como los pequeños moluscos que conviven con los mares azotados. Su espacio interior se prolonga con una terraza cubierta con redes extendidas sobre soportes de madera que establecen una sombra protectora frente al inclemente sol.

Vista de la cubierta del restaurante playero. Abel Herrera, arquitecto. Mas imágenes en Flickr


Este edificio ofrece un interesante contrapunto con el desolado paisaje de esta costa necesitada de un punto que focalizara los recorridos.
El tercer elemento destacable lo forma el espacio de una piscina deportiva semidescubierta que se inserta con modestia en el perfil de la plataforma costera. Es el resultado del delicado trabajo del arquitecto Fernando Bercedo y resulta sorprendente que un edificio tan bien diseñado y tan respetuoso con el entorno paisajístico no figure en la guía oficial de la arquitectura contemporánea de Tenerife.
La obra se plantea desde la transparencia de unos espacios interiores que rodean y protegen una piscina abierta al cielo. Este planteamiento viene motivado por los molestos vientos que existen en el lugar y que obligan a la arquitectura a plantearse desde una estrategia defensiva. Dentro del complejo y en su fachada hacia el mar se sitúa un gimnasio acristalado que permite el entrenamiento mientras se contempla la omnipresente línea del horizonte.

Piscina costera de Buenavista. Fernando Bercedo, arquitecto. Mas imágenes en Flickr


El edificio se construye con planos de piedra basáltica que se alternan con cubiertas inclinadas de cerámica y terraplenes rematados con tapizantes vegetales. La sabia disposición de los espacios auxiliares requeridos por el programa dotacional permite enmarcar la piscina para la práctica deportiva y terapéutica. Esta instalación se sitúa en el centro del edificio, abierta al exterior y al cielo, con lo cual se puede disfrutar también de un buen soleamiento sin el inconveniente de la acción del viento.
Este equipamiento deportivo público constituye todo un lujo arquitectónico al alcance de los habitantes de ese pequeño pueblo costero.
El campo de golf colindante, recuerda por su posición a otras instalaciones similares situadas junto a la costa, como por ejemplo el seminal de Saint Andrews en Escocia. En este caso, complementado visualmente con el paisaje montañoso de las estribaciones de Teno. Un diseño topográfico bastante respetuoso con las preexistencias ambientales ha permitido ir configurando un equipamiento deportivo de mucha calidad paisajística.
Es interesante reflexionar sobre este espacio de esparcimiento que se ha ido definiendo en la costa de este pequeño municipio de Buenavista porque se ha logrado un entorno de alta calidad, conocido por unos pocos en una isla devastada paisajísticamente por el turismo de masas.
Este paraíso desconocido es obra de técnicos y artistas voluntariamente anónimos que no se preocupan por la difusión espectacular de su trabajo y que presenta en su conjunto unas cualidades que merecerían una valoración social mayor. En un tiempo profesional caracterizado por la espectacularización es reconfortante el descubrimiento en tu propio entorno de otras actitudes que nada tienen que ver con la creciente manipulación de la arquitectura.

Vegetación natural de la costa de Buenavista en el norte de la isla de Tenerife. Mas imágenes en Flickr

Actualmente y en contraste, se están llevando a cabo las actividades propagandísticas de la II Bienal de Arquitectura Arte y Paisaje de Canarias, un evento que ignora radicalmente ejemplos como éste. Mientras se presentan trabajos de arquitectura y paisajismo de distintos lugares del mundo, no se hace una reflexión seria sobre lo que realmente ocurre en el propio lugar.
Esta segunda edición, de un acontecimiento supuestamente cultural como éste, se ha planteado bajo el lema del Silencio y, sin embargo, esta presidida por un parloteo infinito que esconde en su logorrea una ausencia de contenidos que vayan más allá de la mera publicidad institucional. Es sintomático que, en un espacio archipiélagico que se ha transformado traumáticamente en las últimas décadas, se dediquen presupuestos públicos multimillonarios a una burda manipulación de la opinión colectiva para ocultar la inexistencia de una correcta política territorial, aquella que promueva verdaderas acciones para la restauración de un territorio golpeado y destruido innecesariamente.
En sí misma, la reiteración publicitaria no conduce a la solución de los problemas reales. Solo produce el adormecimiento social y la tergiversación de la realidad. Un despilfarro colectivo al que desgraciadamente nos hemos acostumbrado. --->


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domingo 5 de abril de 2009

Suiza. Un destino turístico de excelencia

Esta semana que comienza, mucha gente piensa en tomarse un respiro y hacer turismo. Esto sobre los suizos y sus visitantes es extraordinario por lo sutil.
Para que aprendamos en otros sitios a hacer publicidad. He aquí una de las razones porque Suiza es uno de los primeros destinos turísticos de Europa. ¡Un magnífico spot!

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